Siete películas de terror con litros y litros de sangre

Y vamos con cuatro ordenadas por la cantidad de litros de sangre (falsa) usada y también con tres imprescindibles del euroterror.

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30 de octubre de 2019

La película no era especialmente sangrienta pero, de repente, desde las puertas de un ascensor la sangre salía a borbotones. En menos de veinte segundos la pantalla quedaba teñida por un mar de rojo. Esta escena de El resplandor de Kubrick quedó grabada a fuego en la retina de no pocos espectadores.

Más allá de sagas como las de Saw, Viernes 13, Pesadilla en Elm Street, Hellraiser o Destino final, no son pocas las películas que han pasado de sutilezas y sugerencias apuntándose a lo explícito. ¡Oh, sí. En la siguiente lista habrá sangre! y en cantidades más que humanas, industriales.

Cuatro ordenadas por litros de sangre

‘It: Capítulo 2’ (2019)

It Capítulo dos

“Oía a alguien en el rodaje decir que, esta escena, contenía la mayor cantidad de sangre que se haya usado nunca en una película de terror. Y te puedo decir que al día siguiente aún seguía quitándome sangre de los ojos ¡Sangre falsa!”, así lo expresaba la misma Jessica Chastain en el programa de Jimmy Fallon.

¿Y de sangre, cuánta? La escena a la que hacía referencia era el de su personaje, Beverly como adulta, atormentada con un baño de sangre por un Pennywise que le recordaba la peor de las pesadillas que tuvo (en el primer capítulo). Se usaron unos 17.000 litros (4.500 galones) de líquido rojo.

‘Braindead (Tu madre se ha comido a mi perro)’ – (1992)

Braindead

La mordedura de un extraño ejemplar de mono-rata de Sumatra desencadenará el apocalipsis, al menos en una localidad de Nueva Zelanda. Y todo justo en el momento en el que el joven Lionel (Timothy Balme) empezaba a echarse novia y a querer salir del nido de su sobreprotectora madre. Peter Jackson elaboró esta “romántica” historia, también de amores maternales, ambientada en los años 50 y a su manera, de cuando lo que le molaba era el rollo gore. Perfecta para echarse unas risas, pero también para propiciar más de una arcada. Durante muchos años ha sido considerada, con total merecimiento, como la película más sangrienta jamás hecha.

¿Y de sangre, cuánta? Para la secuencia cumbre, con Lionel cansado de tanto infectado zombi y armado con un cortacésped, se calcula que se utilizaron unos 19 litros de sangre falsa (5 galones) por segundo. En toda la película, algunas teorías aseguran que en total se habrían vaciado entre 19.000 y 38.000 litros (entre 5.000 y 10.000 galones), o quizá incluso más de 75.000 (20.000 galones).

‘Posesión infernal’ (1981 – 2013)

Posesión infernal 2013

Cuando un grupo de jóvenes se dispone a pasar unos días, y noches, en una cabaña en medio del bosque no puede ocurrir nada bueno, al menos para ellos. Y peor si se topan con el Necronomicón, el Libro de los Muertos. Con un puñado de dólares, y rodada entre amigos, Sam Raimi creó escuela (y una trilogía y una serie de televisión) en 1981. Fede Álvarez demostró tres décadas después, con la bendición de Raimi en la producción, cómo habría quedado la cosa si se hubiera hecho con más medios y adaptados a la actualidad.

¿Y de sangre, cuánta? Para la escena del enfrentamiento final, en la que no podía faltar una motosierra, literalmente llega a llover sangre. Se emplearon 189.000 litros (50.000 galones) de falsa hemoglobina. En total, se calcula que para toda la película se gastaron 265.000 (70.000 galones).

‘La cabaña en el bosque’ (2012)

La cabaña en el bosque

No faltaban los guiños, con sexo incluido, al género y a todas las criaturas que han poblado de pesadillas nuestras pantallas. Y la cabaña en medio del bosque, claro. Empezaba con lo que podría ser un típico slasher para acabar siendo todo un festín plagado de referencias. Mezclaba con descaro la comedia con el terror en lo que acabaría siendo una especie de Gran Hermano a lo bestia. El guion lo escribieron Joss Whedon y Drew Goddard, quien también se encargó de dirigirla.

¿Y de sangre, cuánta? Siempre queda la posibilidad de que sus responsables hayan exagerado, pero para la masacre final afirmaron haber empleado hasta 757.0000 litros (200.000 galones), lo que sería de récord absoluto.

Y tres imprescindibles del euroterror

‘Alta tensión’ (2003)

Alta tensión

Los bucólicos parajes de la campiña francesa serían perfectos para desconectar del mundanal ruido, pero no. También tiene que haber psicópatas por allí. Cécile de France se desenvolvió a las mil maravillas como final girl enfrentándose a un sanguinario asesino en serie y Alexandre Aja, en su segundo largometraje, se doctoró como uno de los enfants terribles de la nueva ola francesa del cine de terror extremo.

Su siguiente película fue el remake de Las colinas tienen ojos, y unos años después, otra nueva versión, en este caso de Piraña en 3D (y en la que Aja dijo haber usado más de 280.000 litros de falsa sangre).

‘À l’intérieur’ (2007)

À l'intérieur

Una mujer llama a la puerta de una joven que está embarazada y vive sola. Es el punto de partida para una película que resulta increíble desde el punto de vista de la cantidad de sangre que puede mostrarse contando apenas con solo dos personajes (Alysson Paradis y Béatrice Dalle), y la colaboración extra de algunos secundarios fugaces que pasaban por allí.

En materia de derramar hemoglobina hasta por las cejas, bueno, por todas las partes del cuerpo, no se cortaron un pelo el dúo formado por Alexandre Bustillo y Julien Maury en su ópera prima. También una de las mejores muestras, junto con Alta tensión, Martyrs o Frontier(s), de ese terror salvaje, primario y visceral que se gastaron los franceses sobre todo en la pasada década.

‘The Descent’ (2005)

The Descent

El británico Neil Marshall ya demostró que le iba la marcha con su debut, tres años antes, con Dog Soldiers y un grupo de soldados viéndoselas con hombres lobo. Mucho más claustrofóbico se puso en su segundo largometraje, y el mejor que ha realizado aún hasta el momento, con otro grupo, aquí de jóvenes amantes de la espeleología metiéndose bajo tierra para explorar cavernas y pasillos subterráneos.

El problema es que descubrirán que aquellos lugares ya tienen habitantes, y que la carne humana forma parte de su dieta, con lo que se desatará un inevitable conflicto de supervivencia. De entre todas, destaca poderosamente la escena en la que Sarah (Shauna Macdonald) va a parar a un pozo lleno de sangre.

Por cierto, para la escena del ascensor en El resplandor se utilizaron 11.083,69 litros de sangre falsa (2.928 galones).

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