Top de turismos de cine: 14 coches con mucho kilometraje

No todo van a ser Ferraris y Aston Martin en esta vida: con 'Cars 2' en mente, recordamos a los utilitarios que han dejado huellas (de neumático) en el celuloide. Por CINEMANÍA

29 de junio de 2011

Cuando uno piensa en coches de cine, lo primero que le viene a la cabeza son supercarros espectaculares, como el Aston Martin de James Bond, los Ferrari ochenteros de Risky Business y Todo en un día o (ya en el campo de lo delirante) los sucesivos modelos del Batmóvil. Pero, siendo realistas, esos son los modelos que uno mira codicioso en el escaparate del concesionario, sin llegar a probar nunca sus tapicerías. Y, si por casualidad se agarra su volante, resulta que son aristócratas con cuatro ruedas y un ego comparable al de Rayo McQueen.

Pero en el cine siempre hay para todos: como la propia serie Cars nos enseña, junto a las estrellas del mundo del motor existen también otro tipo de coches, más discretos y menos imponentes, que también se han hartado de aparecer en el celuloide. Puede que ningún agente con licencia para matar haya conducido nunca uno de estos aparatos, pero todos ellos han figurado en más filmes de los que crees. Compruébalo a continuación.

Autonacional Biscúter

Lo hemos visto en: Los tramposos (1959)

Durante el franquismo, si eras tan ‘económicamente débil’ que no te podías permitir un Seat 600 siempre te quedaba la opción de hacerte con esta miniatura sobre ruedas, de fabricación 100% española y asequible a todos los bolsillos. De este modo, tras muchos timos de la estampita y muchos viajes en el VIRPA Express, los timadores Tony Leblanc y Antonio Ozores podían sacar a Concha Velasco y Laura Valenzuela a dar una vuelta.

Ford County Squire

Lo hemos visto en: Dos en la carretera (1967)

Sí, es enorme. Y, sí, su consumo haría salirse los ojos de las órbitas a un conductor europeo. Pero este sedán con acabados en madera (lo que en España se llamó una ‘rubia’) es un coche familiar ilustre, longevo y, cuando Audrey Hepburn, Albert Finney y el director Stanley Donen andan por medio, también lleno de glamour… Y de broncas matrimoniales.

Volkswagen ‘Escarabajo’ 

Lo hemos visto en: Herbie, un volante loco (1968) y secuelas 




Veterano (sus primeros modelos datan de 1931) y temperamental, el primer utilitario europeo es un coche con mucha personalidad. Para demostrarlo, repasa la carrera de Herbie, un vehículo dotado de voluntad propia que fue, durante cinco filmes (incluyendo un telefilme y un remake en 2005), una de las mayores estrellas del emporio Disney.

Mini Cooper

Lo hemos visto en: Un trabajo en Italia (1969)

Pequeño pero matón, el utilitario más glamouroso y british de la historia tuvo un papel estelar en este filme de atracos: el ladrón Michael Caine y su banda recurrían a tres ejemplares para transportar oro robado (a la FIAT de Turín, nada menos) en medio de un enorme atasco. Un modelo posterior, el Cooper S, apareció en el remake de 2003 The Italian Job.

Checker Marathon

Lo hemos visto en: Taxi Driver (1973)

Espacioso y económico a la vez, este modelo de sedán utilitario triunfó en EE UU (la patria del cochazo sediento e inmenso) gracias a su popularidad entre los taxistas de Nueva York, que lo usaron durante décadas. Gracias a Martin Scorsese, Paul Schrader y Robert De Niro, sabemos que su parabrisas aguanta bien las pedradas, y que las manchas de sangre (y, a veces, de otros fluídos) son fáciles de limpiar de su tapicería.

Seat 1430

Lo hemos visto en: Deprisa, deprisa (1980)

Privado del caché de sixties de otros modelos el 1430 ostenta una rara distinción: ser el coche estrella de los años del ‘cine quinqui’. Fabricado originalmente en 1968, su bajo precio y la abundancia de ejemplares disponibles en los descampaos de la Transición le convirtieron en pieza codiciada por los choris de filmes como Yo, ‘El Vaquilla’, Callejeros, Colegas y, por supuesto, la obra maestra de Carlos Saura.

Cadillac Series 62

Lo hemos visto en: Pesadilla en Elm Street (1984)

Puede que sea un clásico (comenzó a fabricarse en 1940), y que su tamaño y sus líneas lo hagan tan elegante como práctico para conducir por los suburbios. Pero haznos caso: si alguna vez te encuentras un ejemplar de este modelo convertible pintado a rayas rojas y negras, no te subas por más que sea el coche de tus sueños. De lo contrario [SPOILER] acabarás siendo una víctima más de Freddy Krueger y sus crímenes oníricos [/SPOILER].

Opel Corsa

Lo hemos visto en: Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) 


¿Qué pasa si coges uno de los utilitarios más populares en la España de los 80, lo tapizas en leopardo hasta el volante y pones música tropical? Pues que tienes el Mambo Taxi, inefable vehículo con Willy Montesinos al volante y Carmen Maura de pasajera atribulada. Los obreros de la factoría de Figueruelas (Zaragoza) en la que el modelo se fabricó por primera vez debieron quedarse ojipláticos ante este tuninig almodovariano.

Ford Fiesta

Lo hemos visto en: Sufre, mamón (1987)

Cuando uno tiene 18 años (en la ficción, al menos) y la pasta no le sobra, hasta el utilitario más mindundi parece una limusina. Valga para probarlo este coche,famoso desde que un niñato (aquí, Gerardo Ortega) con jersey amarillo le robó la chica a David Summers, protagonista junto a su grupo Hombres G de este filme dirigido por papá Manuel Summers. Por desgracia, los polvos pica-pica no venían de serie.

Peugeot 604

Lo hemos visto en: Frenético (1988)

Pobre Harrison Ford: tan acostumbrado él a los cochazos estadounidenses, como los que conducía su personaje en American Graffiti, y se ve de repente perdido y solo en París, a bordo de un modelo feo donde los haya, con cambio de marchas (la pesadilla de un conductor estadounidense) y acompañado por una Emanuelle Seigner más atenta a las papelinas de coca que a las columnas del párking. Tratándose de una película de Polanski, ¿qué se esperaba?

Fiat 128

Lo hemos visto en: Noche en la Tierra (1991)

Caminas a altas horas de la madrugada por las calles de Roma, impaciente por llegar a casa. Cuando un taxi se cruza en tu camino, crees haber hallado la salvación, pero mirándolo más de cerca el vehículo parece camino del desguace. Para colmo, una vez a bordo descubres que el chófer no es otro que un Roberto Benigni muy lenguaraz (aunque, al menos, no lleva ninguna emisora facha sintonizada en la radio). Efectivamente: esto es un filme de Jim Jarmusch, y a ti te espera un viaje muy, muy largo.

Renault Fuego Opel Manta

Lo hemos visto en: Torrente 2: Misión en Marbella (2001)

Con su alerón de plástico y una estética a medio camino entre el turismo, el deportivo y la caja de zapatos, el Fuego ha pasado a la historia como uno de los vehículos más esencialmente macarras jamás fabricados en Europa junto al similar Renault Fuego [gracias a Jorge Herrero por la corrección]. De ahí que, en su aventura en la Costa del Sol, Santiago Segura no tardase en poner sus manos sobre uno. Lástima que Gabino Diego lo estrellase acto seguido, pero al menos fue a cámara lenta.

‘New Beetle’

Lo hemos visto en: Austin Powers: La espía que me achuchó (1999)

Los últimos años del siglo pasado trajeron un revival de los utilitarios clásicos. De ahí que, si en The Italian Job Mark Wahlberg recuperaba el Mini Cooper, el espía más impresentable se puso al volante de esta versión del ‘Escarabajo’ recuperada para los tiempos modernos. Además de estar pintado en psicodélicos colores (¡faltaría más!) el modelo de Austin viaja en el tiempo: será el mojo.

Renault 4L

Lo hemos visto en: Nada que declarar (2010)

Equivalente galo al 600 hispánico y al ‘Escarabajo’ alemán, este diminuto vehículo ha experimentado un revival oficial gracias a las directivas europeas. Cuando los agentes de aduanas Benôit Poelvoorde y Danny Boon descubren que el presupuesto de la UE sólo les llega para un ‘Cuatro Latas’ venerable, deciden pasarse la homologación por el morro y someterlo a un tuning, más que policial, criminal.