‘Semillas de alegría’: la película que se debería proyectar en tu colegio

El filme llega a las salas comerciales este viernes 13 de septiembre y contará con un circuito de sesiones matinales a las que asistirán alumnos de primaria y secundaria.

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13 de septiembre de 2019

Un parto en un hospital de Angola. Semillas de alegría arranca mostrando el inicio de una vida. “Es el cuarto nacimiento que incluimos en una de nuestras películas”, reconoce su guionista Manuel Serrano. Toda una declaración de intenciones sobre lo en serio que se toman a los niños y niñas como agentes del cambio; responsables, partícipes y creadores del futuro que nos espera. Y desde el instante en que derraman por primera vez sus lágrimas.

Investigar sobre los efectos que tiene la pobreza en la infancia es el motor de este largometraje, pionero en España en impulsar un proyecto educativo sobre la Agenda 2030. Un filme que llega a las salas comerciales este viernes 13 de septiembre, y que contará con un circuito de sesiones matinales, también en cines, a las que asistirán alumnos de primaria y secundaria, siendo 50.000 estudiantes y 300 centros los ya confirmados.

Dirigida por Cristina Linares, la película entrelaza tres historias contando con niños como protagonistas. Relatos que ocurren en España, Colombia y Angola, en un propósito por explorar cómo la pobreza infantil, “de la que hay poca visibilidad”, señala su cineasta, es un mal que afecta a todo el planeta. En nuestro país, la protagonista es una pequeña que vive con su madre con serias dificultades económicas. En el africano el personaje principal es Miguel, un chaval que decide subirse a un árbol hasta que las autoridades gubernamentales de su poblado tomen medidas para mejorar el hospital donde su hermano está enfermo grave.

Por último, en América Latina, un joven músico tradicional es testigo de cómo su padre quiere vender sus tierras a unos empresarios hoteleros. Son tres historias que parten de la verdad, estando en su mayoría encarnadas por personas interpretándose a sí mismas y que están dirigidas a un público que, según defiende su guionista, “no está atendido. No se hacen películas pensando en la adolescencia”.

 

Cine como agente del cambio

La planteada por Serrano es una idea que conecta con la necesidad de unir el cine con el aula, y que en Semillas de alegría va un paso más allá. Lo hace viajar y ya no solo dejar que los más pequeños aprendan y se impregnen del séptimo arte, sino que pone en valor su capacidad de empoderarles y darles voz. “Cuando llegas a una comunidad minoritaria de mujeres, niños, con diversidad sexual y les permites contar su propia historia, es muy enriquecedor para ellos hacia dentro, pero también hacia fuera. Sienten que están pudiendo contar a otra gente lo que les pasa”, explica Linares.

Los artífices de la propuesta gozan de una amplia trayectoria desplazándose por el mundo, y colaborando con Tus ojos, la productora detrás del filme, que nació con el propósito de volcar en el cine la realidad social de nuestro tiempo para acercarla al espectador y generar reflexión, sensibilización y actitudes constructivas sobre los problemas contemporáneos. Algo que precisamente concuerda con el objetivo del largometraje.

“Empoderas a una persona si le das herramientas para enfrentarse a los problemas, pero siendo ella quien encuentre sus propias conclusiones”, aclara Serrano, justificando la forma en que han decidido que su película se comunique con los espectadores a los que va dirigida. “Pretende dar el poder que le corresponde a la infancia y a la juventud”, añade su directora.

Niños y niñas, protagonistas del antes, el después y el durante

Teniendo igualmente como objetivo “crear público activo socialmente, transformador y también con criterio”, como describe Linares, el visionado del filme ha sido concebido de forma particular, y está abierto a todos los colegios que quieran desarrollar la actividad. En él, habrá un trabajo previo donde “poner en contexto la película, explicar una serie de conceptos y proponer una batería de preguntas. Finalizada esta parte, estarán preparados para verla”, explica su guionista.

“Después de verla, habrá un debate en grupo cuyo cometido será plantear a qué se van a comprometer”, comparte. “No se trata solo de sensibilizar, sino de apelar a la participación”, argumenta, “queremos que no olviden su responsabilidad como actores de esta sociedad. Ellos pueden transformar su realidad con sus soluciones, pero tienen que actuar”. En definitiva, permitirles descubrir que “este mundo no lo cambian los superhéroes, sino que ellos lo son”.

Su propuesta para incorporar el cine al aula: Platino Educa

“Es una pregunta que nos acompaña desde hace quince años”, reconocen sobre cuál es la forma idónea de introducir el séptimo arte en los colegios. Tienen claro que “el cine en una sociedad tan audiovisual es la herramienta perfecta para acompañar la enseñanza”. Es la apuesta Serrano, convencido de se puede usar “para aprender cualquier disciplina”. Linares, por su parte, valora como punto de partida “que existiera un plan audiovisual como el lector, y que hubiera películas obligatorias dependiendo de la edad”. Ambos creadores están además involucrados en la Fundación Cine para Educar y en la plataforma de EGEDA Platino Educa. Un espacio digital dirigido a la comunidad educativa que pretende formar y difundir la cultura a través del cine, y a través de contenidos audiovisuales legales. Así, ofrece un catálogo para que los profesores puedan incorporar el visionado de sus cintas en función de la edad, la asignatura que quieran trabajar, si se va a proyectar en un momento de descanso, clásicos más orientados a la alfabetización audiovisual y títulos orientados a transmitir determinados valores.

Es aquí donde surge un nuevo interrogante: ¿qué cine es el que debe entrar en las clases? Para el guionista del largometraje ha de ser el que “transmita conductas positivas. En el mundo educativo no vale el cine que critica”. Serrano opina que “no podemos entrar en las aulas proyectando películas que que se limiten a decir qué mal están las cosas o cuántos errores”, y lo explica defendiendo que “no se trata de concienciar, porque los chavales ya lo están, y mucho, sino mostrar cómo otras personas solucionan las dificultades”.

Una postura que vertebra con el tono de su película, que alienta y conduce al optimismo, como su tema principal compuesto por Club del Río. Una visión positiva que tiene que ver con su fe en el sentimiento que da título a la película, ya que como sostiene su directora: “La alegría es profundamente revolucionaria”.

Semilla de alegría se estrena el 13 de septiembre.