‘Slender Man’: El primer mito de Internet

Con motivo del estreno de la 'Slender Man' de Sylvain White, ahondamos en los orígenes y el atractivo de un personaje que, antes de llegar al cine, nació y creció en Internet.

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19 de octubre de 2018

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  • A la humanidad siempre le han acompañado los mitos. Historias sobre dioses, criaturas desconocidas y sucesos imposibles. Es lógico. Es tan connatural a las personas buscar explicaciones a lo que les ocurre como que esas explicaciones tomen la forma de aquello que ya conocen. Humanos, animales y cosas desconocidas manipulando nuestros destinos. Y por mucho que avance la sociedad, seguimos rodeados de mitos.

    En la era de Internet a los mitos los llamamos creepypastas. Y en vez de contarlos en iglesias o alrededor de hogueras, los contamos en foros de Internet. Y entre todos esos mitos, el que más relevancia ha cosechado es el de Slender Man.

    Slender Man tiene su origen en los foros de Something Awful, portal de comedia conocido por ejercer un papel primordial en la generación de memes en la época anterior a las redes sociales. El 8 de junio de 2009 se inició un hilo en el cual se animaba a los usuarios a subir fotografías editadas donde hubieran añadido entidades sobrenaturales. El 10 de junio, un usuario que se hacía llamar Víctor Surge, subiría dos imágenes en blanco y negro donde, detrás de un grupo de niños, se podía entrever una extraña figura desgarbada, inhumanamente alta, que vestía un traje negro y no parecía tener rasgo facial alguno. Un auténtico ser de pesadilla que enamoró a Internet al instante. De ese modo, de la conjunción de Internet y Photoshop, nacería Slender Man.

    Pero Slender Man no surge de la nada. Eric Knudsen, nombre real de Víctor Surge, reconocería que, a la hora de su concepción, tuvieron sobre él una influencia capital autores como H.P Lovecraft, Zack Parsons, William S. Burroughs o Stephen King. Pero la cosa no se limitaría a lo literario. También reconocería la influencia de una película conocida por cualquier fan del terror que se precie: Phantasm, de Don Coscarelli. El villano, El Hombre Alto, magistralmente interpretado por Angus Scrimm, comparte los hábitos criminales, el traje y lo alto y desgarbado del siniestro personaje de Knudsen.

    Cuitas creativas aparte, como es obvio en tiempos de Internet, desde que surgió el personaje hasta que se viralizó paso muy poco tiempo. Relatos, montajes fotográficos, vídeos. Pronto Internet se inundó de historias de Slender Man. Pero lo que realmente lo revolucionó todo fue una web-serie hospedada en Youtube: Marble Hornets.

    Comenzando su producción el 20 de junio de 2009, es decir, doce días después de que se diera a conocer el personaje, y alargándose hasta ese mismo día de 2014 con tres temporadas y 132 episodios, la serie fue una auténtica revolución para cómo se veía Youtube hasta el momento. Narraba la historia de un estudiante de cine llamado Alex Kralie que desaparece sin dejar rastro mientras rodaba una película llamada Marble Hornets. Su amigo Joy decide ver los vídeos en bruto, que después subirá a Youtube para compartirlos con el mundo. Una estrategia que bebe claramente de El Proyecto de la Bruja de Blair y que hoy no resultaría sorprendente, pero que 10 años atrás fue un auténtico ejercicio de vanguardia audiovisual.

    Con una cantidad de visitas en vídeo (más de seis millones), Marble Hornets fue la serie que definió de forma más tajante los rasgos particulares de Slender Man. La existencia de proxies, personas que han caído bajo el influjo de Slender Man y actúan como sus marionetas, el hecho de que este pueda interferir en las grabaciones de audio y vídeo, haciendo difícil la demostración de su existencia, y el hecho de que tenga un símbolo, que sería utilizado de forma sistemática en la ficción del personaje, es algo que le debemos a esta particular web-serie. Y que ha sido explotado hasta la extenuación por otras producciones de ficción.

    Ahora bien, ¿eso significa que esta fuera la única web-serie relevante sobre Slender Man? Fue la primera y más relevante, pero no la única. Series como Croatian Files, que sería la primera web-serie española dedicada al personaje, Tribe Twelve, que es prácticamente un rip-off de Marble Hornets, y Dark Harvest, que intentaría darle un tono de película de terror clásica más que de creepypasta, también tuvieron un importante pico de popularidad a principios de esta misma década, cuando el personaje empezó a reptar camino al mainstream. Algo que después influiría en su salto al cine. No por nada, Slender Man parece existir para ser visto, no sólo leído.

     

    Fascinación por Slender Man

    Ahora bien, ¿qué tiene el personaje de Slender Man para resultar tan fascinante? En esencia, tres aspectos. Primero, que es un personaje muy familiar. Al no ser nada más que un hombre alto sin cara, remite a varios personajes similares anteriores, lo cual le confiere una automática familiaridad para el espectador. Segundo, que es fácil apropiárselo. Al no ser creado con una gran historia detrás, manipularlo para proyectar en él las intenciones o temas que interesan a cada autor es sencillo, haciéndolo fácilmente moldeable para protagonizar toda clase de historias. Y tercero, que se desarrolló en un terreno fértil como es Internet. Pues en época de fanfics, vídeos de Youtube y fan-arts de toda clase, un personaje fácil de reproducir y apropiarse es buen caldo de cultivo para generar una viralidad obsesiva.

    Tan obsesiva que, incluso antes de llegar al terreno profesional, tuvo efectos dramáticos en el mundo real. Durante 2014, con la popularidad de Slender Man sobrepasando ya las barreras de Internet, una ola de pánico sacudió EEUU al suceder una serie de crímenes horribles que fueron atribuidos a la nefasta influencia del personaje.

    El 31 de mayo dos niñas de 12 años apuñalaron a una compañera de clase 19 veces, siguiendo las órdenes de Slender Man (además de Lord Vordemort y una de las Tortugas Ninja, según una de las niñas), causando una tremenda conmoción dado lo anormal del crimen. Algo a lo que después se sumó, en septiembre de ese mismo año, que una niña de 14 años prendiera fuego a su casa mientras su madre y su hermano de nueve años estaban en el interior, también, según sus propias palabras, comandada por Slender Man. Algo que si bien no se puede achacar al personaje, sí nos habla muy bien (o muy mal, según en qué lado del espectro moral nos pongamos) sobre la capacidad de sugestión del mismo.

    ¿Ha impedido ese pánico moral y capacidad de sugestión que Slender Man siga extendiendo sus tentáculos por cuántos medios audiovisuales se le pongan por delante? Por supuesto que no. Y de hecho, está muy bien representado en el que, seguramente, sea el más sugestivo de todos los medios audiovisuales: el videojuego. Si bien su presencia más recordada pueda ser su cameo bajo el nombre de Enderman, una criatura hostil de Minecraft, el personaje ha protagonizado su propia saga de videojuegos, Slender, del cual se han producido 19 iteraciones donde lo único que cambia es el escenario donde evitar al terrorífico hombre larguirucho. Y si bien el juego no deja de ser tosco, repetitivo y más bien injusto, eso no impidió que el primer juego de la saga, Slender: The Eight Pages, fuera descargado dos millones de veces durante el primer mes desde su salida. Algo que no consiguen siquiera la mayoría de superproducciones del medio.

    Para su desgracia, Slender Man no ha parecido tener el mismo impacto en el cine que en Internet, Youtube y los videojuegos. En 2013 se estrenaron dos películas del personaje, ambas bajo el nombre The Slender Man y de bajísimo presupuesto, una dirigida por Anthony Meadows y otra por Michael Davis, y las dos con unas críticas más bien tirando a tibias. Luego ya tendríamos que esperar hasta 2015 para que regresara al formato largo en Always Watching: A Marble Hornets Story, de James Moran, adaptando sin demasiado encanto la web-serie Marble Hornets. Algo que mejoraría, ya en 2016, Beware the Slenderman, de Irene Taylor Brodsky, un notable documental de HBO sobre los asesinatos atribuidos al personaje. Pero eso no nos quita el agridulce sabor de la boca. A fin de cuentas, ¿por qué parece tan difícil hacer una buena película de ficción de Slender Man?

    Al final, los consecutivos fracasos a la hora de llevar el mito de Slender Man al cine parecen demostrar que su existencia está necesariamente atada a la incógnita, el found footage y una época donde Internet era más naïf. Pero si los mitos sobreviven es por su capacidad para ser re-interpretados. Para transformarse y adecuarse a cada época. Por eso no debemos descartar que la Slender Man de Sylvain White sea, por fin, el largometraje que el personaje se merece.

    Pero si no es así tampoco nos extrañemos. Slender Man fue el primer mito del siglo XXI. Uno producido por el fandom, cultivado por la pasión y basado en la remezcla, el formato doméstico y el ingenio por encima de las limitaciones técnicas. Es decir, Slender Man es un hijo de Internet, y quizás no tenga sentido fuera de éste. Incluso si Mythologhy Entertainment, productores de la nueva película del personaje, se ha asegurado de comprar todos los derechos de imagen de ese tétrico hombre lánguido.

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