Voces a destiempo: 9 famosos que no sirven como actores de doblaje

Algunas veces, llamar a 'celebrities' para que presten su voz a personajes de cine es una buena idea. Otras, resulta más bien todo lo contrario.

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14 de julio de 2012

Lo sentimos por los actores de doblaje, un gremio al que aquí respetamos mucho, pero hay personajes que piden a gritos la voz de alguien fuera del oficio. Sólo con recordar la voz de Florentino Fernández diciendo aquello de “¡Scott, eres la margarina de lo maligno!” en Austin Powers 2, creemos que el lector se hará una idea de a qué nos referimos. Por no hablar de los casos más ilustres de celebrity voicing que nos llegan del cine de animación: cualquiera hubiese dicho que a Tom Hanks se le daría tan bien interpretar a un sheriff de plástico. Pero estos son los mejores casos. Porque la verdad desagradable es que, la mayor parte de las veces, reclutar a un famoso como actor de doblaje sólo tiene una ventaja, y es la de poder poner su nombre bien en grande en el póster de la película. Aquí tienes unos cuantos ejemplos de esto último.

Dani Martín

“Sufrimos” su voz en… Escuela de rock (2003)

¿Por qué no nos gusta? Además de un comediante irregular, pero valioso, Jack Black tiene un tesoro muchas veces infravalorado: un vozarrón de lo más versátil. Ese que le permitió pasar de los alaridos metaleros (Dando la nota) a esa balada soul con la que agasajaba a John Cusack y su chica en Alta fidelidad. En esta película de Richard Linklater, el actor y vocalista de Tenacious D se lucía al final interpretando un temazo rockero junto a sus jóvenes discípulos: todo un alivio para el espectador español, quien hasta entonces había escuchado a su personaje hablando con la vocecilla nasal del vocalista de El Canto del Loco. 

Moncho Borrajo


“Sufrimos” su voz en… Mira quién habla (1989) y Mira quién habla también (1990)

¿Por qué no nos gusta? Como oímos en la segunda entrega de esta saga de bebés parlantes, Rosa María Sardá puede con todo: incluso con la tarea de doblar a una microbia con la voz (en el original) de Roseanne Barr. Lo del cómico del bigotón, en cambio, es otro cantar. O mejor dicho, otro doblar: frente al desparpajo y la chulería de Bruce Willis, quien prestaba sus cuerdas vocales al pequeño Mickey en la versión estadounidense, Borrajo quedaba en franca evidencia. No hay cosa más grimosa que oír a un bebé hablando con la voz de un señor de mediana edad sobrado de carajillos…

Álvaro Benito

“Sufrimos” su voz en… Space Chimps: misión espacial (2008)

¿Por qué no nos gusta? Si no te suena de nada esta película de animación, no te culpamos, porque su calidad (producto, suponemos, de un presupuesto espartano) era tirando a abismal. Algo que, cuando saltó a las pantallas españolas, se vio acentuado por la presencia de Benito y de Amaia Salamanca como voces de los simios protagonistas. La ex prota de Sin tetas no hay paraíso hacía lo que podía, no lo negamos, pero lo del ex futbolista y cantante de Pignoise merece ser calificado como un crimen contra la profesión: no es sólo que su voz sonase del todo inadecuada, sino que en muchas escenas ni siquiera sincronizaba con los labios del personaje.

Gomaespuma

“Sufrimos” sus voces en… Ali G anda suelto (2002)

¿Por qué no nos gustan? Como demostró en su periplo radiofónico, el dúo de Guillermo Fesser y Juan Luis Cano no tenía rival a la hora de apropiarse de léxicos y acentos de toda España para exprimirles el jugo cómico. Lástima que esa norma no funcionara también con las jergas canis del extrarradio londinense: cogerle la vuelta al caudal léxico de Sacha Baron Cohen tiene su complicación, y convertirlo en una especie de cheli madrileño con pronunciación andaluza no sirve para convencernos de que el Oeste mola más.

Fernando Alonso

“Sufrimos” su voz en… Cars 2 (2011)

¿Por qué no nos gusta? Puede que no tenga rival al volante, pero donde el campeonísimo español de la Fórmula 1 sí tiene contrincantes de mucho peso es en el mundo del doblaje de animación. Frente al bregado Guillermo Romero, doblador habitual de Owen Wilson y de su personaje Rayo McQueen, Alonso quedaba como un cochero demostrando que pronunciar frases cortas como “¿Quién es esa grúa?” con la entonación correcta le costaba un esfuerzo sobrehumano. Sólo podemos aducir algo a su favor: a su archienemigo Lewis Hamilton, la cosa se le daba aún peor.

Antonio Banderas

“Sufrimos” su voz en… cualquiera de sus películas rodadas en EE UU

¿Por qué no nos gusta? Mira que lo hemos advertido: el doblaje es una cosa muy compleja, y es mejor dejarla en manos de actores especializados. Pero, durante sus primeros años en Hollywood, nuestro malagueño más internacional opinaba aquello de “Si quieres que las cosas salgan bien, tienes que hacerlas tú mismo”. De ahí que nosotros, que le queremos y admiramos, sufriésemos momentos facepalm al oír cómo se autodobla en filmes tales que Asesinos, Desperado, Four Rooms o la definitiva (por lo horrísona) Two Much. Aun así, reconozcamos que Antonio se gana nuestra indulgencia: cuando se trata de poner voz al Gato con botas, resulta descacharrante tanto en inglés como en castellano.

Emilio Aragón

“Sufrimos” su voz en… Stuart Little (1999) y Stuart Little 2 (2002)

¿Por qué no nos gusta? Aunque su trayectoria como actor de cine no haya sido nada del otro mundo (por su bien, y por el nuestro, es mejor no recordar Policía) el prolífico productor y presentador de TV se lo curró mucho doblando al entrañable ratoncito, cuya voz original fue la de Michael J. Fox. La culpa de que Aragón nos pareciese fuera de lugar no la tuvo, pues, su falta de esfuerzo, sino un exceso de popularidad: en aquellos años, a quienes habíamos crecido con VIP Noche nos resultaba difícil escuchar a Stuart y no pensar que, de un momento a otro, el roedor iba a arrancarse con Cuidado con Paloma o a anunciar una prueba de El gran Juego de la Oca.

Ángel Garó

“Sufrimos” sus voces en… Ferngully, las aventuras de Zack y Krista (1992)

¿Por qué no nos gusta? No, no has leído mal: hablando del trabajo de Garó en esta película australiana, decir “sus voces” es correcto. Por entonces en la cima de su popularidad gracias a su personaje de Juan de la Cosa en el programa Un, dos, tres, este comediante gaditano se encargó de doblar él solito a todo el reparto del filme. Su trabajo no estuvo mal, todo hay que decirlo, y Garó se ganó un lugar en el Libro Guinness. Pero es que los dobladores originales de la película eran Robin Williams, Tim Curry, Christian Slater… Y claro, tratar de estar a la altura de todos ellos fue suicida. Quien mucho abarca, poco aprieta.

José Luis Gómez

“Sufrimos” su voz en… Barry Lyndon (1976)

¿Por qué no nos gusta? Lectores, esto no es tanto una acusación como una reivindicación histórica. Porque sí, mucho darle collejas a la pobre Verónica Forqué de El resplandor, pero la pobre se esforzaba al menos en vocalizar y en ir a tiempo con los diálogos de Shelley Duval, aunque luego pareciese que iba a decir “anda, Jack, hijo, suelta el hacha y no me seas zurriago”. Pero del trabajo de este insigne hombre de teatro (y Académico de la Lengua) en el filme anterior de Stanley Kubrick nadie dice nada, lo cual está muy mal: la voz de Ryan O’Neal, que tampoco es el mejor actor del mundo, quedaba convertida tras pasar por el doblaje de Gómez en un suspirillo nasal, el cual quedaba en nada frente a esa majestuosa narración de José Luis López Vázquez. Y, sí, sabemos que Kubrick escogía él mismo a los actores de doblaje de sus películas, lo cual nos demuestra que el genio del Bronx sólo tenía oído para la música clásica.

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