Oscar 2012: los 10 cortometrajes de animación preseleccionados

Disfruta de los 10 cortos y conoce sus posibilidades de entrar entre las nominadas y llevarse el premio que supuso el trampolín de Pixar. Por PABLO GONZÁLEZ TABOADA

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05 de diciembre de 2011

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  • A nadie se le escapa la importancia de los Premios de la Academia (vamos, los Oscar) pero lamentablemente todas las miradas suelen centrarse en las categorías principales (película, director, reparto) quedando en un plano secundario otras que a pesar de esta condición de ninguneadas ofrecen un mundo de posibilidades. Si la categoría “Mejor largometraje de animación” cada vez parece menos importante (quizá porque casi siempre es para Pixar, por mucho que este año parezca que será para Rango, de Nickelodeon Movies para Paramount) la de “Mejor cortometraje de animación” directamente se da por cumplir. Suele ser una de las primeras en entregarse en la gala, aunque es una de las categorías más veteranas de la historia de los premios. Se lleva entregando desde la quinta edición de los premios, en 1932, año en que ganó Flowers and Trees, de Walt Disney.

    Categoría pues veterana e importante, aunque se le haga el vacío sistemáticamente. Entre los nominados (y ganadores) de este premio encontramos a algunos de los mejores animadores de todos los tiempos, algunos de ellos tan conocidos como John Lasseter, que nominado por su primer trabajo en Pixar (Luxo Jr., 1986), ganó el codiciado premio dos años más tarde con Tin Toy (1988). Entre otros nombres ilustres figuran Adam Elliot (ganador en 2004 con Harvie Krumpet y director en 2009 de la maravillosa (e inédita en España) Mary and MaxBill Plympton, prestigioso autor independiente, nominado en dos ocasiones al premio.

    Lo más importante de esta categoría es que es decididamente aquella en la que los académicos más arriesgan. No son ellos los que eligen directamente los candidatos sino que los trabajos premiados a nivel mundial en festivales y otros certámenes quedan automáticamente preseleccionados. Este año la lista la componían 45 trabajos de todos los lugares del globo y utilizando todas las técnicas de animación posibles. Los académicos, ahora sí, debían verlos todos y votarlos para hacer una segunda criba. Concretamente tuvo lugar el pasado jueves, quedando un total de 10. Finalmente serán cinco los nominados (serán anunciados con el resto de categorías el próximo 24 de enero). Decididos a darles el espacio que merecen a los cortometrajes de animación en los Oscar, pasamos a descubriros los diez candidatos a ser nominados; uno de ellos se llevará la estatuilla.

     

    Dimanche (Sunday)

    ¿De quién es?:  Dirigido por Patrick Doyon, se trata de uno de los dos cortos de la prestigiosa National Film Board of Canada (NFB) que optan al premio. Recibió una mención especial en el Festival de Berlín y utiliza la animación tradicional para narrar una historia nada afectada sobre la infancia, sin caer en los elementos habituales en este tipo de propuestas.

    ¿Por qué debería ganar?: Porque plantea un tema muy manido de forma original. Una historia sobre un domingo cualquiera en la vida de un niño canadiense que resulta ser una locura absoluta, con un toque de humor absurdo que resulta sumamente simpático. El estilo limpio de animación casa con las normas de la academia, de hecho The Danish Poet, también de la NFB y con un estilo muy naif, se impuso en 2006 a Disney -La cerillera-, Pixar -Abducido- y Blue Sky –No Time for Nuts-, piezas claramente más sofisticadas a nivel visual.

     

    The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore

    ¿De quién es?: Producido por Moonbot Studios, una empresa audiovisual dedicada no sólo al cine sino también a aplicaciones para iOs, la dirección corre a cargo de William Joyce (fichado por DreamWorks para sacar adelante su Rise of the Guardians en 2012) y Brandon Oldenburg. Se trata de un cortometraje realizado en animación digital, de diecisiete minutos en los que no se dice ni una sola palabra.

    ¿Por qué debería ganar?: Porque devuelve a la animación un tipo de humor que se creía perdido. Sus autores citan a Buster Keaton como referencia no por casualidad. Humor físico, puro slapstick, pero con un tono melancólico y apuntando al lado emocional. Si la osadía de prescindir del diálogo durante tanto tiempo fuese poca, cuenta además con un nivel técnico apabullante, que nada tiene que envidiar al resto de producciones de la lista. Por otro lado, premiándolo se apoyaría a un estudio independiente americano, dándole un empujón de cara al futuro. La nominación debería tenerla asegurada. Si queréis salir de dudas sobre su calidad, por otra parte, lo tenéis fácil: está disponible en iTunes por un coste irrisorio.

     

    I Tawt I Taw a Puddy Tat

     

    ¿De quién es?: Dirigido por Matthew O’Callaghan, responsable del renacimiento tridimensional de los Looney Tunes, que dirigiese el año pasado tres cortometrajes del Coyote y el Correcaminos (uno de ellos, Coyote Falls, llegó a ser preseleccionado para el Oscar y fue nominado a los Annie). El corto se basa en una grabación dejada antes de su muerte por Mel Blanc, voz original de estos personajes. Es la apuesta animada de Warner Bros. Pictures para la temporada de premios.

    ¿Por qué debería ganar?: Porque recupera a dos iconos atemporales como son el gato Silvestre y el canario Piolín (¿quién no recuerda la frase “Me parece haber visto un lindo gatito”?), y los Looney Tunes llevan sin ser recompensados con un Oscar desde Knighty Knight Bugs (Friz Freleng, 1958). Es un cortometraje completamente musical, algo también del gusto de la Academia, por lo que sus posibilidades de estar al menos entre los cinco nominados son altas, siempre y cuando decidan ser clásicos y no abrir hueco a nuevos talentos. Quien quiera verlo lo tiene fácil: sirve de telonero a la película Happy Feet 2, recién estrenada en cines.

     

    La luna


    ¿De quién es?: Supone el debut de Enrico Casarosa (artista de storyboards en Ice Age, Ratatouille o Up) en la dirección, y para ello cuenta con música del fantástico compositor Michael Giacchino (Perdidos y habitual de Pixar). Fue estrenado en el Festival de Annecy fuera de competición, donde recibió elogios, y es el tercer cortometraje de Pixar estrenado este año (los otros son los Toy Story Toons: Vacaciones en Hawaii y Pequeño Gran Buzz).

    ¿Por qué debería ganar?: Porque Pixar (probablemente porque en los últimos años ha arrasado siempre en “Mejor película de animación) ha tenido muchas oportunidades en la categoría de cortometraje y siempre ha sido olvidada en favor de otros. Su último premio fue para el hilarante For the Birds (2002) y La luna parte de un tema original y no personajes ya existentes. Su argumento (un conflicto generacional que debe superar un niño) da para suficiente y en manos de Pixar podría llegar a ser delicioso. No hay más que recordar el (también ninguneado) maravilloso Noche y día que acompañó a la no menos sobresaliente Toy Story 3 el pasado año.

     

    Luminaris

    ¿De quién es?: Dirige Juan Pablo Zaramella, una de las voces más personales de la animación argentina (junto a Santiago Grasso), con más de diez años de carrera a sus espaldas. Luminaris pasó por la sección oficial de Annecy y de Sitges este año, recibiendo buenas críticas desde entonces. Su técnica, grabando actores reales para luego usar los fotogramas para animarlos en stop-motion, es sumamente original.

    ¿Por qué debería ganar?: Porque así se reconocería la labor de Zaramella y se premiaría toda su carrera. Sería además el primer Oscar para Argentina en esta categoría, cuna de nombres como Manuel García Ferré. Es el cortometraje comprometido de la lista a nivel narrativo, funcionando como una fábula sobre la posibilidad de cambiar un mundo gris para darle color y luz. En 2009 fue la pieza anticorporativista Logorama la que se llevó el Oscar bajo el brazo, lo cual demuestra que a los académicos también les gusta premiar cortos con mensaje.

     

    Magic Piano


    ¿De quién es?: Parte del largometraje compuesto por cortos The Flying Machine, realizado en Polonia con parte de capital británico, su director es Martin Clapp, animador en la pieza ganadora en esta categoría en 2007, la fantástica Peter & the Wolf, de Suzie Templeton. Todos los segmentos de The Flying Machine estaban en la preselección, siendo este el último con opciones a ser finalmente nominado.

    ¿Por qué debería ganar?: Porque sus treinta minutos de duración se aprovechan para narrar una historia dura (la de una niña abandonada por su padre) desde un punto de vista puramente sensorial, en el que la fantasía se confunde con la realidad. Animado con plastilina (la Academia ya ha premiado numerosas obras realizadas con esta técnica, llamada Claymation) y adaptado al 3D, es uno de los diez candidatos que más fácil entran por los ojos.

     

    A Morning Stroll

    ¿De quién es?: Studio AKA es la productora que se encuentra tras este cortometraje británico, cuyo mayor éxito hasta la fecha es Varmints de Marc Craste, una parábola ecologista nominada a los BAFTA (premios de la academia británica) en 2008. En este caso el realizador es Grant Orchard, que ha paseado su trabajo por diferentes festivales, entre ellos Sitges.

    ¿Por qué debería ganar?: Porque su sencillez es el verdadero secreto de su éxito. Un hombre ve pasar una gallina por su lado en plena calle, y que tras picar a una puerta entra dentro de un edificio. Partiendo de esta anécdota se nos transporta a tres momentos (pasado, presente, futuro) reescribiendo desde diferentes puntos de vista la narración. Su humor y capacidad de sorpresa pueden suponerle el premio sin mayor complicación; como antecedente, The Chubb Chubbs en 2002.

     

    Paths of Hate

    ¿De quién es?: Aunque el nombre más conocido de la productora polaca Platige Image sea Tomek Baginski (nominado al Oscar en 2002 por Katedra), se trata de un estudio que como ocurre con Pixar muestra un nivel general bastante alto, más allá de los nombres propios. Damian Nenow, responsable de Paths of Hate, ha pasado también por varios festivales antes de llegar tan lejos, habiendo ganado el Premio Especial del Jurado en Annecy, entre otros galardones.

    ¿Por qué debería ganar?: Porque es satírico y real, yendo directo al grano en su forma de capturar el odio que subyace en todo ser humano. Su potente estilo visual y sus impresionantes escenas de acción son un gancho ineludible, confirmándolo como la apuesta más sólida de Polonia este año. Tiene el mismo punto a favor de Luminaris: no es un trabajo pasivo, sino activo, que obliga al espectador a posicionarse y reflexionar. La Academia acostumbra a elegir algún proyecto de esta índole y si además, como es el caso, resulta tan entretenido, no sorprendería verlo no sólo nominado sino con el premio bajo el brazo.

     

    Cul de Bouteille (Specky Four Eyes)


    Cul de Bouteille – Bande-annonce por Vivement_Lundi

     

    ¿De quién es?: Cortometraje francés (el único de los diez) realizado por Jean-Claude Rozec para la productora Vivement Lundi!. Compitió este año en varios festivales (Annecy entre ellos) a pesar de haber sido producido el pasado año.

    ¿Por qué debería ganar?: Porque Francia es el país de Europa en el que más y mejor animación se hace y Cul de Bouteille representa a la mejor escuela de animadores, capaz de arropar una buena historia con un nivel técnico de órdago. Animado tradicionalmente, como Dimanche, comparte con él el tener un niño como protagonista y como todo cuento, tiene su moraleja. Una enseñanza vital tal pura como universal. Es una de las piezas más inspiradas de las candidatas, y debería estar dentro de los nominados, como poco.

     

    Wild Life

    ¿De quién es?: Segundo filme canadiense de la lista, también de la National Film Board of Canada (NFB). Wendy Tilby ha sido nominada dos veces al Oscar, en 1991 y 1999, esta segunda ocasión por When the Day Breaks, pieza codirigida por su ahora también pareja artística, Amanda Forbis. 

    ¿Por qué debería ganar?: Porque de los diez candidatos es aquel que aporta experiencia. Wild Life es una fábula sobre un británico que va a Canadá a vivir una vida en el campo, mientras en paralelo se da información sobre un cometa. Ambientado en 1909, es una pieza de época con elementos de falso documental (algo que la Academia adora) y va dirigido a un público adulto (segundo punto a favor). Es el cortometraje “artístico”, el menos comercial, el más “intelectual”. Si no lo nominan será por error pero si gana no será una sorpresa. Una pieza sólida, superior a su compañero de clase, Dimanche.

    Aquí puedes ver un clip de Wild Life.

     

    …y las que se han quedado en el camino

    Tristemente son sólo los diez de arriba los que tendrán que pelear por una plaza entre los cinco nominados, pero inicialmente los preseleccionados fueron cuarenta y cinco. De lo que se queda fuera hay mucho material rescatable y que merece una pequeña mención, como es el caso del emocionante corto independiente Ingrid Pitt: Beyond The Forest“, que utiliza una grabación real de una superviviente de los campos de concentración para contar como huyó de allí con vida. La sátira política The Gloaming también merecía mejor suerte, mostrando cómo un hombre creaba un universo… escapándose este a su control. En la misma liga a nivel cualitativo juega The Tannery, visto este año en Sitges, una hermosa fábula protagonizada por animales, con un toque naturalista y un dibujo exquisito, o el alocado The External World de David O’Reilly, uno de los nombres propios de la animación Europea desde que arrasase con su cortometraje anterior, Please Say Something.

    Habia varios cortometrajes preseleccionados españoles. El más conocido de todos es Bird Boy, de Pedro Rivero y Alberto Vázquez, ganador de numerosos premios internacionales y candidato al Goya en esta misma categoría. Vicenta, de Samuel Ortí Martí y Daisy Cutter, de Rubén Salazar y Enrique García, completan una lista a la que podría sumársele A Shadow of Blue, del argentino Carlos Lascano. Hay de todo y para todos los gustos en esta categoría y desde luego merece mayor atención.

    Los talentos de la industria de la animación tienen en este premio una posibilidad de dar el salto (no pocos de los ganadores ‘anónimos’ de los últimos años han acabado trabajando en Dreamworks, Pixar u otros estudios), así que sólo queda ver cuál será el elegido este año. Nuestro favorito es The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore, ¿pero se atreverá la academia a premiar una pieza independiente que prescinde del diálogo y lo deja todo a su imagen? En un año en que una de las películas con más opciones de llevarse el Oscar principal es The Artist, con quien comparte algunas características, es más que posible.

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