‘Rosalie Blum’ y compañía: 10 adaptaciones de cómics sin nada que ver con los superhéroes

Además de para reírnos a gusto, la adaptación al cine del tebeo de Camille Jourdy nos sirve para recomendarte filmes que nacieron en las viñetas, de 'Ghost World' a 'Persépolis'

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11 de abril de 2017

Vincent no sabe quién es esa mujer. No tiene ni idea de por qué su cara le suena. Por ello (y porque su vida cotidiana le mata de asco) decide seguirla y aprenderlo todo sobre su vida. Su nombre es Rosalie Blumy, aunque parezca mentira, su historia no es un thriller: es una comedia. 

En Rosalie Blum, el director Julien Rappeneau adapta el tebeo de Camille Jourdy, una de los comics franceses más aclamados de este siglo. Y, ahora que Rosalie Blum llega a nuestras pantallas, es el momento ideal para recordar que no todos los filmes basados en viñetas cuentan con poderes extrasensoriales o aventureros disfrazados. Pruébalos, y no te arrepentirás: total, para volver a las cosas de Marvel y de DC siempre tendrás tiempo…

Ghost World (T. Zwigoff, 2001)

El cómic: Tan misántropo como siempre, Daniel Clowes traza un demoledor retrato del fin de la adolescencia en una ciudad de provincias.

La película: El guión de Ghost World, escrito por el propio Clowes, apenas sigue el de la obra original, pero transmite perfectamente su espíritu desolador. La película, además, guarda una deliciosa paradoja: Thora Birch, en pleno subidón post-American Beauty, es la estrella, mientras que Scarlett Johansson se queda con un papel secundario (aunque importante).

Persépolis (V. Paronnaud, M. Satrapi, 2007)

El cómic: Con mucha mala uva, y un estilo gráfico inconfundible, Marjane Satrapi nos explica que crecer en Irán durante la revolución jomeinista no era ninguna bicoca. Y, si eras una chica, aún menos.

La película: Con un espléndido reparto de voces en francés (Catherine Deneuve, ahí es nada, le presta sus cuerdas vocales al personaje de su abuela), la película de Satrapi ganó dos César, un premio en Cannes y fue nominada al Oscar. La polémica que causó en el mundo musulmán fue esperable, y, en algunos casos, virulenta.

American Splendor (S. Springer Berman, R. Pulcini, 2007)

El cómic: El guionista Harvey Pekar no tenía ni idea de dibujar, pero eso no le impidió publicar su cómic autobiográfico durante 32 años (1976-2008). Su secreto: unas historias que eran puro vitriolo, y una nómina de dibujantes invitados que da vértigo. Alison Bechdel, Robert Crumb, Richard Corben, Joe Sacco y el mismísimo Alan Moore le prestaron sus lápices.

La película: Resumir un trabajo así de inabarcable era difícil, pero la presencia de Paul Giammati como Pekar ayudó a llevar sus historias a la pantalla. De hecho, American Splendor (la película) no es tanto una adaptación del tebeo como una historia de cómo ese tebeo se hizo realidad.

El gato caliente (R. Bakshi, 1972)

El cómic: Robert Crumb odia al mundo entero, en general, y a los hippies, en particular. De modo que, con su personaje de Fritz el Gato, perpetró una salvaje sátira de la contracultura de los 60… usando animales antropomorfos al más puro estilo Disney.

La película: Nadie quería producirla, y nadie quería distribuirla. Pero, pese a todo, Ralph Bakshi consiguió sacar adelante esta adaptación del tebeo de Crumb… que el dibujante encontró, para variar, odiosa. Pese a todo, El Gato Fritz se convirtió en la primera película de animación clasificada X. Y, debido a la polémica resultante, en un éxito de taquilla.

La vida de Adéle (A. Kechiche, 2013)

El cómic: Apasionado, concienciado y algo culebrónico en su desarrollo, el tebeo El azul es un color cálido de Julie Maroh ha quedado como la primera gran obra del cómic lésbico en el siglo XXI.

La película: Su fidelidad al original es cuestionable (por no decir nula), la autora del cómic reniega de ella (“Faltaban lesbianas en el plató”) y tanto Léa Seydoux como Adéle Exarchopoulos juran que jamás volverán a trabajar con su director. No obstante, gracias a La vida de Adéle, podemos decir que una película LGBT basada en un cómic ganó la Palma de Oro.

Scott Pilgrim contra el mundo (E. Wright, 2010)

El cómic: La obra más conocida de Brian Lee O’Malley podría ser un cómic más sobre la vida de veinteañeros hipsters… de no ser por los duelos a espadazos y las dimensiones paralelas. Para que luego digan que leer manga es malo.

La película: La obra más atrevida (y la más incomprendida) de Edgar Wright no sólo puso en movimiento el loco mundo del tebeo original, con una banda sonora gloriosa y divertidísimos guiños al mundo de los videojuegos. También consiguió hacernos creer, por un momento, que Michael Cera puede ser un héroe.

Oldboy (Park Chan-wook, 2003)

El cómic: Si crees que en el cómic japonés sólo hay gokus y narutos, no has abarcado ni una milésima de su universo. Sin ir más lejos, esta obra de Garon Tsuchiya Nobuaki Minegishi es un buen exponente del seinen, el género orientado al público adulto en el que hay espacio para dramas intimistas… y para enormes salvajadas.

La película: Llevando Oldboy al cine, Park Chan-wook se saltó a la torera casi todo el argumento del manga, salvo su premisa inicial. Pero qué importa eso si tenemos la pelea en el pasillo, y Choi Min-sik comiéndose un pulpo vivo, y los giros de guión, y…

Cuando el viento sopla (J. Murakami, 1986)

El cómic: En 1982, la Guerra Fría estaba más caliente que nunca en mucho tiempo. El dibujante Raymond Briggs expresó su opinión sobre tal estado de cosas enfrentando a una conmovedora pareja de jubilados con las consecuencias de un bombardeo nuclear.

La película: Si, ya de por sí, el tebeo original es una lectura capaz de arruinarle el día a cualquiera, la versión fílmica de Cuando el viento sopla resulta una experiencia descorazonadora. Roger Waters (ex miembro de Pink Floyd) firmó la BSO, en la que también se oyen canciones de David Bowie. 

Gainsbourg (Vida de un héroe) (J. Sfar, 2010)

El cómic: Avisamos de que el título de esta obra es irónico. En la vida del compositor Serge Gainsbourg (el papá de Charlotte) hubo sitio para mucha música, mucho alcohol y mucho sexo. Pero, lo que es heroísmo, más bien poco. Johann Sfar, uno de los autores más originales del cómic francés, explica por qué.

La película: Además de como un director con mucha vista, Sfar se probó en este filme como un estupendo director de casting. Porque, aunque es un poco menos feo que el propio Gainsbourg, el actor Eric Elmosnino se parece tanto a él que da hasta miedo. Por fortuna, también tenemos en el reparto a Laetitia Casta Lucy Gordon, para atenuar el susto.

Arrugas (I. Ferreras, 2011)

El cómic: La obra de Paco Roca sobre los residentes de un asilo de ancianos se hinchó a galardones en España, entre ellos el Premio Nacional de Cómic en 2008. Algo irónico, si pensamos que el autor la publico en una editorial francesa.

La película: No sólo una prueba de que las adaptaciones de cómics españoles no se acaban en Zipi y Zape y el Club de la canica (o, si nos ponemos truculentos, en Capitán Trueno y el Santo Grial), sino también una buena prueba de los poderes de nuestra animación. Fue preseleccionada para los Oscar, y nominada a dos Goya.

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