[Toronto 2018] El gran adiós de Robert Redford

Si el actor se despide con 'The Old Man & The Gun', será la mejor despedida posible. Aplausos y risas con su película en el Festival.

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15 de septiembre de 2018

En un lugar sin ley era una película de ladrones y criminales en Texas. Una película de robos, huidas y redenciones. Pero distinta. Robert Redford, natural de Texas, la vio y se quedó impresionado. Por aquel entonces tenía guardado en su manga un artículo del New Yorker titulado The Old Man & The Gun sobre un elegante y agradable septuagenario que se había pasado toda su vida robando bancos y escapando de cárceles. Redford quería llevarlo a la pantalla, pero quería algo distinto. Llamó a David Lowery, uno de los nuevos guionistas y directores de Hollywood más indescriptibles –lo mismo hace A Ghost Story que Peter Pan–. Y el resultado es tan divertido, único y emotivo como Redford probablemente deseaba.

Viéndola, tiene todo el sentido que Redford haya decidido retirarse de la actuación ahora. The Old Man & The Gun es un perfecto broche final a su carrera. Es un claro homenaje a él y a su cine. Además de ser un homenaje al cine de los 70 y ser en sí casi una película de los 70. Lowery volvió a ver todas las películas de Redford, El descenso de la muerte o Dos hombres y un destino, son claras referencias e incluso acaba utilizando escenas de La jauría humana para una de las mejores secuencias de la película, mostrando a un Redford joven en plena acción.

Redford es Forrest, este ladrón de 74 años, a principios de los 80. Con dos cómplices coetáneos (Tom Waits y Danny Glover), entra en el banco con traje de chaqueta, sombrero y un maletín. Se acerca al empleado/víctima elegido y con la mejor de sus sonrisas y solo enseñándole la pistola en la chaqueta, le pide el dinero. Se lo dan y se marcha tranquilo. Esa amabilidad sin violencia hace que pueda seguir su método sin que la policía lo convierta en un criminal peligroso, es casi un héroe anecdótico, hasta que uno de sus robos lo lleva a cabo delante de un policía aburrido (Casey Affleck) que ni se da cuenta de lo que acaba de pasar. Empieza la persecución y, al mismo tiempo, Forrest inicia una relación con Jewel (Sissy Spacek) que, de alguna forma, parece querer anclarle a la tierra.

Forrest es feliz, es un hombre feliz, así le describen sus “víctimas”. Antes morir con las botas puestas que llevar una vida tranquila. Y mucho de lo que dice sobre el amor a su ‘profesión’ parece sentirlo el propio Redford. Si le preguntara al niño pequeño que fue si estaba orgulloso de en quien se ha convertido, cree que le diría que sí. Parece sincero. Redford está orgulloso de quien ha sido y quien es hoy. Y puede estar muy orgulloso de una última película así. So long Bob!

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