“Star Wars necesita personajes gays”

El informe GLAAD de inclusividad LGBT en el cine de Hollywood publica su nueva edición con conclusiones tirando a pesimistas. ¿Vendrá la diversidad de la Galaxia Muy, Muy Lejana?

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04 de mayo de 2016

Cada doce meses llega a nuestras manos… y, en cada ocasión, sus observaciones son más y más pesimistas. Hablamos del informe anual con el que la organización GLAAD (siglas en inglés de “Alianza Anti-Difamación de Gays y Lesbianas”) analiza la representación de las sexualidades no normativas en el cine de Hollywood. La edición del estudio que analiza los filmes de 2015 se acaba de publicar, y, leyéndola, tenemos la certeza de que (salvo excepciones) a las majors sólo les interesan los personajes LGBT (lesbianas, gays, bisexuales o transgénero) para dos cosas: o ejercer como secundarios cómicos o figurar en dramones con ‘interés humano’ y aspiraciones, bien a los Oscar, bien al Festival de Sundance. El informe de este año, eso sí, no sólo señala con el dedo a los filmes y a los estudios con mayores visos de homofobia: también apunta una ventana de esperanza para la diversidad afectiva y sexual en el cine. Una ventana galáctica, además, porque se trata de… Star Wars.

Expliquemos esto: analizando los estrenos del año pasado, el estudio llega a conclusiones tirando a descorazonadoras. Aunque parezca difícil, la producción hollywoodiense es aún más discriminatoria que la del ejercicio 2014, cuando Michael Bay Ridley Scott se ganaron tirones de oreja por Exodus: Dioses y reyes Transformers: La era de la extinciónSobre un total de 126 estrenos analizados, GLAAD ha encontrado 22 con personajes LGBT (en 2014, la proporción era de 20 sobre un total de 114). Personajes que, además y para variar, son en su mayoría masculinos (77%) y de raza blanca (72,3%): tanto las lesbianas (23%) como las personas bisexuales (9%) y/o transgénero (un único caso, que además aparece como giro final de un chiste) están tan fuera del radar de las majors como los afroamericanos, los latinos o los individuos de origen asiático. La representación LGBT, por otra parte, tiende a centrarse en la comedia o (en mucha menor medida) en el drama, hallándose ausente casi por completo de otros géneros como el terror, la acción o la ciencia-ficción.

Pasando de lo global a lo particular, GLAAD analiza la producción de los siete estudios más importantes (Fox, Lionsgate, Paramount, Sony, Universal, Disney Warner), juzgando sus estrenos mediante su habitual ‘Test de Vito Russo’, un baremo planteado según las líneas del ‘Test de Bechdel’. En líneas generales, esta aproximación revela un curioso doble rasero: mientras que los estrenos mainstream suelen contar con personajes LGBT en roles secundarios (con Freeheld como excepción), las grandes productoras reservan los filmes de tema gay o lésbico para sus filiales destinadas al cine indie o ‘de autor’.

De este modo, una compañía como Sony, que estrena El gurú de las bodas (descrita en el informe como “una de tantas películas que se apoyan en el miedo a los gays y en los estereotipos homófobos para hacer chistes”) se apunta el tanto de tener cinco filmes medianamente valorados por GLAAD en Sony Pictures Classics, su sello de estrenos minoritarios. Asimismo, Universal Pictures es, a la vez, responsable de la muy incorrecta Ted 2 (en la que Seth MacFarlane ha incluido, de acuerdo con el estudio, “algunos de sus chistes más crueles y difamatorios a costa de las personas transgénero”) y, bajo su sello alternativo Focus Features, La chica danesaEn cualquier caso, podría pensarse, la industria considera que las historias de cariz LGBT no son aptas para vendérselas al público generalista.

El panorama de 2015 también ofrece sorpresas, afirma el estudio de GLAAD. Por ejemplo, el hecho de que una comedia tan destrozona y tan incorrecta como Negocios con resaca se lleve una mención positiva, al presentar a un personaje gay con una función sólida en la trama (más allá del mero chascarrillo) y encarnado, además, por Nick Frost, un actor cuyo físico está en las antípodas de muchos estereotipos. También llama la atención el rechazo a Stonewall, la película de Roland Emmerich sobre la revuelta gay de Nueva York en 1969: ya desde antes de su estreno, este filme se había ganado críticas por su forma de ‘blanquear’ y masculinizar una historia cuyos auténticas protagonistas fueron, en su mayoría, mujeres transgénero y de origen latino. Y, ya que estamos con la cosa latina, cabe mencionar la presencia de dos filmes dialogados en castellano, ambos distribuidos por Lionsgate: la comedia romántica A la mala, merecedora de moderados elogios, y el filme de animación Un gallo con muchos huevos, entre cuyo reparto gallináceo se asoma un personaje descrito aquí como “un anticuado estereotipo, cuyo único objetivo es despertar la risa del público y ser el blanco de insultos homófobos”.

A todo esto, antes habíamos hablado de Star Wars, ¿verdad? Pues ahora explicaremos por qué: los miembros de GLAAD señalan que, desde que el estudio comenzó a realizarse en 2012, esta es la primera vez que no encuentran ningún contenido inclusivo en los estrenos de la casa de Mickey Mouse. Algo que les sorprende aún más teniendo en cuenta que los trabajos de animación destinados al público infantil van perdiéndole el miedo a los contenidos LGBT, según demuestran algunos filmes (El alucinante mundo de Normany algunas series (Steven Universe). Pese a ello, los autores expresan su deseo de que Star Wars: Episodio VIII aproveche las posibilidades de la ciencia-ficción para el comentario social, aumentando la diversidad sexual y afectiva de la saga galáctica. O, en cristiano, que lo de Finn Poe Dameron pase de ser especulación por parte de los fans (respaldada, todo hay que decirlo, por los propios John Boyega Oscar Isaac, así como del director Rian Johnson) para convertirse en la primera relación entre chicos mostrada por un filme de la franquicia.

¿Se hará esto realidad? Cualquiera sabe. Pero, independientemente de ello, también podemos contar con otro de los puntos en los que insiste el estudio: a diferencia de un cine que no espabila ni a tiros, las series de televisión se cortan mucho menos a la hora de reconocer que los gays, las lesbianas, los bisexuales y las personas transgénero existen. Y no sólo eso: aunque a algunos les cueste creerlo, también disfrutan de los relatos audiovisuales, más aún cuando se ven representadas como seres humanos y no como estereotipos ambulantes. ¿Cuánto tardará Hollywood en percatarse de ello?

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