Destrucción mutua asegurada: lo mejor de Laurel y Hardy

Los títulos más explosivos que, a base de golpes y trompazos, forjaron a la pareja más destructora del cine cómico: el Gordo y el Flaco.

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16 de junio de 2020

Stan Laurel (1890-1965) y Oliver Hardy (1892-1957), como pareja cómica (conocida en España como El Gordo y el Flaco) dominaron el humor cinematográfico durante más de dos décadas, desde finales de los 20 hasta los 40 del siglo XX. Tomaron el relevo slapstick de los maestros del mudo (Keaton, Chaplin, Sennett, Lloyd) construyendo un puente hacia el sonoro compuesto por coscorrones, caídas y tartazos.

A continuación, elegimos los mejores cortos (tanto silentes como sonoros) y largos que mejor ayudan a entender el alcance de su carrera.

The Battle of the Century, 1927

Dir: Clyde Bruckman

Más de 3.000 tartas de crema se lanzaron y estamparon en la mayor batalla de tartas de la historia del cine, pringoso clímax de este monumento de Laurel y Hardy a la destrucción desbordada. Durante décadas formó parte del drama inabarcable de la enorme cantidad de películas mudas que han desaparecido para siempre, pero en 2015 se halló la versión completa. Lo celebramos con ponche y pasteles.

 

Big Business, 1929

Dir: James W. Horne & Leo McCarey

Si buscas la quintaesencia de la etapa muda de Laurel y Hardy, aquí la tienes. 19 minutos de duración perfectamente cronometrados y dispuestos en un crescendo que va escalando de manera implacable hasta la aniquilación total de la casa del gruñón James Finlayson (el mejor secundario clásico del dúo). ¿Su único crimen? Negarse a comprar el árbol de Navidad que la pareja de chalados intenta venderle durante el verano californiano.

 

Brats, 1930

Dir: James Parrott

Aunque nunca se salían de sus roles, les gustaba jugar con otros papeles sacando partido a los trucajes de cámara para compartir escena. Fueron sus hermanos gemelos (Our Relations), sus hermanas (Twice Two) o, en el mejor ejemplo, sus propios hijos.

 

Helpmates, 1932

Dir: James Parrott

Si Laurel y Hardy se hubieran quedado en el cine mudo ya merecerían un puesto de honor en la historia, pero lo que aportó el sonido a su obra no es despreciable. Esta pieza lo demuestra orquestando una sinfonía de aullidos de dolor y mobiliario pulverizado.

 

County Hospital, 1932

Dir: James Parrott

Obra maestra que empieza con Ollie en la cama con una pierna escayolada (quizás a consecuencia de una desventura anterior). Lo que sucede cuando Stan le visita es un manual de cómo sacar el máximo partido posible a todo lo que puede ir mal en un hospital.

 

The Music Box, 1932

Dir: James Parrott

Opus magna del dúo, ganadora del primer y recién creado premio Oscar al mejor corto y destilación de un gag clásico tan infalible como incontestable en su sencillez geométrica: Laurel y Hardy intentan subir un pesado piano por las escaleras más estrechas y empinadas de Los Ángeles (hoy se pueden seguir visitando en el distrito de Silver Lake). No necesitas nada más que un plano inclinado y la fuerza de la gravedad para crear comedia de oro.

 

Sons of the Desert, 1933

Dir: William A. Seiter

Se suele asumir que Laurel y Hardy funcionan mejor en corto que en largo (principalmente por los rellenos que les incrustaba MGM en los últimos), pero este disparatado filme de argumento absolutamente imprevisible lo desmiente. Tan de culto que hoy en día los fans del dúo se llaman a sí mismos Sons of the Desert.

 

Block-Heads, 1938

Dir: John G. Blystone

Había una máxima entre los animadores de Looney Tunes: idear gags basados en la acumulación aprovechando que Bugs Bunny y compañía no necesitaban pararse a respirar. En los momentos de mayor inspiración de este largo, Laurel y Hardy transmiten la misma persistencia infatigable de los dibujos animados.

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La película se titulará 'Stan and Ollie' y retratará una etapa de decadencia que el dúo cómico vivió a principios de los años '50.

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