[OPINIÓN] Deja de usar a Ripley para justificar tu machismo

Aunque parezca mentira, la heroína de la saga 'Alien' está siendo usada como emblema por quienes no toleran a las mujeres ni las minorías en el cine de género. ¿Por qué?

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21 de junio de 2018

A veces, las reacciones ante diversos productos de la cultura pop pueden ponerle a uno la cabeza del revés. Y no digamos si dichas reacciones implican a obras de medios diferentes. Sin ir más lejos, uno nunca hubiera imaginado que la hostilidad de según qué sectores contra un personaje (femenino) de un videojuego pudiera sacar a colación a nada menos que Ellen Ripley, la protagonista de la saga Alien interpretada por Sigourney Weaver. Y lo que jamás se le hubiera pasado por la mente, ni en sus sueños más salvajes, es que la primer oficial de la nave Nostromo, terror de los xenomorfos y santa patrona de las heroínas de acción, fuese usada como emblema… por aquellos que hacen bandera de su misoginia y deploran la diversidad en la pantalla.

Pero empecemos por el principio, que a uno se le va la pinza y no es plan. A poco que hayan estado atentos a las novedades del sector pixelado, ustedes habrán recibido ecos de la controversia en torno al avance de The Last of Us Part IIexhibido la semana pasada en la convención E3. Tratándose de la continuación de un juego tan influyente como The Last of Us, el enfado de los fans podría haber llegado por múltiples razones, pero el motivo de la tangana fue un beso entre Ellie, protagonista de la historia, y otra chica. Una escena bien realizada, coherente con lo que se sabía hasta ahora del personaje y, la verdad, enternecedora, pero ante la cual algunos chillaron y patalearon hablando de “lesbianismo forzado”, “asquerosa propaganda LGBT”, “mierda para progres” y otras lindezas. Por si alguien lo duda, todas las citas son auténticas y extraídas de este tuit.

¿Qué tiene que ver esto con Ripley? Paciencia, que ya llegamos a ello. Resulta que el autor de este artículo es aficionado a los videojuegos y es gay, así que siguió la controversia de The Last of Us 2 con mandíbula desencajada y expresión de pasmo ante tanto rebuzno. Y, cosas de la vida, también adora la saga Alien desde pequeñito, con lo que imaginen su reacción al ver el tuit de abajo.

Hasta este momento, la cosa es puñetera pero no excesiva: un señor que se queja de un personaje “metido con calzador” usando un ejemplo aún más metido con calzador, si cabe. ¿Cómo reaccionar para quitarse el cabreo? Pues está claro: acudiendo, como acto de desagravio, a uno de los mejores momentos de la historia del cine de acción (o del cine, en general) para que su poder balsámico le cure los rasguños del alma. Y le dé subidón, ya de paso.

Pero esto tampoco sirve de nada. ¿Por qué? Pues porque a uno, ingenuo de él, le da por leer los comentarios al pie del vídeo. Y en ellos (y en otros extractos de Aliens, el regreso) encuentra lindezas como estas:

“Esto es un personaje femenino fuerte bien hecho. Es tan refrescante ir hacia atrás en el tiempo y ver a Sigourney Weaver y Linda Hamilton en estos papeles. Me encanta que no nos restrieguen por la cara su ‘empoderamiento femenino’ como lo harían si estas películas se rodasen hoy”. 

“James Cameron, haciendo del feminismo algo menos estúpido desde 1984”.

“Así es como haces una MUJER FUERTE, no las ESTÚPIDAS sustitutas de las películas de hoy que están ahí para satisfacer una agenda políticamente correcta”.

Y, como estos clips llevan subido al ‘tubo’ desde hace unos añitos, también se encuentran en ellos denuestos puntuales contra películas que (oh, casualidad) habían sufrido reacciones motivadas en buena parte por el machismo. Por ejemplo, la Cazafantasmas de 2016.

“¡[Ripley] y Sarah Connor eran tías cañeras! ¡Entonces no teníamos ese feminismo equivocado que nos ha dado el peor remake de la historia: Cazafantasmas 2016!”.

Asimismo, también hay vídeos como este, dedicado a arremeter contra Star Wars: Los últimos JediSi les da pereza darle al play lo entendemos (se trata básicamente de un señor hablando y unas pocas declaraciones de Kathleen Kennedy), pero la idea de fondo permanece ahí: mientras que las heroínas de acción del cine actual son unas ‘mary sues’ (personajes idealizados y sin defectos) concebidos para agradar a izquierdistas y progres, Ripley es un icono ‘de verdad’, merecedor de todo respeto.

Así pues, el hecho está ahí. Puede que sea algo minoritario, y puede que no merezca demasiada atención, pero lo cierto es que la heroína de Alien se está convirtiendo en el contraejemplo favorito para quienes se enfurecen al ver a una mujer empoderada en la pantalla. Toda una ironía para quienes ya peinamos canas y recordamos cómo, décadas ha, la evolución de Ripley de víctima (en la película de Ridley Scott) a guerrera (de manos de James Cameron) estaba mal vista, llegándose a acuñar el apodo de ‘Rambolina’ por parte de algunos críticos estadounidenses. Y preocupante, también, porque les da la razón (con unas décadas de retraso) a las críticas feministas que por entonces describían al personaje como un producto del “masculinismo corporativo” y le reprochaban haberse ‘desfeminizado’ para convertirse, simbólicamente, en un hombre.  

Como revelan ensayos como este, la adopción de Ripley como icono del poder femenino en el cine fue más lenta y gradual de lo que puede pensarse ahora, cuando todo el mundo las aclama a ella y a Sarah Connor por haber abierto camino para las chicas en el género de acción. Explicar el porqué de esta metamorfosis llevaría demasiado espacio, así que preferimos pasar página y señalar una ironía deliciosa: si Alien Aliens se estrenasen hoy, se le dedicarían a Ripley los mismos insultos destinados a Rey y a otras heroínas actuales.

Basta con hacer un poco de memoria para recordar que, en la primera Alien, Ripley era presentada como un personaje francamente antipático y sin especiales habilidades para la supervivencia. Imaginemos la sorpresa que debieron de llevarse los primeros espectadores del filme viéndola asumir el rol de heroína cuando el bichejo ya se había zampado a media tripulación de la Nostromo. En cuanto a Aliens, la situación es todavía más divertida, porque actualmente es demasiado fácil ignorar cómo la ideología izquierdista de Cameron dejó pequeñas cargas de profundidad a lo largo de todo el filme.

Detalles como la revelación (oculta, eso sí, en un pequeño easter egg) de que la pobre Lambert había sido una mujer transgénero o el protagonismo de la tremenda Vasquez (¡una marine lesbiana y latina!) se ganarían hoy la acusación de carnaza para social justice warriors por parte de quienes no soportan la presencia de minorías. Y en cuanto a la propia Ripley… pues digamos que no sólo es una civil capaz de dejar en evidencia a una tropa de soldados de élite. También es una mujer que usa su instinto maternal como arma, que no se somete a la autoridad masculina y que, ejem, aprende a manejar armamento de gran calibre en unos pocos minutos. Vale que, si las lecciones nos las diera el cabo Hicks (Michael Biehn), todos estaríamos atentísimos, pero, viendo la forma en la que la heroína deja el nido de la reina Alien como un solar, cualquiera diría que hasta entonces no había empuñado un arma en su vida. Otra cosa, claro, es cómo la tremenda interpretación de Weaver dota de verosimiltud al conjunto.

Así pues, nuestro argumento queda claro: esta forma de esgrimir a Ripley como heroína ‘aceptable’ por el espectador machuno es una paradoja amarga. No sólo por estar basada en falacias y en un contexto que ha cambiado mucho desde su primera aparición, sino también porque denigra a un personaje femenino rompedor y pionero, poniéndolo al servicio de los estereotipos que ayudó a combatir. Máxime en una época en la que la representación de las mujeres en el cine de género (y en el cine, en general) sigue siendo escasa y cuestionable. Nosotros, por lo pronto, reaccionamos con un grito que nos sale del alma: “¡Aléjate de ella, puerco!”. 

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