[Sitges 2015] Día 8: Yakuzas vampiro, niños, bestias y un rascacielos

Variedad con un único pinchazo en última jornada del Festival de Sitges 2015.

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17 de octubre de 2015

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  • ¿De qué se habla hoy en Sitges? De que esto se ha acabado y lo ha hecho en las mejores condiciones posibles: buenas películas (aunque la mayoría venían ya con los deberes hechos de fuera), apenas cortes de proyección o retrasos en las salas, clásicos del festival que este año apenas han querido hacer acto de presencia, y sobre todo, del ‘tema’. La apuesta del festival por el terror y el fantástico cada vez parece más debilitada en pos del género negro, el thriller y la acción. Lo cuál no debería ser un problema más allá de que el propio nombre del certamen vende una idea que no es del todo correcta. Pero da igual: la sensación que se nos queda es muy positiva, la de un buen año en Sitges que ha dejado películas excelentes a su paso.

    ¿Qué hemos visto? Dentro de concurso, Yakuza Apocalypse de Takashi Miike. El realizador incansable regresa a su cine más desprejuiciado, el de los años 90, para contar la historia de unos yakuzas que además involucra vampiros y otras criaturas del más allá, rindiendo homenajes a Django de Corbucci y recuperando a algunos de los luchadores de The Raid. El resultado es una película divertidísima, con un clímax fantástico, uno de los villanos más carismáticos e inesperados del cine de su autor y una obra hecha por y para el disfrute, sin coartada intelectual aunque aproveche la excusa para hablar por encima de la crisis. Se pasa muy buen rato aunque eso sí, podría ser más corta.

    La cine brasileña Zoom de Pedro Morelli funciona como una comedia americana independiente con ecos a Charlie Kauffman y el Origen de Christopher Nolan, utilizando la rotoscopia para presentar una historia dentro de otra, que al mismo tiempo se desarrolla en una de las dos anteriores. Como una matrioska que se pliega sobre sí misma, es un film muy imaginativo, con actores en buen estado de forma (a la cabeza, una entrañable Alison Pill) y un tercer acto que de por sí justifica el visionado de la película. Toda una sorpresa, pues venía sin demasiado ruido acompañándola.

    Caso distinto es el de El niño y la bestia de Mamoru Hosoda, pues ya había pasado por San Sebastián, donde gustó bastante. La última obra del realizador ex-Studio Ghibli es un canto a la amistad y la familia, y reincide en algunos de los temas que obsesionan a su autor. Así, la historia de un niño que huye de su casa y es transportado a un mundo de monstruos para ser entrenado por uno de ellos coge un concepto enorme y lo delimita a lo íntimo, funcionando de esta manera como una hermosa fábula de crecimiento y conocimiento. Animada de forma excelsa, tierna y con corazón, es el film de animación japonés mas entrañable de los últimos años y aunque es cierto que acabe cediendo un poco hacia lo ñoño, da igual porque el viaje merece sobradamente la pena.

    También presente en Donosti, High-Rise de Ben Wheatley no gustó tanto a todo el mundo, pues es un filme que divide opiniones: o la amas o la odias. En nuestro caso, la adaptación de la novela de J.G. Ballard nos parece un filme valiente, arriesgado, que habla sobre el ahora usando como excusa un contexto distopico, y presenta no pocos hallazgos no sólo de planteamiento sino también puramente estéticos. El concepto remite a Snowpiercer, cambiando los vagones laterales por pisos hacia arriba que representan el estado social de sus inquilinos. Como podéis imaginar, lo que parecía un sueño se torna en pesadilla pronto y es ahí donde reside la gracia del asunto. Al final, deja un cuerpo extraño, como cuando se ve por primera vez un film como El almuerzo desnudo de Cronenberg. Pero esto es positivo porque significa que ha cumplido su objetivo de remover la conciencia. Muy sólida.

    Y para cerrar, pudimos ver Life de Anton Corbijn, un biopic sobre James Dean y el fotógrafo que capturó sus primeras imágenes para la revista del mismo nombre. Lamentablemente, es una película que nace muerta, en el que ni sus actores están bien ni la realización se encuentra a la altura, pareciendo un telefilme con presupuesto detrás para dar algo de empaque. Lo peor no es que retrate a Dean como un capullo y a Stock como un pesado, sino que realmente no arroja nada de luz sobre sus personajes y es bastante difícil entrar en lo que esta contando cuando todo es tan plano y está tan carente de interés. Dura dos horas que parecen en realidad cuatro, y sales igual o peor de lo que entraste. Una revisión de lujo de los Celebrities de Muchachada Nui.

    ¿Qué nos hemos perdido? A estas alturas, podríamos poner aquí infinidad de títulos. Pero habiendo visto mas de cuarenta en ocho días la cosa tampoco es como para quejarse. Se nos queda la espinita eso sí por films como The Invitation, Bone Tomahawk o I Am a Hero, pero ya habrá tiempo de recuperarlos.

    Termómetro: Todo el pescado está vendido, y ninguno de los films a concurso de ayer -Yakuza Apocalypse a la cabeza- tiene muchas opciones de rascar premio. Seria una sorpresa si no gana alguna de las que hemos comentado estos días, a saber: Macbeth, The Final Girls, Bone Tomahawk, etcétera. Pero en este festival nunca se sabe, siempre hay sorpresas: sólo hay que recordar que en 2010 ganó Rare Exports, compitiendo contra películas muchísimo mejores como Confessions, Fase 7, 13 asesinos o Rubber.

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