¿Quién puede actuar en una película de Hollywood?

La tarea del Sindicato de Actores de Hollywood va mucho más allá de entregar premios: sus normas y regulaciones pueden convertir en una pesadilla el sueño de debutar en una película. ¿Quieres saber por qué? Por YAGO GARCÍA

01 de febrero de 2012

Para la mayoría de los cinéfilos, el Screen Actors Guild (SAG, sindicato de actores de cine de Hollywood) es una presencia, cuanto menos, nebulosa. Como mucho, nos acordamos de él cuando reparte sus premios anuales, esos que este año han coronado a Criadas y señoras con el galardón a Mejor Reparto. Sin embargo, y al hilo de esta noticia, en CINEMANÍA hemos investigado sobre las funciones y las atribuciones de esta institución, que tiene un papel mucho más directo de lo que sospechamos en las películas de EE UU. De hecho, y de forma no tan distinta a la SGAE española, el SAG puede ser una pesadilla para algunos intérpretes. Veamos por qué.

En un artículo reciente, la web Cracked señalaba unas cuantas razones por las cuales ser un actor o actriz profesional no mola. Y una de ellas era el carnet del SAG. Un pedacito de papel cuyo diseño cambia cada 6 meses, y que necesita de una renovación constante. ¿A qué se debe esto? Pues a que, para actuar profesionalmente, un intérprete estadounidense que quiera hacerse hueco en el cine necesita poseerlo como sea: la mayoría de los principales estudios de Hollywood se atienen a las normas del sindicato, las cuales (según la legislación vigente en Estados Unidos) pueden denunciar a una productora si un actor no sindicado tiene una sola línea de diálogo en uno de sus filmes. Así las cosas, llevar la dichosa tarjeta entre manos es una condición imprescindible para pasar de ser un extra a un actor, propiamente dicho.

“¡Quiero un carnet!”

Según leemos en la web del sindicato, y en Wikipedia, un actor puede entrar en el SAG de tres maneras. La primera, al alcance de unos pocos elegidos, es la de intervenir como actor o actriz principal en una película si los productores llegan a un acuerdo previo con el sindicato. Suponemos que, si te llamas Rooney Mara (y tu hermana es Kate Mara, y tu familia es un clan de millonarios dedicados al negocio de los deportes, y tienes a David Fincher como padrino) esto será fácil, pero no creemos que se trate de un caso frecuente. La segunda, y la más frecuente, es la de haber aparecido como background performer (extra) en al menos tres películas.

carnet_sindicato_actoresPero claro, siempre hay problemas: para empezar, tienes que acreditar que has realizado ese trabajo mediante la presentación de tus nóminas. ¿Que has trabajado de extra sin cobrar? Pues mala suerte. Para seguir, con las nóminas no basta: son imprescindibles los denominados ‘cupones SAG’, certificaciones oficiales que permiten al Sindicato asegurarse de que te has puesto delante de una cámara. Y el remate llega cuando constatas que el SAG impone la presencia de un mínimo de afiliados como extras en cada película, con lo que sólo los puestos sobrantes se completarán con aspirantes no sindicados.

Una vez en el rodaje, los problemas no se acaban. La web de consejos para actores Entertainment Careers aconseja a los extras que se den mucha prisa y tino por ponerse bien delante de la cámara, para que se vea tu cara y los agentes del SAG acrediten tu trabajo. Y aún te queda un trámite, porque si presentas los papelitos serás sólo “elegible”, y tendrás un plazo de 30 días para empezar a pagar tus cuotas. Las cuales, tras los rituales 1,7 euros de la cuota de inscripción, supondrán un porcentaje de tus ingresos anuales como actor, hasta un máximo de 5.000 euros. Ahora ya sabes lo que pagan Leonardo DiCaprio y Julia Roberts, sin ir más lejos, por su derecho a actuar.

La tercera vía para entrar en el SAG es pertenecer a otro de los sindicatos de actores legalizados en EE UU, cuya actividad se extiende fuera de Hollywood. Pero eso tampoco es fácil, porque el SAG exige haber interpretado papeles principales al menos durante un año en un filme o una serie controlada por esas centrales para solicitar la afiliación. De hecho, el sindicato de actores de TV y radio AFTRA estuvo a punto de perder ese privilegio para sus miembros. No extraña que, según el profesor de Arte Dramático Jonathan Nail, el proceso para afiliarse al sindicato sea “un círculo vicioso” capaz de dejar en la cuneta muchas carreras. Sin ir más lejos, Brad Pitt consiguió sus cupones actuando en un anuncio de patatas PringlesPuedes comprobarlo en el vídeo de abajo.

Y las estrellas, ¿qué opinan?

Creado en 1933, el SAG obedeció a un loable principio: liberar a las estrellas de los contratos que les vinculaban durante años a un solo estudio, en la época del ‘Hollywood dorado’. Personajes tan dispares como Humphrey Bogart y Bela Lugosi se beneficiaron de sus actividades… Hasta que llegaron los años de la ‘caza de brujas’: entonces el presidente del SAG era un tal Ronald Reagan, conocido en los archivos del FBI como ‘Informador Confidencial T-10’. Bajo la égida de Reagan, el sindicato se convirtió en una fábrica de chivatazos al por mayor, comprometiéndose las productoras supervisadas por él a no contratar actores de izquierdas o comunistas.

Actualmente, el papel más temido del SAG en Hollywood es la convocatoria de huelgas de actores. En 2008, el mismo año de la huelga de guionistas, estuvo a punto de llevarse a cabo una de ellas… Que finalmente fue desconvocada. Entre los actores que estaban a favor del paro encontramos a rojeras ilustres como Robert Redford y Russell Crowe, pero una carta firmada por varias estrellas para pedir que la huelga se desconvocase, por infundada y por oportunista, llevaba las rúbricas de gente como George Clooney, Matt Damon, Diane Keaton y otros actores nada sospechosos de derechismo. ¿Qué pensar de ello?

Por ahora, nada. Por ahora, mejor nos quedamos con el último personaje de Hollywood en despotricar contra el SAG: nada menos que Kevin Smith. El orondo director se quejaba recientemente en una entrevista con Moviefone de que el sindicato no había tenido ni siquiera en cuenta para sus premios a Michael Parks, el actor principal de Red State: “Resulta que, para optar a los premios del sindicato, tienes que presentar una solicitud oficial aunque el actor ya esté afiliado, algo que no tiene sentido”, se quejaba el cineasta. Claro que, en sus mismas declaraciones, Smith afirmaba que Red State no figuró entre las precandidaturas a los Oscar porque, para optar a una estatuilla dorada, necesitas “un mínimo de 20.000 euros en promoción”. Pero ese tema (el de los Oscar, sus campañas promocionales y el pastón que las distribuidoras se dejan en ellas) merece un reportaje aparte…

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