Muere Jonas Mekas, el faro del cine de vanguardia

El cineasta lituano ha fallecido a los 96 años. Durante más de medio siglo, su figura ha sido imprescindible para el desarrollo, conservación y exhibición del cine experimental.

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23 de enero de 2019

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  • El propósito de Jonas Mekas fue que las películas pudieran hacerse con la misma (aparente) sencillez que un poema; y con los mismos medios. Durante una obra que abarca una (gran) vida, así lo practicó, sacando lo sublime de lo mundano; haciendo arte de la vida cotidiana, algo al alcance de todo ser viviente.

    El cineasta poeta de origen lituano, afincado en EE UU tras huir de los nazis, fue durante más de medio siglo una figura imprescindible para el desarrollo, conservación, exhibición y difusión del cine experimental estadounidense. Según informa Le Monde, ha muerto en Nueva York a los 96 años.

    Armado con su cámara Bolex de 16mm, Mekas fue un pionero del diario filmado y mucho más que un faro incandescente como guía del cine de vanguardia estadounidense desde que se erigió como difusor y protector del llamado New American Cinema en la década de los 50. Llegó a Nueva York en 1949 junto a su hermano, con quien huyó de su Lituania natal; en 1944 habían sido detenidos por los nazis y recluidos en un campo de trabajos forzados. Dos semanas después compró su primera Bolex y empezó a filmar, filmar y filmar.

    En la escena artística y underground de Brooklyn, donde no tardaría en codearse con Andy Warhol, Allen Ginsberg Nico, Mekas se movía como pez en el agua. Filmó a la Velvet Underground y dirigió películas narrativas de ficción, como Guns of Trees (1962), pero desde siempre fue el rey del diario filmado. Títulos imprescindibles como Walden (1969), Lost, Lost, Lost (1976) o Reminiscencias de un viaje a Lituania (1972) son testimonios luminosos, reflexivos, melancólicos y conmovedoramente íntimos tanto de su vida, grabada en directo pero rememorada años después a través del montaje, como de los recuerdos que acumula de su juventud y se traslucen en las imágenes de madurez.

    Las suyas eran películas que funcionan como muescas en la memoria. A modo de culminación de una forma de mirar y una existencia al otro lado del visor, la catedralicia As I Was Moving Ahead, Occasionally I saw Briefs Glimpses of Beauty (2000) es un fascinante compendio de grabaciones personales acumuladas a lo largo de más de 50 años.

    Como los grandes cineastas, Jonas Mekas no hizo cine solo detrás de la cámara y ante la moviola de edición. Su labor en la difusión y conservación de películas al margen de la industria es incalculable. Entre sus proezas, fue fundamental en la lucha contra la censura de las películas de Jean Genet, llegando a ser arrestado por su proyección.

    Crítico de cine habitual del Village Voice, en 1954 Mekas se convirtió en el redactor jefe de Film Culture, publicación clave en la crítica y articulación de las películas de vanguardia de EE UU. Un trabajo de difusión importantísimo, que culminó en la fundación de la Film Maker’s Cooperative en 1962, con su propia Cinemateca en 1964 dos años después. Pronto pasaría a conocerse como la Anthology Film Archives, uno de los archivos y filmoteca de cine experimental más importante y mejor valorado del mundo.

    Ante la desaparición de uno de los cineastas capitales del siglo XX imprescindible para entender el XXI –ya en 2007 hizo una una colección de pequeños filmes diarios para consumo exclusivamente online–, quedémonos con esto: el título de su última película, Out-Takes from the Life of a Happy Man (2012) (escenas eliminadas de la vida de un hombre feliz), bien podría ser un resumen tanto de su obra artística como de su vida; es decir, lo mismo.