Por - 31 de octubre de 2013

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Nos entra la risa conforme se acerca el fin del mundo, pero el auténtico meteorito de Al final todos mueren, gran título para una curiosa película colectiva, el choque más valioso se produce entre la gravedad impostada de sus primeros capítulos y el humor (que recoge del prólogo y se cierra en el epílogo, ambos de Javier Fesser) de la historia final en la tienda de cómics, mezcla fetén entre lo mejor de Álex de la Iglesia y un Kevin Smith cañí. Gana la comedia, única vía para rescatar la cultura y dejar morir a los tontos.

 

VEREDICTO: El dueño de la tienda de cómics, cumbre del cine español 2013.