“¿Quién será este tío?”: 12 entrevistas a grandes directores en sus inicios

Ahora son vacas sagradas, pero hubo una época en la que Scorsese, Lynch o Lucas tenían que responder a la prensa con humildad. Aquí puedes verles en vídeo. Por CINEMANÍA

02 de junio de 2012

Ahora son vacas sagradas, personajes míticos que parecen hablar ex catedra (los vivos) y que semejan antepasados mitológicos (los que ya no están aquí). Pero, aunque parezca mentira, nombres como Francis Ford Coppola, David Lynch, Scorsese o Wes Anderson fueron en su día directores de a pie, de esos que tienen que plantarse ante las cámaras para explicar por qué sus películas son buenas y merece la pena verlas. En esta colección de vídeos, encontrarás una selección de entrevistas a las que estos cineastas respondieron cuando eran unos pipiolos (o cuando atravesaban momentos de apuro) y que nos demuestran que, pese a todo, ellos también son humanos. Incluso el primer nombre de la lista.

George Lucas (1977)

El contexto: Algo azorado por el repentino éxito de La guerra de las galaxias, el futuro patriarca galáctico nos habla de sus estudios de mitología, de su perro Indiana (si, el que dio nombre a ya-sabes-quién) y de su amor por el cine de aventuras clásico. El mini-making of del filme que sigue a sus declaraciones es un tesoro.

Momento cumbre: George confiesa no haber decidido aún quién es el chico ideal para la princesa Leia. Así que todo estaba planeado desde el principio, ¿no?

David Lynch (1986)

El contexto: Apenas conocido por entonces (a la mayor parte del público sólo le sonaba su nombre por El hombre elefante y por el batacazo de Dune), Lynch responde a las preguntas de la prensa recién estrenada Terciopelo azul en EE UU. “Siempre me han interesado las cosas enfermizas”, declara, y nosotros nos pasmamos al verle tan repeinadito.

Momento cumbre: Las caras de repelús de la entrevistadora, pasmada viva por tener que entrevistar a un tipo tan raro. Sin duda, había visto la película.

Francis Ford Coppola (1979)

El contexto: Recién regresado de Filipinas, donde ha sobrevivido al rodaje de Apocalypse Now, un Coppola inusualmente delgado (o así) pero tan operístico como siempre responde a las preguntas del presentador Merv Griffin. “He logrado tener un oficio con el que la mayoría sólo puede soñar”, afirma. “Lo menos que puedo hacer es jugármelo todo en cada película”.

Momento cumbre: Coppola habla de su relación con George Lucas. Cuando Griffin le pregunta si hablan entre ellos de sus respectivas películas, el entrevistado responde: “Lo hacíamos”.

Sofia Coppola (2000)

El contexto: De papa Francis pasamos a la sua figlia de su alma. Una ‘Sofi’ de lo más pipiola responde azorada a las preguntas de la prensa en el Festival de Sundance, donde acaba de presentar Las vírgenes suicidas entre aclamaciones. Ojo con su suéter de leñadora.

Momento cumbre: La directora se muestra preocupada por si el gran público considera su película “aburrida”. Hombre, esa en concreto, no. Pero si se tratara de Somewhere, en cambio…

Martin Scorsese (1986)

El contexto: El único nombre que nos faltaba, tras Coppola y Lucas, para completar el trío de la bencina del ‘Nuevo Hollywood’ comparece en horas bajas para hablar de El color del dinero. La película no es de las mejores, pero ‘Marty’ aparece entusiasmado por haber podido dirigir a Paul Newman, y sus ojos son los de alguien que ha sobrevivido al infierno.

Momento cumbre: Scorsese habla elogiosamente de “ese chico tan entusiasta” que coprotagoniza El color del dinero. El nombre del chaval es Tom Cruise, ya una gran estrella gracias a Risky Business.

Orson Welles (1960)

El contexto: Con su famosa voz en plenitud de facultades, decididamente obeso y desde un hotel de París, un Welles ya desterrado de Hollywood tras su tozudez en Sed de mal se planta frente a la cámara con el pretexto del péplum bíblico David y Goliat. Pese a ello, el entrevistador pasa un buen rato preguntándole por El tercer hombre (1949).

Momento cumbre: Welles comenta que estuvo a punto de dirigir a Charles Chaplin en Monsieur Verdoux. Cuando el periodista le pregunta: “¿Cómo hubiera sido su versión?”, el genio responde: “Habría sido mejor que la suya”.

Wes Anderson (1999)

El contexto: El cineasta de los travellings a cámara lenta aparenta dieciocho años, pero tiene 30 y acaba de estrenar Academia Rushmore. Todavía desconocido, Anderson acude al show de Charlie Rose para hablar de Jason Schwarzman, de lo mal que se pasa en la adolescencia y de sus planes para el futuro. 

Momento cumbre: Cuestionado por Rose sobre las similitudes entre Max (el protagonista de Academia Rushmore) y él mismo, Anderson responde que son muchas, pero que hay matices. Sin embargo, su tono de voz y su lenguaje corporal nos indican en quién se basó Schwarzman para interpretar al personaje.

Jane Campion (1989)

El contexto: Campion es británica, pero fue educada para el cine a través de outsiders como Alex Proyas (Dark City). Por eso le resulta tan fácil presentar Sweetie, su debut como directora, a la prensa del otro lado del Charco.

Momento cumbre: La Campion reconoce estar aterrorizada ante la idea de estrenar su primer largometraje. Cuatro años después, ganaría el Oscar al Mejor Guión (y quedaría candidata al de Mejor Dirección) por El piano.

Spike Lee (1989)

El contexto: Para promocionar Haz lo que debas, una película en la cual la cultura hip hop importa muchísimo, MTV dedica a Spike Lee una entrevista en Yo!, su añorado programa de rimas y ritmos. Era cuando la cadena aún emitía música, ¿te acuerdas?

Momento cumbre: Rodeado de ‘hommies’ con oros y chándales, el diminuto Lee se permite echarle una bronca a los raperos 2 Live Crew, entonces en el ojo del huracán por cosas de la censura. Según él, las letras sexuales de sus canciones “no benefician a la comunidad negra”.

David Cronenberg (1983)

El contexto: Ahora le conocemos como un señor serio que estrena sus películas en Cannes y al cual sus fans de primera hora acusan de haberse domesticado. Hace 29 años, sin embargo, el director canadiense acababa de aparcar sus viscosidades y purulencias para rodar La zona muerta, su primera aventura en Hollywood.

Momento cumbre: Cronenberg entona su mantra de cabecera: el cine es pura ficción, y el hecho de que uno disfrute rodando lo inmencionable no quiere decir que le guste practicarlo. Pese a los años, cuando le hacen preguntas comprometidas, sigue respondiendo exactamente lo mismo.

Werner Herzog (1982)

El contexto: Durante el rodaje de Fitzcarraldo en el Amazonas, nuestro chiflado alemán de cabecera interrumpe por un momento sus broncazos con Klaus Kinski para disertar sobre la jungla, un lugar que, confiesa, le parece “lleno de fornicación, desgracia y sufrimiento, como la vida”.

Momento cumbre: Tras la siniestra perorata, el director concluye afirmando: “Amo la jungla, para mi desgracia”.

Jean-Luc Godard (1960)

El contexto: Al final de la escapada acaba de presentarse en Cannes, y este ex redactor de Cahiers Du Cinema se ha coronado como el director del momento gracias a su debut. Como descubre el entrevistador, interrogar a un cineasta que ha sido antes periodista de cine es un asunto muy complicado.

Momento cumbre: Ante la pregunta: “¿Qué espera usted de su próxima película?”, Godard responde “Espero que el público la odie”. Genio y figura. 

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