Por - 26 de noviembre de 2004

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El cine de Wong Kar-Wai se mueve con el sigilo de la cutícula, desde su gestación hasta su disfrute y digestión. 2046 ahora es una película, pero durante años ha sido un proyecto, una promesa, una esperanza, un fantasma. De hecho, se presentó de incógnito en el último Festival de Cannes en una versión no definitiva (¿cuál lo es, tratándose de este cineasta tan minucioso que convierte a nuestro Víctor Erice en un tipo impetuoso y acelerado?) y literalmente dejó perplejo, asombrado, hipnotizado a todo el mundo.

Sólo hay un modo de entrar en esta película, y es empapado del cine anterior de Wong Kar-Wai, porque 2046 no es tanto una fecha como un lugar o un estado de ánimo, casi una clave: 2046 era el número de la habitación de hotel de los amantes de In The Mood for Love, y los personajes, las mujeres/actrices, las historias de amor y los engarces literarios penden de los hilos sueltos de películas como Chungking Express, Fallen Angels o la mencionada In The Mood for Love, en cuyas mismas cocinas y ollas se ha puesto a hervir esa confusión de tiempos y espacios, de sentimientos y sensaciones, que es esta magnífica y personalísima obra de arte.

La puesta en escena de 2046 es un reto a la inteligencia, al buen gusto y a la sensibilidad del espectador; y son inenarrables la fantasía visual, la impresionante exquisitez sentimental del encuadre, la secuencia dentro del plano (y no al revés), los fogonazos nostálgicos del color, del silencio, de la música, del claroscuro, de la desnuda elocuencia de las historias cruzadas y a medio contar en tiempos imposibles y en espacios intangibles…

Una película distinta a todas las demás, acaso con un leve pero sólido hilo de conexión exclusivamente con el propio cine de Wong Kar-Wai, que narra en un raro subjuntivo varias historias de amor y perdición que hacen piruetas en el tiempo y en el espacio, y que dejan un sabor amargo en los ojos de quien mira. Su actor, el de siempre, Tony Leung, como nunca; y sus actrices son la esencia y la sustancia de todo el cine chino, además de su mejor cara: Gong Li, Zhang Ziyi, Faye Wong y Maggie Cheung.

OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE