[Seminci 2017] Ser mujer en el cine español

Participamos en el foro sobre la mujer celebrado en la 62 edición del Festival de Cine de Valladolid

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24 de octubre de 2017

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  • En abril de 2017 se convocaron las últimas ayudas generales para la producción de largometrajes sobre proyecto. Dichas ayudas, que respondían al artículo 26 de la Ley 55/2007 del Cine y a la Orden ECD/2796/2015, establecían unos requisitos objetivos para su concesión cuantificados en un sistema de puntos. Uno de estos requisitos era la participación de mujeres como directoras, guionistas, productoras ejecutivas y jefas de equipo, un loable intento de favorecer la igualdad de género que derivó enseguida en trapicheo, según las mujeres iban siendo incorporadas a los equipos de rodaje por los puntos que sumaban más allá de su valía profesional. Además, dejaron de contratarse a maquilladores, peluqueros y figurinistas hombres, oficios del cine mayoritariamente ejercidos por mujeres. Cuestiones como esta última, y la consecuente necesidad de cambiar el sistema de atribución de puntos, son las que se han tratado en el primer Foro sobre la mujer en el cine del Festival de Valladolid, un encuentro que ha consistido en una mesa de trabajo durante la mañana del 23 de octubre y que por la tarde ha continuado con una mesa redonda de distintos colectivos profesionales.

     

    “Me gustaría que pudiésemos celebrar encuentros como este cada año. Es una oportunidad fantástica para tomarle el pulso a la presencia de la mujer en el cine”, ha comentado Javier Angulo, director de la Seminci, al principio del encuentro organizado por Caimán Cuadernos de Cine. En él, se ha evaluado la presencia de la mujer tanto en la industria como en los ámbitos periodístico y académico, arrojando en todos los casos unos porcentajes referentes a las mujeres muy inferiores a los de sus colegas varones. Por ejemplo, en cuanto a las ayudas de producción de 2016, de las 31 películas que recibieron subvención, solo tres contaban con mujeres directoras, mientras que en las ayudas selectivas un 30 % del presupuesto se destinó a películas dirigidas por mujeres, en su mayoría documentales con un menor presupuesto. De igual manera, y según ha señalado Concha Gómez, de la Universidad Carlos III, solo hay seis catedráticas de Comunicación audiovisual y, dentro de estas, tan solo tres realizan estudios fílmicos. El panorama del periodismo especializado en cine tampoco está mucho mejor, suponiendo las mujeres con cargos de responsabilidad en la prensa generalista un 25 % y en las revistas especializadas, un 36. “Llevamos muchos años luchando y hemos conseguido muy poco”, ha declarado la vicepresidenta de CIMA Cristina Andreu tras proponer una serie de medidas a modo de conclusiones. Alicia Luna, guionista de Te doy mis ojos y representante de la Academia de Cine en el foro, ha destacado la importancia de visibilizar el cine con mujeres, “ni femenino, ni de mujeres, sino con mujeres”. 

    Por eso mismo, y junto al resto de participantes a la mesa de trabajo –periodistas como Paula Ponga (Fotogramas), Begoña Piña (Público) o yo misma para Cinemanía, directoras de festivales como Vanesa Fernández (Zinebi) o Garbiñe Ortega (Punto de vista), estudiosas como Marta Selva (Drac Magic) y responsables de las Escuelas de Cine como Gonzalo Salazar Simpson (ECAM) o María Adell (ESCAC), se ha denunciado que la Ley de igualdad aprobada en 2007 no se cumple y que la historia del cine se ha contado hasta ahora desde el punto de vista del patriarcado. Así mismo, se ha expuesto la necesidad de crear un foro de denuncia de situaciones de abusos sexistas en rodajes y se ha exigido la creación de informes segregados por sexo en todos aquellos estamentos que reciban ayudas públicas, subrayando lo importante que resultaría involucrar a los hombres en la lucha por la igualdad en todas las esferas profesionales. Algo en lo que se ha vuelto a incidir en la mesa redonda de la tarde, integrada por mujeres profesionales de la industria del cine. Ha sido el caso, concretamente, de María Zamora, productora de Verano 1993 o Todos están muertos, que ha señalado que “hay que invitar a participar en estas jornadas a aquellos hombres que deciden qué películas se hacen o cuáles se programan en los festivales, así como exigir mayor presencia femenina en estos comités”.

    Dicha mesa redonda ha servido para poner en común las experiencias de diversas profesionales de la industria, montadoras, figurinistas, directoras de arte y fotografía, o directoras como Chus Gutiérrez, que se ha mostrado especialmente preocupada por los contenidos. “Creo que el cine construye modelos que no nos representan. ¿Dónde están los personajes de mi edad? ¿Por qué los personajes femeninos tienen muchos menos años que sus parejas masculinas?”, se ha preguntado la directora de Retorno a Hansala o El calentito. Tampoco en el terreno del guion las cosas están mucho mejor. “Aunque nunca me he sentido discriminada por ser mujer, sí que percibo que las mujeres parecemos destinadas a escribir películas más pequeñas –ha explicado Coral Cruz, guionista de Incierta gloria o Morir–. De ahí, que entre las diez películas más taquilleras de este año ninguna haya sido dirigida por una mujer”.

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