Melodramas, bromas elásticas y un viaje total por el cine mudo: así ha sido el 39º Pordenone Silent Film Festival

La muestra Le Giornate del Cinema Muto ha celebrado una edición especial completamente ‘online’ que ha estrenado nuevas joyas restauradas del período silente del cine.

Por
18 de octubre de 2020

Pocas cosas nos evocan la idea del viaje tan poderosamente como el cine y, por ello, la 39ª edición del Pordenone Silent Film Festival, Le Giornate del Cinema Muto, convirtió el deseo del viajar en el leitmotiv de su edición especial, celebrada en su totalidad de manera online entre los pasados 3 y 11 de octubre de 2020.

En un momento en que las restricciones de movilidad a causa de la pandemia de COVID-19 restringen la participación en festivales y encuentros académicos del ámbito cinematográfico, regresar al viaje, a los de antaño y los que esperábamos realizar en nuestro tiempo de ocio, es al mismo tiempo un acto de nostalgia y también de resistencia. Este 2020, el viaje que proponía Le Giornate consiguió, a pesar de las condiciones, llevarnos lo más lejos posible del sofá de casa y de la incertidumbre del siglo XXI. 

Jay Weissberg, director artístico del Pordenone Silent Film Festival, aludía al concepto del ‘viajero de sillón’ al levantar el telón del programa The Urge To Travel (1911-1939), acompañado del piano de José María Serralde Ruiz. El término proviene del francés voyageur sédentaire (viajero sedentario), prestado de las memorias Voyage autour de ma chambre (1794) (Un viaje alrededor de mi habitación) del conde Xavier de Maistre, quien pasó 42 días bajo arresto domiciliario, en los años más intensos de la Revolución Francesa, imaginando su dormitorio como si de una tierra extranjera se tratara. 

UN VOYAGE ABRACADABRANT (FR 1919) by Henri Monier.
Cinémathèque française.

El programa de piezas cortas cumplió al cien por cien ese acometido: en la animación Un voyage abracadabrant (1919), Henri Monier imagina una casa que se desplaza a saltos y por el aire y viaja a lugares inhóspitos; el documental New York (1911), de la compañía Svenska Biografteatern muestra un perfil de la Gran Manzana peculiar, con sus calles embarradas y su mezcla étnica y de clases; Planty Krakowskie (1929) es un paseo por el parque Planty de la ciudad polaca a través de la mirada de Szczęsny Mysłowicz.

Por otro lado, Un voyage au Caire (Nos vedettes à l’étranger) (1928) aparece como un reportaje promocional de las estrellas Gabrielle Robinne (1886-1980) y René Alexandre (1885-1946) en Egipto: posan en el jardín del hotel, visitan las pirámides, viajan en camellos y miran de frente a la Esfinge a todo color, en fotogramas pintados a mano donde luce el verde, el amarillo y el rosa. 

UN VOYAGE AU CAIRE (Nos vedettes à l’étranger) (FR 1928).
Gaumont Pathé Archives, Saint-Ouen.

De todas las piezas de The Urge To Travel (1911-1939), sobresalían un par de obras: una película de Trieste de 1939 conservada en la Cineteca del Friuli que documenta estampas estivales simpáticas y entrañables para, ya hacia el final de su metraje, recordarnos el período fascista en que fue filmada –dos grandes retratos de Benito Mussolini junto a una esvástica nazi vigilan una de las piscinas donde disfrutan, despreocupados, los bañistas–; y un curioso anuncio de 1932, Tiedemann’s Nature Film: Over Besseggen by Motorcycle, de la Wilse Film Co para la compañía de tabaco Tiedemanns Tobaksfabrik, en el que un motorista sin vértigo se lanza por la montaña Besseggen hacia abajo, en un paisaje que según la leyenda nórdica fue forjado por el mismísimo Thor, para concluir su hazaña echándose un cigarrito admirando las vistas. Eran, sin duda, también otros tiempos para la publicidad. 

OVER BESSEGGEN PÅ MOTORCYKKEL (On Motorcycle Over Besseggen) (NO 1929).
Nasjonalbiblioteket, Oslo/ Mo i Rana.

El segundo programa de Le Giornate que ejercía de gabinete de maravillas del mundo, cinematógrafo mediante, fue The Brilliant Biograph: Earliest Moving Images of Europe (1897-1902), recopilación de 50 filmes Biograph de las colecciones del Eye Film Institute y el British Film Institute. Se trata de un tipo de formato de imagen de gran tamaño (entre 68 y 70mm), sin perforación y que fue especialmente popular en Estados Unidos (American Mutoscope Company), Reino Unido, Países Bajos, Francia y Alemania antes de la llegada del siglo XX.

Digitalizadas en 8K y proyectadas, emitidas, más bien, en tecnología 4K, es difícil recuperar las palabras que describan la sensación de asombro de cada uno de los filmes de la compilación The Brilliant Biograph, un viaje literal al pasado en altísima definición a través de piezas que documentaron el urbanismo, el turismo, las innovaciones tecnológicas (y armamentísticas) además del ocio en teatros y vodeviles. 

THE BRILLIANT BIOGRAPH (NL 2020).
Place de la Concorde (GB 1897). Eye Filmmuseum, Amsterdam.

Melodramas del mundo

En el cine silente el melodrama encontró el mejor vehículo para no solo expresar historias de desamor e infortunio, sino que también sirvió de reflejo de ideas y corrientes políticas candentes fuera de la sala de cine. 

En Oi Apachides toi Athinon (Los apaches de Atenas), primera de las varias adaptaciones cinematográfica de la clásica opereta de Nikos Hadjiapostolou (1921), Dimitrios Gaziades retrata los bajos fondos de Atenas para narrar el encuentro amoroso entre un carismático y noble obrero en paro, Pierre Lambetis, apodado ‘El príncipe’ (interpretado por Petros Epitropakis), y la hija de uno nuevos ricos, Vera (Stella Christoforidou).

El aspecto más característico de esta versión de 1930 de la obra de Hadjiapostolou es la mirada al submundo proletario y criminal de entonces, además de las estampas de vida cotidiana de Atenas, con los vestigios del pasado glorioso helénico como telón de fondo. Gaziades, que trabajó a las órdenes de Ernst Lubistch y Fritz Lang en su época formativa para luego documentar las maniobras militares del ejército nacional durante la Primera Guerra Mundial, contrapone los escenarios del barrio humilde de Plaka con los palacetes de postín de la nueva burguesía, en una suerte de comentario hiperrealista novedoso para la época. 

Oi Apachides toi Athinon destaca asimismo por ser la primera película griega sonora: a pesar de que los diálogos están narrados a través de intertítulos, el sonido de la película se planteó sincronizado con música extraída de discos en 78rpm mediante un sistema ad hoc que, lamentablemente, no ha sobrevivido. Aún y así, la música recreada por Ioannis Tselikas del Hellenic Music Centre a partir de las composiciones originales, interpretadas por la Orquesta Sinfónica Griega y por figuras de la Ópera Nacional Griega, consigue que transmitir el pathos de la música popular de antaño. 

OI APACHIDES TON ATHINON [The Apaches of Athens] (GR 1930), de Dimitrios Gaziades. Tainiothiki tis Ellados (Greek Film Archive), Athens.

Guofeng (1935), producción de United Photoplay Service (también conocida como Lianhua Film Company), es otra de las películas tardías del cine silente y uno de los filmes más importantes de la cinematografía china. Se trata de la última actuación de la legendaria Lily Yuen (Ruan Lingyu, 1910–35), quien se quitó la vida en marzo del 35 deprimida por un matrimonio que salió mal y que le costó una fortuna, además de sufrir el acoso constante de los tabloides de la época cuando se supo que había empezado una relación con otro hombre.

Guofeng es también un magnífico ejemplo de la maquinaria propagandística del gobierno del Partido Nacionalista Chino, que, decidido a recuperar los valores sociales previos al colonialismo europeo y a la expansión urbana ‘decadente’, utilizó el cine como instrumento ‘educativo’

En Guofeng, Lily Yuen interpreta a Zhang Lan, la hermana mayor de Zhang Jie (Li Lili), cuyos destinos parecen caminar en direcciones contrarias tras graduarse de la escuela secundaria. Jie se casa con el hombre que con el que se había prometido en un principio su hermana Lan, pero le desdeña y viaja a la capital para estudiar en la universidad de Shangai a costa del dinero de su marido. Con los años, Jie se divorcia de su marido en busca de una vida mundana y material. Por su parte, Lan sacrifica su romance y recibe una beca para asistir a la misma universidad que su hermana, donde trata de ser fiel a los nuevos principios que marca la autoridad política. Con el tiempo, se convierte en una activista nacionalista ejemplar.

También en Abwege (La crisis, 1928), Georg Wilhelm Pabst, conocido en los anales de la historia del cine por La caja de Pandora (1929), nos alerta de los peligros de los excesos de una vida trivial en un melodrama excelso que recoge la esencia del cine de Weimar. Protagonizada por una Brigitte Helm (Metrópolis) de gesto desbordado, la película, exquisitamente restaurada por la Filmoteca de Munich, narra la noche de fiesta, alcohol y drogas mediante, de una mujer burguesa en crisis al sentirse frustrada en su matrimonio con un hombre de negocios bien posicionado.

Todo en Abwege es una fantasía visual de primer nivel, repleta de recursos plásticos ingeniosos, elegantes y trepidantes, y, como indica Stefan Droessler en el catálogo de La Giornate, “el trabajo de cámara va desencadenándose a medida que la propia Irene (Helm) se adentra en un mundo vertiginoso de lujo y vicio”. En su estreno, el filme de Pabst no consiguió el favor de la crítica, pero hoy, casi 100 años más tarde, el montaje fluido junto a la coreografía de cuerpos y miradas, especialmente en las largas secuencias en la sala de baile, nos habla de un cineasta de ritmo talentoso y fineza narrativa. 

Hertha von Walter y Brigitte Helm en ABWEGE ([The] Crisis) (DE 1928), de Georg Wilhelm Pabst. Münchner Filmmuseum

Otro gran titán de los orígenes del cine fue Cecil B. DeMille, quien cuando rodó Un romance en los Redwoods (1917) ya llevaba más de 20 producciones a sus espaldas, sin contar los cortos ni los filmes que no acreditan su trabajo. En Un romance en los Redwoods, sin embargo, la gran estrella es Mary Pickford, reina de las marquesinas y actriz favorita del público de la época. Por ella, Paramount creó una división propia, la Artcraft Pictures Corp. en 1916, y para sacarle el máximo de rédito a los costes en salario que comenzaba a exigir la actriz, se optó por un western no demasiado caro, al servicio de la intérprete, pero que modificará ligeramente su perfil aniñado que tan bien había funcionado en su carrera. 

Con un guion de Jeanie Macpherson, Un romance en los Redwoods es la historia de Jenny, una joven que se ve en la necesidad de viajar al Oeste para vivir con su tío, tras quedarse huérfana. En una magnífica escena mostrada en paralelo, mientras Jenny prepara las maletas, los espectadores conocerán que el tío de Jenny muere a manos de una tribu de nativos americanos. Cuando Jenny llega al pueblo del norte de Sacramento para por fin conocer a su tío, descubre que el bandido Black” Brown (Elliott Dexter) ha tomado su identidad.

La película, por supuesto, es el relato de la domesticación no solo de un territorio, sino también de los hombres que han emigrado a la frontera quejados de la fiebre del oro. Y a Pickford, la novia de la América de entonces, se le encarga la misión de convertir a esos indeseables en señores de bien.  

Mary Pickford en UN ROMANCE EN LOS REDWOODS (US 1917), de Cecil B. DeMille.
George Eastman Museum, Rochester.

Cuando el humor era elástico e invencible

En Pordenone 2020 también ha habido espacio para la comedia y el slapstick, o, lo que es lo mismo, el humor elástico, acelerado e invencible que se gastaba el cine silente. En las películas cómicas silentes todo va a toda prisa, quizá para que los espectadores no abandonen la carcajada y, en este sentido, estas tres apuestas de La Giornate son buen ejemplo de ello. 

El cortometraje Toodles, Tom and Trouble (1915), de Lloyd F. Lornegan para la Thanhouser Film Co./Falstaff, en el que Tom, un señor burgués, queda a cargo de su hijo recién nacido Toodles cuando su mujer se va de compras. En un despiste, lo pierde de vista y descubre que un perro se lo ha llevado. El perro, claro, es Trouble, un can con más vidas que el gato de Matusalén, intrépido, temerario y que lleva al pobre de Tom por el camino de la amargura y la afección coronaria. 

En La tempesta in un cranio (1921), el prolífico Carlo Campogalliani interpreta a un aristócrata con una herencia maldita, ya que sus antepasados han hecho gala de una demencia terminal.  Tras un atraco en casa, se queda dormido por la confusión y al despertar lo hace en un mundo que no reconoce. Su miedo a la locura quedará remediado cuando tenga que vérselas con los peligros del mundo real, ¡que no son pocos en esta producción italiana!

Así, la demencia se transforma en aventuras oníricas dominadas por la agilidad física, la velocidad y el ingenio. Una suerte de psicoanálisis en fast forward que nos regala, además, uno de los ancestros de nuestros teléfonos inteligentes, la “fototelefonofotografía”, aparato con el que Campogalliani y Letizia Quaranta, su partenaire en pantalla y fuera de los sets, resguardan de los malvados villanos, que ambicionan esa potente nueva tecnología.

Stan Laurel in DETAINED (US 1924), de Percy Pembroke.
Lobster Films, Paris / Fries Film Archief, Leeuwarden.

La 39ª edición de La Giornate del Cinema Muto bajó el telón presencial y online con un programa que buceaba en los inicios en el cine de Stan Laurel y de Oliver Hardy antes de ejercer de pareja de hecho humorística. En esta estupenda sesión de slapstick, hemos descubierto a Hardy en The Serenade (1916) dirigido por Will Louis, en el que encarna a un músico de trombón en una banda de música algo desastrosa pero capaz de gags alocados a cuenta del uso de sus instrumentos.

Más protagonismo tiene el cómico en la demencial The Rent Collector (1921), dirigida y protagonizada por Larry Semon, el Jaimito español, en el rol de un recaudador de préstamos que se las ve con el matón del barrio, un irreconocible Hardy a quien le pasan las mil y una. Como al resto de sus personajes, ya queThe Rent Collector es un paradigmático ejemplo de la elasticidad alucinante del actor de slapstick, de la capacidad de este género en materia piruetas circenses y gags irrefrenables. 

El programa de despedida de Pordenone 2020 nos ha mostrado a Stan Laurel en la cárcel: en Detained (1924), el personaje que interpreta Laurel acaba en prisión por un error y la película es un compendio de gags del actor tratando de huir. El abanico de posibilidades de fuga es amplísimo y creativo, y hasta incluye un ahorcamiento accidental que, por suerte, no liquidara al cómico. Para zafarse de ese escollo, solo basta estirar el cuello más de la cuenta y mostrar, con ella, la elasticidad del slapstick, en todo su esplendor.

Por último, When Knights Are Cold (1922), de Frank Fouce, nos traslada a la Edad Media en clave low cost: Stan Laurel y el ejército que le persigue montan en caballos de mentira en una pantomima tan graciosa como encantadora. Vista hoy, no cuesta imaginar que tal vez los irreverentes Monty Python se apropiaran de ella para su genial Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores.

Sea como fuere, una propuesta casi centenaria que conserva su buena forma y que disfrutaron más de 2000 personas en su proyección online, según cifras de la organización. Datos que celebrar de cara a su cuarenta aniversario, de manera presencial del 2 al 9 de octubre de 2021.

via GIPHY

 

Este Festival Play-Doc 2020 tiene versión online en Filmin

Del 18 al 27 de septiembre, la plataforma albergará hasta 40 títulos exclusivos del evento celebrado cada año en Tui, Pontevedra.

El Festival de Locarno anuncia su cancelación, pero lanzará una alternativa online

También está involucrado en la convocatoria 'We Are One', con la participación de festivales como Donosti, Sundance, Cannes o Venecia.

‘Búhos y palomas’ consigue el premio a la mejor película de Notodofilmfest 2019

El festival de cortometrajes ha contado este año con casi 700 proyectos en su 17ª edición.

[San Sebastián 2015]: Instrucciones para apostatar

La tercera película de Federico Veiroj y el documental Truffaut/Hitchcock son nuestros motivos para seguir creyendo