Natalie Portman, de tu primer amor a tu diosa del trueno

La conocimos en 'El profesional', nos enamoramos de ella en 'Star Wars', nos deslumbró con 'Cisne negro' y ahora vuelve a Marvel para alzar el Mjölnir.

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09 de junio de 2020

Natalie Portman (Israel, 1981), con 26 años de carrera a sus espaldas, algo sabe de esa burbuja llamada Hollywood. Debutó a la tierna edad de 13 años en un corto llamado Developing (nada raro teniendo en cuenta que a los 8 ya había decidido ser vegetariana), y desde entonces, ha actuado en más de 50 películas, se ha atrevido con el mundo de la dirección, ha ganado un Oscar e incluso le ha dado tiempo de hacer dos altos en el camino de la actuación, y sacarse una carrera universitaria.

La eterna reina Amidala cumple hoy 39 primaveras, convertida en una actriz a la que hemos visto crecer en pantalla. Lo celebramos analizando todo lo que han dado de sí estos 26 años de carrera.

Niña prodigio 

Este término se utiliza con tanta frecuencia para referirse a cualquier estrella en ciernes, que ha perdido su valor cualitativo. Sin embargo, cuando el calificativo acompaña al nombre de Natalie Portman, recupera todo su sentido.

En 1994, la pequeña Natalie debutaba en el corto Developing y enamoraba a todos los niños de los 80 en el papel de Mathilda en El profesional (Léon), una niña capaz de cualquier cosa para vengar la muerte de su hermano. Eso sí, a la actriz le tocó rodar durante sus vacaciones escolares. Lo primero es lo primero.

Su primera vez en el despacho oval

1996 fue un gran año para el cine, y para Natalie. Mientras sus compañeros de clase pasaban la edad del pavo, una Portman adolescente interpretaría a algunos de sus personajes más reconocibles, como Marty, Laura, Taffy…

La joven actriz probó en el cine indie con Beautiful Girls; se convirtió en chica Allen a los 15 años en Todos dicen ‘I Love You’ (que ella misma considera su peor trabajo hasta la fecha); y pisó la Casa Blanca por primera vez en Mars Attacks! como la hija del presidente de EE UU, interpretado por Jack Nicholson. 

Infiltrada en la Universidad

Además de un prodigio de la actuación, Portman también es una empollona nata. En varias ocasiones, la actriz ha declarado que la universidad siempre fue una prioridad para ella. De ahí, el primer parón que se tomó en su carrera.

Ademas de doctorarse en psicología en 2003 por nada más y nada menos que la Universidad de Harvard (hasta se rumoreó que coincidió con Mark Zuckerberg, algo que ella siempre ha negado), habla inglés, hebreo, japonés, francés, alemán, árabe y algo de castellano. ¡Ah! Y ha publicado varios ensayos científicos en medios estadounidenses. Sin embargo, no cumpliría del todo su retiro universitario. La saga Star Wars bien merecía la pena.

Yo soy tu madre…

Con el fin de siglo, llegó también la Fuerza a la carrera de una Portman que estrenaba mayoría de edad. Antes, nunca había visto la saga Star Wars e incluso reconoció que la confundía con Star Trek. La reina Amidala, a la que interpretaría en tres ocasiones (con Keira Knightley como doble), siempre será recordada como la habitante galáctica más a la moda; ni la rebelde Jyn Erso, ni la chatarrera Rey, ni siquiera su hijita, la princesa Leia, la han superado en cuanto a estilismo se refiere.

Carrie Fisher dejó constancia de su indignación en el discurso que dio en el homenaje a George Lucas: “Ahora, has tenido la desfachatez de hacer que esa chavala, la chica nueva que hace de mi madre, la ‘reina Armadillo’ o como se llame lleve un vestido y un peinado nuevo prácticamente cada vez que cruza una puerta. ¡Estoy segura de que hasta lleva sujetador, y eso que a mí me dijiste que no hay sujetadores en el espacio!”.

Sin embargo, no todo fueron modelitos y éxitos en la Galaxia. La intérprete confesaba en US Magazine que, tras el papel de la reina Amidala, todos pensaban que era una actriz “horrible”, e incluso ha admitido que no le pondrá las precuelas de Star Wars a su hijo. ¿Volvería a interpretar a Amidala? Ese es otro cantar. “Creo que están haciendo un magnífico trabajo expandiendo las sagas. Así que claro”, respondía la actriz en The Guardian.

Hay V de vida después de la Galaxia

Durante los seis años que se metió en la piel de Amidala, le sobró algo de tiempo para hacer dramones como Cold Mountain, interpretarse a sí misma en la comedia Zoolander, y lucirse en Closer, que le valdría su primer Globo de Oro a mejor actriz secundaria.

Sin embargo, con el fin de Star Wars, llegaron las vacas flacas, o eso decía Portman. Menos mal que estaba Mike Nichols para salvarla. Nichols escribió a Anthony Minghella para que la contratara en la ya mencionada Cold Mountain, y Minghella, a su vez, propició su encuentro con las Wachowski. Gracias a ello, la actriz terminó rapándose el pelo y luchando contra un gobierno fascista en V de Vendetta. La mejor versión de Portman había llegado.

Portmanfacética

Tras el breve parón que se tomó para terminar sus estudios en Harvard, la actriz regresó a la interpretación, y también a la dirección. Se estrenó detrás de las cámaras con el corto Eve, al que seguiría el fragmento de New York, I Love You que ella misma protagonizaba. En 2015, se aventuró a dirigir su primer largometraje, A Tale of Love and Darkness, sobre el conflicto entre Israel y Palestina.

El rap de Natalie Portman

No todo iban a ser estudios y películas. Aunque no destaque por habernos deleitado con momentos memorables fuera de la gran pantalla, Portman ha mostrado en pequeñas dosis cómo esa niña buena, seria y sabelotodo de Hollywood también sabe desmelenarse. Así pudimos comprobarlo con el rap que se marcó en Saturday Night Live allá por 2006, en el que una malhablada Natalie rimaba (con más gracia de la que le suponíamos) sobre cómo era un día en su vida. Y no se le daba nada mal…

Cisne oscarizado

Tras unos cuantos años de viaje por Francia (Paris, je t’aime), España (Los fantasmas de Goya), Inglaterra (Las hermanas Bolena) e India (Viaje a Darjeeling), con breves estancias en EE UU (My Blueberry Nights y Brothers (Hermanos)), la actriz daba comienzo a 2010 con el papel que le ha valido su único Oscar (hasta el momento): Cisne negro.

Después de horas de ballet (algo que, no obstante, practica desde pequeña) y la carga psicológica que conlleva interpretar a un personaje consumido por su propia ambición, Natalie tuvo que tomarse un descanso, el segundo en su carrera profesional. A cambio, se llevó a Oscar y a Benjamin [Millepied], el coreógrafo del filme con el que se casó y con el que ha tenido dos hijos.

Chica Thor

Para quitarse de encima la carga emocional que le exigió la película de Aronofsky, puso tierra de por medio mudándose a París y… recurrió al universo Marvel. Dos películas (Thor y Thor: El mundo oscuro) le ha había durado a la Casa de las Ideas el personaje de Jane Foster, y la propia Portman confirmaba hace unos años a The Wall Street Journal que no tiene planeado reencontrarse con el Dios del trueno: “Por lo que yo sé, ha terminado. No sé si algún día me querrán para Los Vengadores 7 o cualquier cosa”. ¿Es cosa nuestra  o eso de “Los vengadores 7” sonaba a ruptura definitiva? Seguro que Loki se alegraba, después del puñetazo que le dio. Pero todo ha cambiado, como veremos a continuación.

Entre aventura asgardiana y más aventura asgardiana, tuvo tiempo de protagonizar junto a Asthon Kutcher la comedia romántica Sin compromiso, la copia barata de Con derecho a roce. Curiosamente, esta última estaba protagonizada por su archienemiga en Cisne negro, Mila Kunis, actual pareja de Kutcher, quien cobró tres veces más que Natalie por Sin compromiso. Las vueltas que da la vida…

La mujer de rosa

Jaclyn Smith (Jacqueline Kennedy, vida privada), Sarah Michelle Gellar (Una mujer llamada Jackie), Jacqueline Bisset (America’s Prince), Minka Kelly (El mayordomo), Katie Holmes (The Kennedys: After Camelot)… Han sido muchas las actrices que han interpretado a Jacqueline Kennedy, pero Natalie Portman es mucha Natalie Portman y fue nominada al Oscar a mejor actriz por Jackie, de Pablo Larraín.

No en vano, Portman representaba a este icónico personaje en uno de los momentos más duros de su vida: los días posteriores al asesinato de John Fitzgerald Kennedy. “[Jackie Kennedy] es una mujer que, como todos, puede ser diferentes cosas en situaciones distintas”, comentaba Natalie Portman sobre la que fuera primera dama de los EE UU.

Mujer de ciencia-ficción

Pese a que los papeles mejor valorados de la actriz hasta el momento había sido los más terrenales y dramáticos, en los últimos años Portman se ha atrevido (con muy buen resultado) con la fantasía más distópica. Al fin y al cabo, se ha aliado con el mejor creador de la ciencia-ficción actual. Hablamos de Alex Garland, que justo después de ganarse a los fans del género con Ex Machina y antes de conquistar seriéfilos con Devs, firmaba la estimulante Aniquilación, un inquietante e íntimo thriller en el que Portman se metía en la piel de una bióloga contra una poderosa fuerza alienígena.

No son los únicos títulos del género que vemos en su currículum reciente. La actriz también ha protagonizado la aventura espacial Lucy in the Sky, en la piel de una astronauta perdida en la Tierra bajo la dirección de Noah Hawley.

En cuanto a otros de sus proyectos de los últimos años, trató de repetir éxito con la fórmula pareja a cuatro de Closer en Song to Song, de Terrence Malick (spoiler: esta vez no le salió tan bien) y se ha puesto hasta el moño de brilli brilli para cantar en el musical Vox Lux: el precio de la fama.

Digna del Mjölnir

¿Recordáis eso que decíamos antes que, tras su participación en la saga de Thor, parecía que Portman había dado carpetazo a sus años en Marvel? Imaginaos nuestra sorpresa cuando la vimos el año pasado en la Comic Con, Mjölnir en mano, anunciar que no solo volvía a la franquicia en la Fase 4, sino que lo hacía en calidad de diosa del trueno para Thor: Love and Thunder.

Todo gracias a Taika Waititi, autor de la transformación del dios asgardiano en Thor: Ragnarok, que ha prometido dar un papel central y de relevancia a la astrofísica que tuvo una relación sentimental con el protagonista. Recordemos que en Endgame, el personaje de Hemsworth pasara por una gran crisis existencial y acababa entregándole el gobierno de Nueva Asgard a Valkiria (Tessa Thompson). 

En cuanto al nuevo rol de Jane, es posible que siga un famoso arco de los cómics iniciado por Jason Aaron en 2012. En dicha colección, la doctora Foster enfermaba de cáncer justo cuando el Thor canónico era hallado indigno del martillo y debía dejar de utilizarlo. El martillo, entonces, encontraba en Foster una nueva portadora, y esta decidía empuñarlo para combatir el mal.

Eso sí, cada vez que agarraba el arma, todos los avances conseguidos por su quimioterapia desaparecían, y el cáncer atacaba con más fuerza. De lo que se derivaba que, por cada vez que Jane decidía seguir ejerciendo de superheroína, menos tiempo le quedaba de vida. Un conflicto extremadamente dramático que no es seguro que veamos en Love and Thunder dado el gusto de Waititi por la comedia absurda, pero quién sabe.

De momento, la actriz ha prometido ponerse cachas para el papel. Nosotros estamos deseando verla en acción junto a Valkiria en una Nueva Asgard hasta arriba de poder femenino.

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