¡Tarantino y Paul Thomas Anderson, contratad a Nicolas Cage!

Nicolas Cage confiesa que se muere de ganas por trabajar con Quentin Tarantino y Paul Thomas Anderson. ¿Qué tiene que hacer para que lo consideren en futuros proyectos?

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28 de septiembre de 2015

En el Hollywood actual pocas figuras resultan tan fascinantes como Nicolas Cage. Si por “fascinante” entendemos algo absolutamente incomprensible, inquietante incluso, pero de irremediable atracción magnética. Así podríamos calificar los últimos 15 años de carrera del sobrino de Coppola, que se ha convertido en símbolo recurrente de la hiperactividad interpretativa sin control (ni de calidad, ni de ningún tipo). Aunque Cage no esté solo en el grupo de actores que dicen sí a cualquier cosa, en muchas ocasiones da la impresión de que es uno de los que más desaprovecha su talento.

Aunque los fans del histrionismo dramático y los espantos capilares marca de la casa siempre sepamos sacar oro hasta de las muestras más inexplicables de la filmografía del actor, parece razonable pensar que si Cage decidiera hacer más películas como Teniente corrupto (Werner Herzog, 2009) o Joe (David Gordon Green, 2014) y menos como prácticamente el resto de la media docena que rueda cada año, gozaría de mucha mayor reputación tanto dentro de la industria como entre el público general. O, al menos, despertaría el mínimo de interés que las últimas Desterrado (2014), Left Behind (2014), Caza al terrorista (2014), The Runner (2015) o Pay the Ghost (2015) ni han rozado — salvo por motivos extracinematográficos, como la de Paul Schrader—. 

Posiblemente, la película sobre Snowden que prepara Oliver Stone con Cage de secundario vuelve a atraer atención sobre el actor, pero probablemente no tardará en diluirse entre las decenas de siguientes subproductos que tenga en cartera. Y ningún problema, oiga, cada uno gana el dinero para caprichos como quiere.

¿Pero y si Nicolas Cage recibiera el empujón de un director de prestigio? Un Quentin Tarantino o un Paul Thomas Anderson, por ejemplo. ¿Cómo reaccionaría la cinefilia? ¿Se obraría el milagro y Nicolas Cage volvería a ser acogido entre los más grandes? Independientemente de eso, sólo por ver lo que Tarantino o Anderson podrían hacer con una bestia parda como Cage, estaríamos deseando que sucediera. ¿Y sabes qué? ¡El propio Cage también!

“Me encantaría trabajar con Paul Thomas Anderson. Creo que es uno de los grandes. Un auténtico artista. Quentin Tarantino y yo también creo que podríamos hacer algo muy especial. Sigo siendo optimista y espero que termine sucediendo”, ha declarado el actor en una conversación reciente con Newsweek. Esperemos que alguno de los dos haya leído la entrevista y la cara de Cage empiece a hacer inception en su mente. Si no, tendremos que pasarnos por su casa con tijeras y pegamento…

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