Alejandro Ibáñez (‘Urubú’): “Muy poca gente se atrevería a hacer esta película en medio de la selva”

El hijo de Chicho Ibáñez Serrador estrena su primera película: 'Urubú', una historia de terror rodada en plena Amazonia con pocos medios y mucho cariño al género.

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14 de septiembre de 2020

El 18 de septiembre llega a los cines Urubú, el primer largometraje de Alejandro Ibáñez. El hijo de Chicho Ibáñez Serrador, referente indiscutible del terror en España, planteó la película como un homenaje al cine de su padre, fallecido en 2019 apenas unos meses después de ser galardonado con el Goya de Honor.

Urubú es una historia de terror psicológico que acaba adentrándose en territorios más sangrientos con una familia atrapada en medio de la Amazonia. El propósito del protagonista (Carlos Urrutia) al viajar a Brasil es conseguir fotografiar al urubú albino, un pájaro del que no se tiene registros en libertad. Va con su mujer (Clarice Alves) y su hija (Jullie D’Arrigo), pero es evidente que no están preparados para lo que allí se encuentran.

Hablamos con Alejandro Ibáñez, que también interpreta al capitán del barco que lleva a los protagonistas hasta su remoto destino, sobre el difícil rodaje de Urubú y cómo se sobrevive haciendo una película independiente de terror en medio de la selva.

Urubú nace como un homenaje al cine de tu padre, Chicho Ibáñez Serrador, sobre todo a ¿Quién puede matar a un niño? (1976). ¿Cómo surgió la idea de ambientar la acción en la selva amazónica y por qué?

Anteriormente ya estuve haciendo documentales y rodando en el Amazonas. Era consciente de que es un escenario espectacular que aporta un ambiente increíble para una película de terror. También sabía que es complicado, pero como mi equipo y yo estábamos habituados a rodar ahí pensé que no había mejor sitio. Muy poca gente se atreve a hacer una película en medio de la selva con el equipo que llevábamos y las condiciones climatológicas que hay.

Aunque había conocimiento del terreno, imagino que la cuenca del Amazonas nunca puede llegar a controlarse del todo. ¿Ese riesgo hizo que fuera un rodaje particularmente difícil?

Efectivamente, aunque conocíamos la zona, el Amazonas cambia día a día y es impredecible lo que puede pasar. El rodaje fue complicado, estábamos bastante aislados, con la ciudad más cercana a 400km (o unas 4/5 horas en lancha rápida). Lo peor que nos pasó es llegar en los últimos días de época seca, porque se adelantaron las lluvias. El nivel del agua entre una época y otra sube 16 metros. Localizábamos alguna playa para rodar secuencias y a los tres días estaba un metro y medio por debajo del agua. No solo había que cambiarlo todo, si se ponía a llover te quedabas atrapado en medio de la selva tapando el equipo con plásticos; en alguna ocasión pudimos esperar hasta cinco horas así.

Aislados en medio de la selva, seguro que la lluvia ni siquiera era lo peor.

Había serpientes, tarántulas, mosquitos del tamaño de helicópteros… Tuvimos una plaga con una especie de pulguita que se mete por la zona genital; total, que todo el equipo dos semanas con polvos de talco y rascándonos por ahí. Al director de foto le picó una avispa entre los ojos y se le hinchó la cara, una de las actrices se apoyó en una palmera y unos pinchos le atravesaron la mano, un niño se desmayó porque vino con malaria…

Toda una película de terror paralela detrás de las cámaras.

Si me das 20 millones de dólares lo hubiésemos pasado más tranquilos. Pero esto sabíamos que tenía que ser un equipo pequeño, tanto material como humano, porque moverse por ahí es muy complicado. Lo sacamos adelante por la experiencia que teníamos. Si a alguien que nunca ha estado ahí se le ocurre hacer lo mismo, no termina la película.

El corto Historias para no dormir – Reality que hiciste para Save the Children ya tenía un alto componente de denuncia social sobre la situación de la infancia en muchas partes del mundo, igual que ocurre con Urubú. ¿Hay relación entre ambos proyectos?

Pues eso fue una coincidencia inesperada. Justo terminaba de hacer Urubú cuando me propusieron dirigir con mi padre un corto de Historias para no dormir para Save the Children. Al principio me chocó lo de hacer terror para una ONG. Luego me comentaron su idea para el proyecto, ir a los campos de refugiados en Lesbos, y vimos que estaba muy relacionado con la película que acababa de hacer. Ambas obras defienden lo mismo, sin haber estado relacionadas.

En Urubú, Carlos Urrutia hace un gran trabajo como sufrido protagonista, acechado y atosigado, en el que no estaba acostumbrado a verle.

Carlos ha trabajado en series como Al salir de clase, pero ha hecho también mucho teatro. Lo conocí en 2001 en la obra de teatro de mi padre Aprobado en castidad y desde entonces hemos sido buenos amigos y colabora con la productora. Cuando decidí hacer esta película sabía que tenía que rodearme de gente de confianza porque sabía a dónde les iba a llevar. Quería Carlos de actor principal y lo dio todo.

En ese sentido, también es bonita la aparición de Pepe Carabias. ¿Escribiste ese papel pensando en él?

Sí, necesitaba ese personaje alegre y simpático, así que en cuanto se me ocurrió que fuera él ya no lo pensé más. Era perfecto para el papel y además es como de la familia. Trabajó mucho con mi padre, también con mi tío abuelo y ahora conmigo, así que ha estado con todos. Volvería a contar con él siempre que pueda; ya está dentro del guion de la próxima película que preparo.

¿Veías muchas películas de terror de pequeño con tu padre?

No veía muchas, veía todas. Con mi padre íbamos al videoclub de al lado de casa y nos alquilábamos todo lo que había de terror. Aunque era un niño él ya me explicaba cómo se hacía el cine para que no me asustara, porque había gore, había sexo, de todo. Él me explicaba y yo la disfrutaba viendo con él.

¿Recuerdas cuándo viste ¿Quién puede matar a un niño? por primera vez?

Quizás entre los 8 y 10 años, pero sí recuerdo que fue en una emisión por la TV. “Vamos a ver una peli que hicimos”, dijo mi padre, porque salen él, mi madre, mi tío Rober es el malo de los niños… Me impactó, claro que sí. Sobre todo recuerdo que el momento en el que le pegan un tiro en la cabeza a un niño que está saliendo por una ventana. Ya más adelante le dije: “¡Papá, vaya huevos tuviste en esa época para cargarte a un niño!”.

¿Qué hay de ese proyecto de hacer nuevos episodios de Historias para no dormir? ¿Sigue adelante? ¿Puedes contarnos algo?

No te puedo contar nada. Pero sí que estamos en ello. En breve seguro que me volveréis a llamar, y seguro que antes de terminar el año hay noticias.

Urubú se estrena en cines el 18 de septiembre.