¿Por qué se apagó la estrella de Jennifer Grey, la protagonista de ‘Dirty Dancing’?

Un éxito de hace 33 años, y totalmente inesperado en su momento, enmarcó su nombre en la mitología del cine.

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22 de mayo de 2020

Este año no hay Festival de Cannes. Y la mención al certamen que se celebra en la Croisette viene a cuento porque cabe recordar que fue en este escenario, el de referencia del cine de autor, de los directores más prestigiosos o de las nuevas promesas a descubrir, el que acogió, hace 33 años, la primicia mundial de una película que nada tenía que ver con todo esto. Más bien al contrario. Una propuesta de lo más comercial con baile, música, romances veraniegos y destinada al público adolescente. Era Dirty Dancing.

Nos situó en el verano de 1963 y la protagonizaron Jennifer Grey y Patrick Swayze. Ella era “Baby” una tímida e inocente muchacha de 17 años aburriéndose, junto a su hermana mayor, en el hotel de montaña que habían elegido sus padres para pasar las vacaciones; y él era el irresistible profesor de baile contratado para amenizar las veladas del lugar. Lo que acontecería después era inevitable.

La película dirigida por Emile Ardolino llegó a los cines norteamericanos en agosto de 1987 (y en junio del año siguiente a España) y logró un considerable impacto en taquilla. Pero donde realmente encontró a su públicoy legiones de fans fue en el vídeo doméstico, en las antiguas cintas VHS y Beta. Todo un fenómeno al ritmo de la canción (I’ve Had) The Time of my Life (que ganó el Oscar).

El lamentablemente ya fallecido Swayze aún obtendría unos cuantos taquillazos más, con Le llaman Bodhi (1991) y sobre todo con Ghost (1990), pero de Jennifer, una joven promesa nominada a los Globos de Oro por este papel e hija además del actor Joel Grey (Oscar al mejor actor de reparto por su maestro de ceremonias en Cabaret de Bob Fosse), poco más se supo. Ese camino de rosas que parecía guiarle hacia la fama tuvo, en realidad, un trayecto muy corto ¿Qué le ocurrió?

Antes había intervenido, entre otros, en títulos como Amanecer rojo de 1984 o Todo en un día de 1986. En la primera compartió cartel con Patrick Swayze en una relación, entre compañeros, nada buena. Se odiaron, y su aversión siguió cuando rodaron Dirty Dancing. En cambio, en la segunda interpretó a la hermana del protagonista, Matthew Broderick, en otra relación, entre compañeros, que fue lo contrario. Se cayeron tan bien que acabaron formando pareja sentimental fuera de la pantalla (otro de sus “novios” llegaría a ser, después, Johnny Depp).

En una escapada a Irlanda, Matthew conducía su BMW alquilado cuando, en un cruce, chocó frontalmente contra otro vehículo. Sus ocupantes, una madre e hija (de 63 y 28 años respectivamente), murieron al instante. Matthew fue condenado por conducción temeraria y multado con 178 libras. Y a Jennifer le provocó, además de un severo latigazo cervical, que el sentimiento de culpa la acompañara para siempre.

El accidente había sucedido a pocos días del estreno en Estados Unidos de Dirty Dancing, es decir, a un paso de que Jennifer se erigiera en una celebridad, a los 27 años. Pero otro de los problemas es que luego no tendría buen ojo eligiendo los papeles, por ejemplo, aceptando intervenier en lo que sería un denostado musical titulado Noches de Broadway de 1989, con Matt Dillon, Rutger Hauer y Madonna.

A los efectos del accidente de auto le seguiría una muy, muy mala decisión: hacerse una operación de cirugía estética para retocarse la nariz. Un ligero retoque de su tabique nasal. Pero este no era solo un rasgo que la hacía más particular sino que el resultado de la rinoplastia no fue para nada el deseado. “Entré en el quirófano siendo una celebridad y salí de allí en el anonimato. Siempre seré esa actriz tan famosa que nadie reconoce debido a un trabajo de nariz”, diría ella misma en unas duras declaraciones posteriores. “Fue como entrar en un programa de protección de testigos o volverme invisible”. Incluso, con el tiempo, estuvo considerando cambiarse su nombre por el de Wanda West.

La intervención cambiaría su rostro hasta hacerla incluso desconocida para aquellos que la adoraban por su “Baby”. Pero, alejada de cualquier atisbo de estrellato, nunca ha parado de trabajar, en cine o televisión. Recientemente en algunos de los episodios de la decimoquinta temporada de Anatomía de Grey o en la serie Red Oaks de Amazon Studios.

En las siguientes imágenes podemos verla como invitada a los preestrenos de conocidas películas de Marvel, el de Capitán América: El soldado de invierno de 2014 (imagen superior) y en el de Black Panther de 2018 (©GTRES).

También se animó a participar, en 2010, en el programa de telerrealidad Dancing with the Stars. Pero lo que sí rechazó fue aparecer en la versión televisiva de Dirty Dancing realizada en 2017 (y allí con muy buen criterio, porque fue un bodrio considerable).

En 2001 se casó con el director Clark Gregg, tienen una hija llamada Stella y residen en California. A sus 60 años se la puede aún encontrar en plena forma en Instagram (con 217.000 seguidores) y Twitter (con más de 111.000).

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