[Berlín 2017] Mujeres bajo la influencia

Sebastián Lelio regresa al festival en el que triunfó con 'Gloria' y de nuevo nos brinda un retrato femenino: 'Una mujer fantástica'

Por - 12 de febrero de 2017

¿De qué se habla hoy en Berlín?

De Una mujer fantástica, que parece que no convenció tanto como Gloria. También, del filme de Alex Ross Perry Golden Exits, que intentaré recuperar los próximos días.

¿Qué películas has visto?

Barrage, de Laura Schroeder.

El parecido de la actriz Lolita Chammah con su madre resulta perturbador. La misma piel blanca, que parece transparente, el pelo castaño claro, por momentos pelirrojo, la misma boca, y un deje áspero, malhumorado. Ah, la madre es Isabelle Huppert, y ambas aparecen en Barrage, la película de Laura Schroeder presentada en la sección Forum de la Berlinale. Además, en Barrage, Huppert y Chammah también son madre e hija. De hecho, el motor de la película es una suerte de triángulo maternofilial: el personaje de Chammah regresa a su casa con la intención de recuperar a su niña, que lleva diez años viviendo con la abuela. En, Barrage, cada personaje insiste en ocupar el lugar de otro, iniciando un intercambio de roles.

En este sentido, el formato del filme (4:3) ayuda a la directora a centrarse en el rostro de su protagonista, que a su vez evoca el recuerdo de su tan parecida madre. Ese es el mayor logro de una película que se hace excesivamente larga, sumergida en la deriva de un final que no llega (un defecto que comparte con Félicité, una de las películas a concurso de ayer).

Una mujer fantástica, de Sebastián Lelio.

Una mujer fantástica se abre con el plano, hipnótico, de unas cataratas. El agua corre, furiosa, como si se colase por una espiral. Y la cámara se adentra, poco a poco. La música suena, una partitura que remite al cine de Almodóvar, igual que el plano, apasionado y melodramático, seductor. Las cataratas son las de Iguazú, una de las maravillas del mundo. Ahí es donde Orlando, un hombre con el nombre de aquel personaje de Virginia Woolf que mudaba de época y de sexo, quiere llevar a Marina, su novia transexual. Sin embargo, el deseo seguirá siendo un deseo, pues Orlando muere esa misma noche y, a partir de aquí, Marina se ve abocada a pelear con la familia de él. En el fondo, la película de Lelio es la historia de una mujer a la que niegan la posibilidad de un duelo real por su amado. Sin embargo, Lelio lo plantea de manera maniquea: Marina es el bien, y los demás son el mal. La película discurre a base de los violentos y sucesivos encuentros de Marina con los médicos, la policía y una familia despreciable. Estas son escenas de trazo grueso para una película que funciona mejor cuando invoca a Almodóvar, cuando presenta a Marina a partir de su reflejo en un espejo o en un escaparate. Ahí, de repente, la otredad se manifiesta en el plano, esa otredad que tanto incomoda a los mezquinos antagonistas.

La imagen del día

La de uno de los personajes de Pieles, una chica con cara de culo, y no es en sentido figurado: tiene un ano por boca, y los labios en el trasero.

¿Qué esperas de mañana?

Mañana es el gran día: hay una proyección de lo último de James Gray.

Berlinómetro

Estiu 1993 y, más abajo, Una mujer fantástica.

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