Muere el cómico Tim Brooke-Taylor (‘Un mundo de fantasía) con coronavirus

El mundo de la comedia llora la muerte de uno de sus genios escondidos, que trabajó con los Monty Python antes de que fueran los Monty Python y anticipó su humor.

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13 de abril de 2020

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  • No muy conocido por el gran público fuera del ámbito anglosajón, pero fundamental para la historia de la comedia. Tim Brooke-Taylor ha fallecido a los 79 años tras contraer COVID-19, la enfermedad transmitida por el coronavirus que ha sumido el planeta en una pandemia. Solo hace falta echar un vistazo a los nombres famosos que se han despedido doloridos del cómico para comprender su importancia en el humor.

    Tim Brooke-Taylor era conocido ante todo como la tercera pata del programa de sketches The Goodies, emitido por la BBC desde 1970 hasta 1980. Allí trabajaba con dos amigos, Bill Oddie Graeme Garden, con quienes orquestó su debut profesional en el show radiofónico I’m Sorry, I’ll Read That Again, una producción del legendario club de dramaturgia Footlights de la Universidad de Cambridge.

    John Cleese era otro miembro imprescindible (e inseparable) de Footlights, donde conoció a Graham Chapman. Antes de crear a los Monty Python, Cleese y Chapman colaboraron con Brooke-Taylor y Marty Feldman en otros proyectos que anticiparían el característico humor pythonesco, mezcla precisa de absurdo e ingenio. Eran programas como At Last the 1948 Show, o el How to Irritate People de David Frost, donde surgió la primera colaboración con Michael Palin.

    “Tim era uno de mis más viejos amigos, y uno con el que adoraba actuar”, ha declarado John Cleese en su despedida de Brooke-Taylor.

    El humorista también estuvo detrás del ascenso de otro Monty Python, Eric Idle, a quien hizo su primera prueba de cámara para un especial de humor en 1963.

    Animal radiofónico hasta el final de su vida, interviniendo durante 50 años como panelista en el concurso I’m Sorry I Haven’t a Clue, Tim Brooke-Taylor tuvo muchas más apariciones en televisión que en el cine.

    En la gran pantalla, interpretó papeles en comedias como ¿Cuál de las trece? (1969), El placer de las damas (1971) y, la más recordada de todas, Un mundo de fantasía (1971). En esta adaptación de Charlie y la fábrica de chocolate, de Roald Dahl, interpretaba al operario de ordenadores que intentaba encontrar el ticket dorado para acceder a la fábrica de Willy Wonka. Un cameo no acreditado, pero muy recordado.