Siete ‘placeres culpables’. Películas que (nunca dirías) han encantado a grandes directores

Cineastas como Hitchcock, Scorsese, Tarantino, Kubrick, Paul Thomas Anderson o Terrence Malick saltándose cualquier protocolo con sus preferencias.

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26 de junio de 2020

Nada de obras maestras ni grandes películas o clásicos. Todos tenemos entre nuestros preferidos títulos que difícilmente nos atreveríamos a reconocer en público, pero que nos lo han hecho pasar la mar de bien pese a ser “malas”… o quizá no tanto. Digamos que nos harían ir en contra del sentir general o del postureo porque han sido vilipendiadas o consideradas horrendas. Incluso puede que sea una denostada secuela de precisamente un gran clásico. Y atreverse a reconocerlas lleva consigo una especie de “confesión” acompañada de la coletilla “placer culpable”.

Para constatar que nadie escapa de ello, he aquí una lista con algunas de estas favoritas de grandes directores, y más de una nos chirriará porque, en cuanto a género, forma o temática, están en las antípodas de las películas que han realizado. Pues eso, no temamos a reconocer nuestros “placeres culpables”.

Martin Scorsese: ‘El exorcista II: El hereje’ (1977)

Venga hablar de El exorcista, los famosos vómitos verdes de Regan o sus giros de cuello de 360º, o de que es una de las (indiscutibles) mejores películas del cine de terror, y de que su secuela, cuatro años después, fue una decepción mayúscula, tanto de crítica como de público (una de las películas de terror peor valoradas de la historia), para que luego venga el maestro Scorsese y nos deje a cuadros: “Me gusta la primera ‘El exorcista’… pero ‘El hereje’ la supera”. Y, bueno, si Marty ha visto algo en ella es que “algo” tendrá.

Paul Thomas Anderson: ‘Men in Black 3’ (2012)

Varias de sus películas figuran entre las mejores de las mejores de las dos últimas décadas y media. El cine de Thomas Anderson se caracteriza más bien por su solemnidad, punteada con un humor muy particular, y para nada intentar contentar gustos o llegar a la mayoría del público. Así que no deja de sorprender que se lo hubiera pasado traca con nada menos que la tercera entrega de los hombres de negro. “¿Has visto Men in Black III? (dijo, entusiasmado, durante una entrevista) Fue estupenda… los asuntos de viajes en el tiempo me hicieron saltar alguna lágrima. Soy un blando para estas cosas”. ¡Vaya!

Stanley Kubrick: ‘Los blancos no la saben meter’ (1992)

De Kubrick nos podríamos esperar cualquier cosa, pero nos dejó perplejos en su momento cuando reconoció que le había encantado una sobre baloncesto callejero en Los Angeles, con Woody Harrelson y Wesley Snipes. Ni corto ni perezoso, la incluyó en su lista de preferidas. Lo que no sabemos es que hubiera dicho, o si aún le hubiera gustado más, de conocer el título que recibió entre nosotros, el de Los blancos no la saben meter en lugar de White Men Can’t Jump (“los hombres blancos no saben, o no pueden, saltar” sería su traducción al español).

Quentin Tarantino: ‘Psicosis II’

De Tarantino se puede esperar cualquier cosa, pero ¿considerar la secuela de Psicosis mejor que la primera? Más de uno se va a llevar las manos a la cabeza. Psicosis II fue la mejor interpretación de toda la carrera de (Anthony) Perkins. Me gusta ‘Psicosis II’ más que ‘Psicosis’”, así de tajante se mostraba el cineasta. Pero si a alguien le duele que la considere mejor que la primera, el original de Hitchcock, mejor que no siga leyendo porque, y no es que le desagrade para nada el filme de Hitchcock, considera mejor cualquiera de las secuelas, y esto incluye el remake “fotocopia en color” que dirigió Gus Van Sant en 1998.

Terrence Malick: ‘Zoolander’

¿Cine metafísico? ¿Imágenes muy cuidadas e impregnadas de un valor espiritual? ¿Bellas elegías a la naturaleza o sobre el sentido de la existencia? Todo muy serio y trascendente. Así que ¿quién iba a decir que Terrence se troncha de risa cada vez que ve Zoolander con Ben Stiller? Claro, también tiene sentido del humor, pero choca que sea una parodia del mundo de la moda (con la seductora mirada “acero azul” de Derek Zoolander). Le gusta tanto que la revisa periódicamente y no tiene reparo alguno en incluirla entre la programación de sus “imprescindibles” en los festivales que se lo soliciten.

Alfred Hitchcock: ‘Benji’ (1974) y ‘Los caraduras’ (1977)

“El mago del suspense” nunca lo reconoció en público. Tuvo que ser su hija, Patricia, quien lo revelara. Y es que en los últimos años de la vida del director, ya setentón, disfrutaba como un niño con propuestas que nada tenían que ver con thrillers ni suspense. Una de ellas era una simple comedia de acción plagada de persecuciones con Burt Reynolds, un camionero que desafiaba la ley llevando una carga ilegal de cerveza, y Sally Field como novia a la fuga. Los caraduras fue un taquillazo sobre todo en Estados Unidos, pero la crítica nunca la valoró bien.

Además, si recuerdan el consejo del director de “Nunca trabajes con niños, perros o con Charles Laughton”, pues en la vida real no solo no le importaba estar con ellos (bueno, con Laughton no está claro) sino que otra de sus películas preferidas fue la primera protagonizada por el perro mestizo Benji en acción real (luego vendrían más secuelas), y dirigida por Joe Camp. “Hizo sus películas para el público y como entretenimiento, y no para los críticos o su propio placer”, diría Patricia Hitchcock.

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