Terror absoluto: así iba a ser el bebé de Bella y Edward en ‘La saga Crepúsculo: Amanecer’

El muñeco (diabólico) que iba a interpretar a la Renesmee bebé podría haber convertido la última entrega de 'Crepúsculo' en una auténtica pesadilla.

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04 de abril de 2020

Aunque la saga Crepúsculo echó el cierre hace ya un tiempo, todavía crepita en algún rincón de nuestra memoria una de las imágenes más desasosegantes que tuvo a bien implantarnos la saga de películas basadas en los libros de Stephenie Meyer.

Y no nos referimos a lo que realmente se puede ver en unas películas que cambiaron la historia del cine. Porque, por muy grimoso que fuera el bebé CGI de aspecto inquietante que una combinación de algoritmos informáticos extrajo del averno para dar forma (o algo parecido) a Renesmee, el retoño de Bella (Kristen Stewart) Edward (Robert Pattinson), pudo ser peor. Siempre puede ser peor.

El bebé mitad humano y mitad vampiro que al crecer se convertiría en Mackenzie Foy apareció así en La saga Crepúsculo: Amanecer. Parte 2.

Si esos ojos vacíos de vida ya te parecen un material propicio para las más terribles pesadillas, espera a ver en acción al muñeco animatronic que iba a ser utilizado en un principio y querrás adoptar a media docena de bebés digitales.

“Una de las animatrónicas más grotescas jamás hechas para una película”, se dice en el vídeo de producción que deja al descubierto el secreto más espeluznante de la película dirigida por Bill Condon.

La impresión es tan terrible que incluso nos extraña que el desarrollo del muñeco se llevara tan lejos antes de optar por el CGI; imperfecto y grimoso a su manera, pero al menos no parece reclamar el sacrificio de tu cordura con las pupilas.

Dudamos que Nikki Reed haya podido volver a pegar ojo después de grabar su escena con esa especie de Chucky mirándole a los ojos o tocándole la cara con su manita. La risa nerviosa y aterrada de la actriz lo dice todo.

Ya habíamos visto que parte del material realizado para La saga Crepúsculo: Amanecer. Parte 2 no llegó al montaje final del filme (como ese incómodo desayuno post-coital entre Bella y Edward), pero lo que no esperábamos es que al tomar esa decisión los responsables de la película le estuvieran haciendo un gran favor a la salud mental de la especie humana.