Muere el actor Rod Taylor (‘Los pájaros’)

El australiano apareció en casi un centenar de películas ('Mesas separadas', 'El tiempo en sus manos', 'Los pájaros') y series. Ha fallecido con 84 años en Los Ángeles.

Por
09 de enero de 2015

ETIQUETAS:

  • Puede que Rod Taylor no fuera el protagonista masculino más famoso de Alfred Hitchcock, pero su actuación junto a Tippi Hedren en Los pájaros (1963) no pasó desapercibida. El actor australiano, con una filmografía que arranca en los años 50 y alcanza casi el centenar de títulos entre películas, telefilmes y series de televisión, ha fallecido en Los Ángeles a los 84 años, según ha comunicado su propia hija, una periodista de CNN.

    Desde sus inicios en filmes australianos de aventuras marinas como King of the Coral Sea (Lee Robinson, 1953) Taylor se especializó en interpretar a personajes norteamericanos, por lo que su salto a Hollywood estaba cantado. Sin embargo, la implacable industria de los sueños californiana no se lo puso fácil para triunfar. Tras varios años de papeles secundarios en películas como Gigante (George Stevens, 1956) o Mesas separadas (Delbert Mann, 1958) combinados con incursiones televisivas (destacable su episodio en Dimensión desconocida como astronauta paranoico), la gran oportunidad de acariciar el estrellato le llegó con El tiempo en sus manos (George Pal, 1960), la vistosa adaptación de La máquina del tiempo donde interpretaba al propio H. G. Wells.

    La década de los 60 fue su época de máximo nivel y variedad de registros en sus papeles. Además de Los pájaros destacan la voz de Pongo en 101 dálmatas (1961), el romance bélico Nido de águilas (Delbert Mann, 1963), la comedia romántica Domingo en Nueva York (Peter Tewsbury, 1963) junto a Jane Fonda, el biopic El soñador rebelde (Jack Cardiff, 1965), vehículos de acción como Último tren a Katanga (Jack Cardiff, 1968) y Más oscuro que el ámbar (Robert Clouse, 1970) o su trabajo con Michelangelo Antonioni en Zabriskie Point (1970).

    Taylor nunca llegó a encaramarse al panteón de las superestrellas y pasó las décadas siguientes entre series de sabor añejo (Mascarada, Más allá de la ley, Falcon Crest, Se ha escrito un crimen, Walker Texas Ranger) y breves intervenciones en el cine. Su canto de cisne vino de la mano de un experto en la recuperación de rostros: Quentin Tarantino lo fichó como Winston Churchill en Malditos bastardos. Fue su (fascinante, totémica) última aparición cinematográfica.

    malditosbastardos