Polémica del día: ¿Ha traicionado ‘El hombre de acero’ a Superman?

La película de Zack Snyder nos da una imagen más al día del último kryptoniano, pero ¿lo ha hecho a costa de ignorar la esencia del personaje en los cómics? Por YAGO GARCÍA

22 de junio de 2013

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  • Algunos la esperaban por amor a los cómics, otros por devoción a Zack Snyder, Christopher Nolan o David Goyer (táchese lo que no proceda), y otros porque la primera aventura en cines del último kryptoniano, aquella dirigida por Richard Donner en 1979, les cambió la vida. En todo caso, la expectación despertada por el regreso de Superman en El hombre de acero ha sido esas que se reservan para muy pocos estrenos cada año. Algo que, una vez lanzado el filme en EE UU, se ha traducido en unas cifras de vértigo (178,5 millones de euros recaudados la semana pasada), pero también en unas críticas algo tambaleantes: el agregador Rotten Tomatoes registra un 57% de opiniones positivas, dándole a la cinta uno de sus temidos manchurrones verdes. Y no sólo eso, sino que también se han alzado voces en contra de El hombre de acero… Procedentes del medio que vio nacer a su protagonista: el cómic.

    El ejemplo más sonado, y más comentado en internet, ha sido la reacción de Mark Waid. Este guionista de tebeos fue el responsable literario de Superman: Birthright, un serial en viñetas que supone una de las fuentes más importantes para el guión de David Goyer. Y, según se ha sabido esta semana, a Waid no le ha gustado nada El hombre de acero. Refiriéndose a cierta escena de la película, que no desvelaremos, el escritor afirma: “Si en lugar de una película sobre Superman fuese otra sobre un tipo llamado Ultraguy [algo así como ‘Ultratío’], podría haberme tragado ese momento”. Pero después, prosigue, “me di cuenta de que no era mi visión inflexible de Superman lo que provocó mi rechazo, fue lo fallido de cómo se llegó hasta ese momento”. En resumen, sentencia Mark Waid, la encarnación del héroe de la capa con los rasgos de Henry Cavill supone un enorme chasco para quien conozca al personaje: “Dos horas y media, y nunca tuve la sensación de que Superman alcanzase o ganase realmente algo”.

    ¿Tiene razón Mark Waid? ¿Supone El hombre de acero una traición a 75 años de cómics protagonizados por Superman? En CINEMANÍA queremos saberlo, de modo que hemos acudido a dos expertos de renombre en el arte secuencial, y también muy aficionados al cine. El primero es Chema Mansilla, responsable del blog Bazinga! en esta misma web y colaborador de páginas llenas cuatricromía como Espacio Marvelita y Espacio DC. Mansilla confiesa haber salido del pase previo de El hombre de acero “echando bilis”, y a continuación expone los motivos de su rechazo: “En los tebeos, Superman es un personaje lleno de esperanza”, nos dice. “Incluso el guión de la película hace referencias a eso. Pero lo que te encuentras es con un personaje desesperanzado, que no espera nada bueno de la vida y que acaba haciendo cosas que Superman nunca haría”

    Las quejas de Mansilla encuentran un eco en las de Pedro Angosto, experto en los productos de DC Comics (la casa editorial de Superman) y responsable del blog Hombre de Bronze. Angosto nos cuenta que El hombre de acero no le ha disgustado tanto como se temía (“Detesto el trabajo de Nolan en las películas de Batman”, confiesa) y que “Henry Cavill llena el traje muy bien”. Pero también nos dice que, a su modo de ver, “las licencias que se han tomado con el canon del personaje han acabado por arruinar la película”. Según prosigue Angosto, “Hay algo básico, inmediato, en el concepto de Superman desde su creación: algo energético, casi infantil, lúdico y divertido”. De ahí su decepción, continúa, al ver cómo el filme ofrecía un héroe “perdido, atormentado, reprimido, traumatizado, cuestionado, dudoso, extraño…”. “No digo que no se pueda hacer una gran película de superhéroes con esos temas”, aclara Angosto, “Símplemente, como han demostrado visiones anteriores, Superman no es así”.

    Así pues, ¿tienen razón aquellos que señalan a El hombre de acero con el título burlón de Superman Begins? ¿Obedece esta deriva oscura del héroe a la influencia de Christopher Nolan? Chema Mansilla piensa que se trata de un caso más complejo: “Superman es un personaje muy parodiable: sólo tienes que pensar en el choteo de que lleva los calzones por fuera”, opina. “De ahí que en esta película traten de convertirlo en un personaje oscuro para tiempos oscuros, un héroe violento y molón para chavales que juegan al Call of Duty”. Pedro Angosto aporta una visión similar (“No sé en qué tipo de público habrán pensado productor y director, seguramente el mismo que fue en masa a ver El caballero oscuro”), y también aprovecha para lanzar una pedrada contra “La moda de los reboots, que está siendo nefasta: no puedes recrear una cosa un número de veces sin que, al cambiarla, deje de parecerse al original”.

    Entre los reproches de nuestros expertos también se hallan menciones a la Lois Lane de Amy Adams (según Chema Mansilla, “un personaje que era revolucionario en los años 30, y que por ello fue maltratado por la censura, pero que aquí parece una excusa argumental”) y al General Zod, el villano al que encarna Michael Shannon y cuya presencia, a juicio de Pedro Angosto, “Es como si Darth Vader bajase a Tatooine en Star Wars y se liase a espadazos con Luke”. Pero, además, en las declaraciones de ambos se trasluce una poderosa nostalgia por las películas que protagonizó (según Angosto) “ese boy scout magníficamente interpretado por Christopher Reeve”. El autor de Hombre de bronze señala que en las dos primeras entregas, dirigidas por ese Richard Donner que se largó con cajas destempladas de Superman II, había un sentido lúdico ausente en el trabajo de Zack Snyder, que (en sus palabras) “carece totalmente de humor”. Y Chema Mansilla, por su parte, eleva la apuesta: “Incluso en una película tan desastrosa como Superman IV: En busca de la paz, Christopher Reeve se empeñó en meter un mensaje optimista, algo imposible de encontrar aquí”.

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