#TERRORMANÍA: 10 secuelas de terror que sí merecen la pena

Como si fueran los cadáveres de sus víctimas, cualquier filme de terror con un mínimo de éxito empieza a apilar secuelas sin descanso. Sólo unas pocas lo hacen con originalidad.

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09 de marzo de 2015

El cine de terror es uno de los géneros más fáciles de producir (sí, incluso antes de la fiebre por el found footage), etiquetar y vender a un público ávido de emociones fuertes y truculencia a granel. Sólo necesitas una amenaza más o menos corpórea y un número creciente de víctimas a las que despachar. Por eso funciona tan bien la seralización de las películas que logran conectar exitosamente con los temores del público: la curiosidad por reencontrarse con temores ya conocidos es muy fuerte, tal y como comprobaron en UniversalHammer Films con sus tropas de monstruos clásicos.

¿El problema? Que después de la tragedia llega la farsa, como decía Marx, y las repeticiones indiscriminadas terminan por agotar el potencial terrorífico de los monstruos hasta convertirlos en iconos pop de la congoja domesticada. Algo que viene ocurriendo desde la pionera Der Golem und die Tänzerin (Paul Wegener & Rochus Gliese, 1917) —secuela/parodia/remake de El golem (Paul Wegener & Henrik Galeen, 1915)— y no tiene por qué ser necesariamente malo si se hace con talento. Como demuestran esta docena de secuelas de terror y continuaciones más o menos serias y más o menos autoconscientes. Todas ellas supieron reutilizar, revisar desde otro ángulo o reinventar los puntos fuertes de sus predecesoras sin morir en el intento.

La novia de Frankenstein (James Whale, 1935)

Distancia con predecesora: Cuatro años desde El doctor Frankenstein (1931).

Quién repite: James Whale en la dirección, Boris Karloff como el Monstruo.

La secuela comenzó a planearse tan pronto como El doctor Frankenstein se enseñó en los primeros test screenings, lo que impulsó a los responsables a dejar el final abierto como anticipación de la próxima entrega (sí, esa táctica lleva inventada mucho, mucho tiempo). Whale, que no veía con buenos ojos la explotación desenfrenada que implicaban las secuelas (¿a qué te suena?), redujo a conciencia el componente terrorífico para hacer algo distinto y más ligero. ¿Resultado? La obra maestra de su filmografía y una Elsa Lanchester para la historia.

 

Halloween III: El día de la bruja (Tommy Lee Wallace, 1982)

Distancia con predecesora: Un año desde Halloween II (1981).

Quién repite: John Carpenter y Debra Hill en la producción.

Es bien sabido que John Carpenter no quería que las secuelas de La noche de Halloween (1978) siguieran exprimiendo las habilidades asesinas de Michael Myers, por lo que Debra Hill y él pusieron como condición para su retorno a la saga ejercer un cambio de rumbo. La idea era desarrollar una antología de películas de terror emparentadas por la festividad de Halloween pero sin mayor vinculación argumental. Por desgracia, este estupendo y escalofriante debut de Tommy Lee Wallace sobre unas máscaras de calabaza asesinas quedó como la única intentona en esa dirección, ante el inevitable regreso de Michael Myers. Tuvieron que pasar décadas hasta que Rob Zombie volviera a aportar algo de riesgo a la franquicia.

 

Psicosis II: El regreso de Norman (Richard Franklin, 1983)

Distancia con predecesora: 23 años desde Psicosis (1960).

Quién repite: Anthony Perkins como Norman Bates.

¿Quién demonios se atrevió a repescar el clásico de Alfred Hitchcock, definición misma del subgénero slasher, y añadirle una continuación extemporánea? El australiano Richard Franklin, discípulo declarado de Hitchcok y autor de títulos tan influyentes del terror de las antípodas como Patrick (1978) o Roadgames (1981), fue quien, con Tom Holland al guión, devolvió a Perkins a explorar los escenarios de la película original en un ejercicio de respetuoso embalsamamiento cinéfilo y mirada personal que posteriores secuelas ni entendieron, ni respetaron, ni nada.

 

El día de los muertos (George A. Romero, 1985)

Distancia con predecesora: Siete años desde Zombi (1978).

Quién repite: George A. Romero en la dirección, Tom Savini en la casquería.

La alegoría consumista de centro comercial de la anterior Zombi, la primera secuela de la seminal La noche de los muertos vivientes (1968), tantas veces imitada, también podría haber tenido sitio en esta lista, pero no sólo ocurre que la trama militar de El día de los muertos nos parece más atractiva, sino que esta tercera entrega quizás sea la película más redonda y compacta de la saga zombie de Romero en su conjunto. Su pulso entre género y crítica social nunca estuvo mejor afinado que aquí.

 

Pesadilla en Elm Street 3: Los guerreros del sueño (Chuck Russell, 1987)

Distancia con predecesora: Dos años desde Pesadilla en Elm Street 2: La venganza de Freddy (1985).

Quién repite: Wes Craven al guión, Robert Englund a las cuchillas, Heather Langenkamp a los gritos.

Ah, las discusiones sobre qué secuela de Pesadilla en Elm Street (1984) es mejor. Un nada apasionante tema de conversación que nació y murió en los 90, donde cada uno podía expresar su fascinación por el desfase visual de Renny Harlin, los guiños metalingüísticos de La nueva pesadilla de Wes Craven (1994) o incluso la incomprendida heterodoxia de la segunda parte de Jack Sholder. Pero, dado que el propósito de este artículo es destacar los cambios de género impetuosos que no son rehenes del pasado de las sagas, el viraje de terror sobrenatural a fantasía de aventuras adolescentes dirigida por el tipo que acabaría haciendo La máscara se gana el puesto con todos los honores.

 

Terroríficamente muertos (Sam Raimi, 1987)

Distancia con predecesora: Seis años desde Posesión infernal (1981).

Quién repite: Sam Raimi en la dirección, Bruce Campbell en la sierra mecánica.

Paradigma de la revisión de un material anterior aterrador convirtiéndolo en prácticamente una parodia desatada (pero incluso mucho más gore) de la misma premisa, rehaciendo paso a paso y ampliando la historia de posesiones demoniacas en una cabaña en medio del bosque. Una jugada maestra de Sam Raimi con Bruce Campbell como cómplice cartoonesco que no se detuvo ahí y saltó al género de aventura fantástica en la siguiente El ejército de las tinieblas (1992).

 

Hostel 2 (Eli Roth, 2007)

Distancia con predecesora: Dos años desde Hostel (2005).

Quién repite: Eli Roth en la dirección.

Sin ser muy fans de la entrega original de torture porn en Europa del Este, hay que reconocer que al menos Roh intentó hacer algo ligeramente distinto en su continuación en una época donde las secuelas de otras sagas como Saw sólo apostaban por la repetición perezosa. En Hostel 2 no hay sólo un cambio de sexo en las víctimas de los peligros que esperan a los viajeros estadounidenses en los rincones más recónditos del Viejo Continente, sino también mayor interés por la puesta en escena rebuscada y colindante con el giallo de las ejecuciones, que ya es algo.

 

Paranormal Activity 3 (Henry Joost & Ariel Schulman, 2011)

Distancia con predecesora: Un año desde Paranormal Activity 2 (2010).

Quién repite: Chistopher Landon en el guión, Oren Peli contando billetes desde la producción.

Como el caso anterior, este es otro ejemplo de secuela que consigue sacar más partido a los propósitos formales y argumentales de la primera entrega. Joost y Schulman, que venían de hacer el tremendo documental Catfish (2010), exploraron las posibilidades de gestión del suspense que ofrecían las cámaras fijas y el recurso del found footage logrando los mejores sustos de la saga Paranormal Activity gracias a sus juegos con la imagen y el punto de vista. Lástima que estropearan el buen sabor de boca de esta película con cuarta parte casi inmediata mucho más convencional. Si es que…

 

[REC]3: Génesis (Paco Plaza, 2012)

Distancia con predecesora: Tres años desde [REC]2 (2009).

Quién repite: Paco Plaza, co-director de las dos anteriores.

Algo parecido les pasó a los no muertos españoles. Después de dos entregas de cámara subjetiva dirigidas a cuatro manos, Paco Plaza y Jaume Balagueró se repartieron las tareas de dirección para las dos últimas entregas de la saga. Mientras Plaza apostó por un pseudo spin-off lleno de humor hemoglobínico que renuncia con mucha guasa al found footage, el colofón naval de Balagueró hizo agua por todas partes. Nos quedamos con esta maravillosa boda infectada y la novia ensangrentada de Leticia Dolera motosierra en mano.

 

See No Evil 2 (Jen Soska & Sylvia Soska, 2014)

Distancia con predecesora: Ocho años desde Los ojos del mal (2006).

Quién repite: El luchador Glenn Jacobs, más conocido como Kane, cual mole psicópata protagonista.

Cerramos con un caso bien reciente: la secuela tardía y directa a dvd que las geniales hermanas Soska dirigieron el año pasado sobre un slasher rancio e inimaginativo con el que la WWE inició su andadura en la producción de películas. Nada había digno de aprovechar en aquel filme, hasta tal punto que una secuela semiautomática desarrollada a desgana logra superarlo en todos los frentes. La clave: contar con el buen hacer de las Soska. Con el fichaje de Danielle Harris y su retrato de las dinámicas laborales en una morgue a punto de convertirse en buffet libre de víctimas para el asesino principal, las hermanas siguen demostrando que son uno de los talentos emergentes más interesantes del género. Si han sido capaces de levantar este material, pueden hacer cualquier cosa.

Muere Danny Hicks, actor fetiche de Sam Raimi

Debutó en 'Terroríficamente muertos' y apareció en 'Darkman', 'Spider-Man 2' y otras películas del director.