Netflix compra el histórico Teatro Egipcio de Hollywood para alojar sus proyecciones

El gigante del streaming se ha hecho con un edificio de cerca de un siglo de historia, y un bien muy preciado para la comunidad cinéfila de Los Ángeles.

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31 de mayo de 2020

El enfrentamiento de los cines convencionales con las plataformas de streaming llevaba tiempo en marcha y cambiando poco a poco nuestros modos de consumo, pero la crisis del coronavirus ha provocado que la situación se vuelque a favor de uno de los contendientes. El confinamiento que se ha exigido para frenar la pandemia ha beneficiado, por tanto, a Netflix y compañía, y motivado a varios estudios a lanzar sus películas directamente en VOD.

Lo sucedido con Trolls 2: Gira mundial (obteniendo un éxito increíble sin pasar por un cine físico y provocando un boicot a Universal por parte de varias cadenas de cine) es el ejemplo más extremo, pero tanto las salas como las plataformas son conscientes de que el cambio de paradigma está más cerca que nunca. Y muchos ven la reciente adquisición del Teatro Egipcio de Los Ángeles por parte de Netflix como una nueva forma de intentar precipitarlo.

No es ningún secreto que el gigante del streaming tiene la pretensión de que sus películas aspiren a premios y obtengan atención más allá de su inclusión en el catálogo, habiéndose dado ya varios conflictos entre la compañía y las salas que accedían a estrenar algunos de sus films. El margen entre el estreno convencional y su explotación en otras ventanas es habitualmente de 90 días, pero no ha sido así en el caso de films como El irlandés o Romaexhibiéndose en este medio durante pocas semanas.

Las discusiones derivadas han acabado empujando a Netflix a adquirir sus propios cines y alojar en ellos sus proyecciones del modo que mejor le parezca, sin unas autoridades superiores que puedan impedirlo. En esta pretensión se enmarca tanto la compra el año pasado del Teatro París de Nueva York como la más reciente, de la que informa IndieWire, del Teatro Egipcio de Los Ángeles. Un edificio con cerca de 100 años de historia, representante de la época de esplendor de Hollywood.

Una jugada simbólica

El Teatro Egipcio fue inaugurado en 1922, y en su seno tuvo lugar la considerada como primera premiere de la historia del cine. Robín de los bosques, dirigida por Allan Dwan y protagonizada por Douglas Fairbanks, debutó en sus instalaciones dentro de un evento multitudinario al que asistieron numerosas celebridades, y a este estreno le siguieron los de Los diez mandamientos en 1923 y La quimera del oro en 1925.

El edificio acabó convirtiéndose, por tanto, en una parte indispensable del cine mudo hollywoodiense, de utilización algo más variable con los años pero de prestigio incombustible. Varias décadas después, luego de un terremoto, el Teatro Egipcio fue adquirido por United Artists y obtuvo el estatus de monumento histórico. En 1996 pasó a manos de la ONG American Cinemateque, que tras la compra de Netflix seguirá manteniendo parte de su control.

“El Teatro Egipcio representa una parte clave de la historia de Hollywood y ha sido atesorado por la comunidad de Los Ángeles durante casi un siglo”, contaba Scott Stuber, ejecutivo de Netflix, en un comunicado. La compañía no ha revelado cuánto le ha costado dicha adquisición, pero sí ha dado cuenta de sus intenciones, empleándolo en lo sucesivo para organizar estrenos, proyecciones especiales de cara a las carreras de premios e incluso emprender renovaciones.

El hecho de que el Teatro Egipcio estuviera sujeto hasta ahora a medios públicos ha suscitado cierto malestar entre la comunidad cinematográfica de Los Ángeles, así como lo ha hecho la opacidad en las condiciones de la compra de Netflix. No cabe duda, por lo demás, de que supone todo un golpe de efecto en los planes de Netflix por controlar todas las ventanas de exhibición, y aumentar su independencia con respecto a los cines tradicionales.

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