Tony Gilroy habla por primera vez del “desastre” que fue ‘Rogue One’

'Entré cuando ya había un montaje del director y salí con un crédito de guionista': El cerebro de la saga 'Bourne' afirma haber salvado el spin-off de 'Star Wars' de la ruina.

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06 de abril de 2018

Sobre el papel, los spin-off de Star Wars obedecen a una idea muy bonita. Eso de ofrecer películas con presupuesto de blockbuster a directores jóvenes y con ideas no está tan lejos de lo que deseaba hacer George Lucas cuando puso en marcha la saga en 1977. Pero, si nos atenemos a su penoso historial de reshoots y despidos, parece que la realidad se parece más a un planeta-prisión del Imperio que a una utopía de la Alianza Rebelde. Para confirmarlo, ahora tenemos el testimonio de Tony Gilroy: el guionista (la saga Bourne) y director (Michael Clayton), que también es uno de los script doctors más cotizados de Hollywood, acudió al rodaje de Rogue One: Una historia de Star Wars para poner en vereda a Gareth Edwards, autor de la película. Y, según insinúa, acabó dirigiendo él prácticamente la película entera.

Durante una charlar en el podcast The Moment (vía The Playlist), Gilroy asegura que debe andar con pies de plomo (“No sé cuándo se acaba el compromiso de confidencialidad, y esta es la primera vez que hablo de Rogue en una entrevista”), pero no se priva de soltar algunos pullazos épicos dirigidos a Edwards. “¿Sabes cuál es la forma más fácil de explicarlo? Lo diré para que se entienda: llegué [a Rogue One] cuando ya había un montaje del director y acabé apareciendo en los créditos como guionista, tras un arbitraje judicial que gané sin problemas”, explica.

Durante el resto de la conversación, Tony Gilroy dispensa otras agudezas sobre la presunta incompetencia de Edwards, dando a entender que el director ni siquiera sabía cuál era el tema central de su filme. “Había una confusión de la hostia, pero en el fondo era muy sencilla de resolver”, señala. “Porque la veías y decías: ‘Ah, vale, esta es una película en la que todo el mundo va a morir’. Así que es una película sobre el sacrificio, y la gran pregunta es: ‘¿Por qué razón van a sacrificarse estos personajes?”. Otra de estas collejas tiene que ver con el mismo comienzo de la cinta: “Nada más ver el montaje original, sabía de qué manera había que empezar la historia para que esta resultase atractiva”. 

Como sabemos, las intervenciones de Gilroy dieron lugar a una extensa campaña de reshoots durante la cual desaparecieron escenas que se habían visto en los tráilers, algunos personajes (como el de Riz Ahmed) cambiaron por completo de concepto e incluso se rehizo el final. El cineasta elogia “las pelotas” de Bob Iger (presidente de Disney) y el resto de ejecutivos por autorizar una labor tan drástica y sentencia: “Aquello era un desastre”. 

En cuanto a por qué pudo tomar así el control sobre un trabajo ajeno, su respuesta es tajante: “No me gusta Star Wars. No es que la odie, pero no me ha interesado jamás, así que no le tenía ningún respeto, no tenía miedo y ellos [Disney] estaban metidos en un jardín, tenían un problema terrible, terrible, así que su situación no podía sino mejorar”. Por supuesto, dadas estas palabras, Gilroy asegura que no le interesa volver a la saga galáctica. Y matiza: “Para mí, Rogue One no es una película de Star Wars. Es mi película de la II Guerra Mundial”. 

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