¿Será ‘The Eternals’ el primer batacazo de Marvel?

Convirtiendo una de las obras más herméticas de Jack Kirby en el nuevo pilar de su universo, Kevin Feige y compañía están jugando con fuego (cósmico).

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19 de noviembre de 2018

Por muchos reparos que puedan ponérsele a su producción, a Marvel hay que alabarle sus pocos titubeos a la hora de jugárselo todo a una carta. ¿Queremos ejemplos? Pues tenemos unos cuantos: el estreno de la primera Iron Man en 2008, el esfuerzo de vincular sus filmes entre sí o la idea de que los Guardianes de la galaxia (esos entrañables segundones de cómic) protagonizasen su propia película serían algunos de ellos. Pero, ahora que Vengadores 4 promete ser un fin de ciclo para la Casa de las Ideas y para el cine-espectáculo, en general, Marvel podría dar el mayor paso en falso de su historia. Uno que, de cumplirse los augurios más pesimistas, podría ser su mayor batacazo a gran escala. ¿A qué nos referimos? Pues a The Eternalsla próxima superproducción con la que el estudio quiere propulsar su mitología.

¿Por qué The Eternals es tan arriesgada? Pues, para empezar, porque sus personajes serán un enigma para cualquiera, salvo para los lectores empedernidos de tebeos. De hecho, uno tiene que ser un marvel zombie muy avezado para identificar los nombres de Ikaris (el cachas rubio del traje azul) y su amada Sersi: hablamos de personajes aún menos conocidos de lo que lo eran  Gamora, Groot Drax el Destructor (pero seguramente más que Star Lord: lo sentimos, Peter) cuando se estrenó la primera Guardianes de la galaxia en 2014. Aun así, dado el inmenso poder mediático de Marvel, esto no debería de ser un escollo demasiado grande… hasta que recordamos el problema, aún mayor, que lo acompaña.

Y ese problema es el que sigue: en el fondo, los Eternos protagonistas y su mundo son un reciclaje de conceptos usados con anterioridad, los cuales, para colmo, han dado lugar a dos de los mayores batacazos de los superhéroes en cine y TV. Para explicar esto, lo mejor será hacer un poco de historia. Concretamente, la historia de cómo el maestro Jack Kirby levantó la grandeza de Marvel, se largó después a la Distinguida Competencia harto de los abusos de Stan Lee… y volvió después a su hogar histórico con el rabo entre las piernas.

La primera parada de nuestra saga tiene lugar en 1965, cuando un Kirby en plenitud de facultades (a esas alturas, ya había creado a la mayoría de personajes Marvel que recuerdas, y a algunos más) se sacó de la manga a los imposibles Inhumanos. El clan de Medusa, Rayo Negro, Karnak, el perro Mandíbulas y compañía le sirvió al dibujante para desahogar su pasión por la ciencia-ficción y la ufología, concretamente por las historias de ‘antiguos astronautas’ manejadas por charlatanes como Erich von Däniken. Tras unas cuantas vueltas y revueltas con los Cuatro Fantásticos, los Inhumanos resultaban ser el resultado de los experimentos genéticos de una potencia extraterrestre (el Imperio Kree, nada menos) sobre la humanidad primitiva. ¿Qué ocurrió cuando esta raza de seres superpoderosos se dio un garbeo por televisión? Pues, con todo el dolor de nuestro corazón, una serie (The Inhumans) que cuenta como el peor producto audiovisual lanzado por Marvel hasta la fecha. Ay…

Avancemos hasta 1971. A esas alturas, Jack Kirby ya se ha hartado de que el espabilado de Lee se quede con todo el mérito de su trabajo mientras él se hincha a dibujar. Para colmo, el artista ha empezado a pugnar con Marvel por los derechos de sus personajes y la titularidad de sus páginas originales, iniciando una guerra que durará décadas. ¿Cómo podía el maestro hacerle la peineta a su odiado socio? Pues estaba claro: largándose a DC con armas y bagajes. Allí, ‘King’ creó una suma de personajes (Mister Milagro, Orion, los Jóvenes Eternos, el malo malísimo Darkseid, un timador llamado Funky Flashman cuyo parecido con un tal Stan era más que notable…) para lo que bautizó como el ‘Cuarto Mundo’, saga épica y cósmica que aún sigue formando parte del canon de la editorial… y que también ha llegado al cine. Porque de ella salieron las Cajas Madre, el villano Steppenwolf y demás elementos con los que Zack Snyder armó el guion de Liga de la Justicia. Una película que, subjetivamente hablando, a nosotros nos sigue pareciendo bastante floja.

Pero el psicodélico torrente de ideas del Cuarto Mundo era demasiado para DC, con lo cual Kirby no tardó en hartarse de sus cortapisas. De esta manera, tras abandonar DC en 1975, el artista regresó a Marvel, dibujando de nuevo algunos de sus personajes favoritos (el Capitán América, Black Panther…), publicó una adaptación bellísima de 2001: Una odisea del espacio y, como al fin y al cabo era lo suyo, volvió por sus fueros espaciales, mitológicos y alucinógenos.

Aquí, finalmente, nos encontramos con los Eternos. Al igual que los Inhumanos, este grupo de personajes surgen de una intromisión alienígena en la vida terrestre (en este caso, de los gigantescos Celestiales). Y, al igual que los Nuevos Dioses del Cuarto Mundo, están envueltos en una guerra sin fin con otra raza (los Desviantes) muy mala y muy fea. Los Eternos han tenido su importancia dentro de la mitología marvelita (sin ir más lejos, un tal Thanos de Titán desciende de ellos), pero en lo que respecta a su carisma… pues digamos que no andan muy sobrados de él: aunque Kirby desplegara en sus páginas algunos de sus dibujos más apabullantes, el público los identificó como el remix de ideas ya utilizadas que eran, y no les hizo demasiado caso. Intentos más recientes de darles relevancia, como el llevado a cabo por Neil Gaiman en 2006, tampoco han logrado situarles en la cresta de la ola.

Así pues, nos tememos que a Kevin Feige se le ven las ideas aunque lleve gorra. Su decisión, aparentemente inexplicable, de contar con los Eternos en el MCU se debe a que los Inhumanos (personajes que sí se cuentan entre las insignias de Marvel desde tiempos remotos) fueron tirados a la papelera con aquella serie tan bochornosa, con lo que el productor ya no puede recurrir a ellos en pantalla grande. El problema es que Medusa (ay, Medusa…), Rayo Negro y su parentela sí muestran en las viñetas algo de lo que Ikaris y compañía carecieron desde el principio: carisma. Además, la mitología de los Eternos es de lo más artificiosa (la contención y la sencillez no fueron nunca los puntos fuertes de Jack Kirby), de modo que los guionistas Matthew y Ray Firpo lo tendrán muy difícil para darle una forma coherente y adaptada al MCU. Casi tan difícil como la directora Chloé Zhao para poner en escena imágenes adecuadamente kirbyanas. 

Que nadie piense que estamos deseándole mal a The Eternals. Si a la película le va bien, nosotros nos alegraremos, porque eso supondrá una digna reivindicación del Kirby maduro. Pero, seamos sinceros, tanto Feige como los demás implicados en la película tendrán que sudar tinta para conseguir que salga bien. Seguro que, si esto ocurre y los Eternos acaban siendo tan conocidos para el gran público como Rocket Groot, Jack Kirby se echará unas risas desde ese vacío estrellado que a él se le daba tan bien dibujar.

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