No a las mujeres invisibles en el cine

Los premios Esquenohay de la Asociación de Mujeres Cineastas y de los Medios Audiovisuales (CIMA) denuncian la invisibilización de las mujeres en el audiovisual. Por CINEMANÍA

17 de junio de 2011

Un tema recurrente en las tertulias cinéfilas de bar: la poca cantidad de mujeres cineastas que hay. Dependiendo de la profundidad con la que se plantee la cuestión, saldrán los nombres de siempre (Maya Deren, Leni Riefenstahl, Agnès Varda, Vera Chytilová, Claire Denis, Kathryn Bigelow o Sofia Coppola) e, inmediatamente después, se pasará a despellejar los tópicos habituales sobre el cine femenino, refrendados por este o aquel título. Desde hace seis años, la Asociación de Mujeres Cineastas y de los Medios Audiovisuales (CIMA) trabaja para que esa percepción cambie.

Dentro de esa línea de actuación, hoy celebran la jovial ceremonia de entrega de los premios Esquenohay, destinados a llamar la atención de los medios de comunicación, festivales de cine e instituciones que durante el último año hayan contribuido especialmente a invisibilizar a la mujer en el cine y la televisión. CINEMANÍA ha charlado con la presidenta de la asociación, Inés Paris (guionista de televisión y directora de A mi madre le gustan las mujeres, Semen, una historia de amor y Miguel y William) sobre los objetivos de CIMA y estos peculiares premios.

Por un lado están los antipremios Esquenohay de bronce, que “denuncian o destacan cómo la obra cinematográfica de mujeres es olvidada o ignorada”, explica Paris. A juicio de CIMA, así ha ocurrido este año con  la pieza del programa de TV Días de Cine Balance del cine español de la década (2001-2011), que “no menciona a ninguna mujer directora, ni película dirigida por una mujer, en un reportaje en el que se analiza el cine español de los últimos diez años”; el Festival de Cine Español de Málaga, por “no programar en su sección oficial del año 2010 ni una sola película dirigida por una mujer, ni otorgar un solo premio honorífico, ni programar homenaje alguno a una mujer”; y los galardones Mestre Mateo de la Academia Galega do Audiovisual, que no han concedido ningún premio de Honra (Fernando Rey) ni Revelación (Chano Piñeiro) a ninguna mujer desde su creación en 2002.

Los Esquenohay se consideran como un aviso para sus receptores, “una forma de abrir el debate”, nos dice la cineasta. Las modalidades de plata y de oro se guardan para futuras entregas en las que haga que hacer notar una reincidencia en el comportamiento de los agraciados.

Pero no todo son quejas, los premios (estos sí) Haberlashaylas sirven para destacar todo lo contrario, “los medios, festivales y demás que sí tienen en cuenta la obra de las mujeres”. En esta ocasión, la Semana Internacional de Cine de Cuenca Mujeres en Dirección, el Festival de Cine Europeo de Sevilla y el documental ¿Quién fue Pilar Miró? de Diego Galán.

Aunque Paris reconoce que en España se ha trabajado mucho por la promoción de la mujer en el audiovisual, cree que todavía falta mucho camino por recorrer: “hay muchas mujeres en el sector, pero sobre todo en la base de la pirámide profesional (muy en concreto en peluquería, maquillaje, vestuario), no en los puestos con mayor poder de decisión (producción, guión, realización)”.

Desde CIMA trabajan para que eso cambie (“creemos que la presencia de tan pocas mujeres determina los contenidos del cine, restándole pluralidad y variedad”), y añaden un dato tan significativo como preocupante: “cuanto más potente es una industria universal, más excluidas están las mujeres”.