‘El irlandés’: Por qué Scorsese sigue siendo uno de los nuestros

Estas son nuestras primeras impresiones de ‘El irlandés’, la película que reúne al director con Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci

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15 de noviembre de 2019

No llevamos ni dos minutos de película y alguien en la sala dice: “A mí ya me gusta”. No es que se trate de un compañero fan de Martin Scorsese. O no solo. Es que los dos primeros minutos de El irlandés son Scorsese en vena: esa cámara que avanza decidida prometiéndonos un nuevo mundo, esa música dulce de los 50 que termina de introducirnos en él.

Eso sí. El universo en el que ‘Marty’ nos introduce esta vez no es ni el eléctrico Nueva York de los yuppies de El lobo de Wall Street ni el vertiginoso mundo del juego en Las Vegas de Casino. Es… un geriátrico. Un geriátrico, sí, en el que vive el final de sus días Frank Sheeran, matón que, bajo órdenes de la Mafia, supuestamente asesinó al famoso sindicalista Jimmy Hoffa.

El irlandés cuenta su historia, la de Sheeran, la de Hoffa, y también la de Russell Bufalino, triángulo de fidelidades masculinas cuyo rastro puede seguirse como una fila de hormigas a lo largo de toda la trayectoria de Scorsese. Es una historia, como en Uno de los nuestros, contada en primera persona con esa voz en off de la que se sirve el director para descubrirnos hábitats de acceso restringido y sustancial peligrosidad.

Al igual que aquella, El irlandés se inspira en un libro –Jimmy Hoffa Caso cerrado; del original I Heard You Paint Houses–, si bien es cierto que aquí la acción se expande a lo largo de décadas, responsables no solo de las controvertidas tres horas y media de duración si no también de los efectos digitales con los que los actores han sido rejuvenecidos, y, digámoslo ya, con decepcionantes resultados en el caso de De Niro. Es un alivio pensar que el CGI, la tecnología, todavía no puede conseguir borrar el peso de la vida, el paso de los años de los rostros de nuestros actores más queridos. Humanos 1-Máquinas 0.

En un curioso autohomenaje, o en una reflexión sobre la senectud, El irlandés se parece más al cine de gangsters de Scorsese cuanto más jóvenes son sus protagonistas. Cuando nos presenta a Sheeran, un conductor de camiones que se saca unas perras haciendo el trabajo sucio de los mafiosos Bufalino, abundan los congelados y las tipografías, ese contagioso sentido del humor, los temazos musicales –El Negro Zumbón de Silvana Mangano, cómo le va a gustar a Moretti– y suficientes conversaciones en dialectos italianos como para que a una no le parezcan tan mal los retoques faciales de De Niro.

Es durante este primer tramo de la película cuando Scorsese se marca un plano secuencia rematado en flores y disparos que es puro rock and roll. O cuando sugiere los oscuros vínculos de la Mafia con el asesinato de Kennedy sin salir de una heladería.

Pero, según van envejeciendo los personajes de De Niro, Pacino y Pesci, El irlandés se va convirtiendo en otra película. Empezando por Russell, el personaje de Pesci, una versión taimada, civilizada y hasta tierna de los mafiosos brutales que el actor nos ha regalado en el cine de Scorsese. Y siguiendo por el uso de la música, tan presente en la filmografía del italoamericano y que aquí va desapareciendo dotando de una intensidad más propia de El Padrino que de Scorsese.

En general, la mirada a la Mafia del director dista mucho de esa seducción a la que nos tenía acostumbrados y transmite, a través de uno de los pocos personajes femeninos de la cinta, una visión más crítica, tal vez adquirida con la edad, como si los hijos de los protagonistas de sus películas anteriores tuviesen aquí la ocasión de censurar el comportamiento de sus progenitores.

Anna Paquin interpreta a una de las hijas de Sheeran y solo necesita una frase y sus ojos para afear la conducta de su padre y el resto de la organización criminal. Es en su rechazo donde Scorsese pone el foco al final de El irlandés, queriendo decir, quizás, que hay algo que da más miedo que los gangsters y los matones: morir solo y viejo en un geriátrico.

El irlandés se estrena el 15 de noviembre en cines y el 27 de noviembre en Netflix.

 

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