Maysaloun Hamoud: “Creen que todas las árabes vamos cubiertas y con velo. ¡Es absurdo!”

La directora palestino-israelí estrena su ópera prima, 'Bar Bahar. Entre dos mundos', premiada en el Festival de San Sebastián.

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24 de noviembre de 2016

La directora (a la derecha) con las protagonistas de la película en San Sebastián.

El cine palestino está cambiando, mutando de piel. Las películas de Hany Abu-Assad (Paradise Now)Elia Suleimanen (Intervención divina) están dando paso a una nueva generación de directoras que llegan para plasmar su propia visión de la “guerra” desde un punto de vista femenino. Maysaloun Hamoud refleja en su ópera prima, Bar Bahar. Entre dos mundos, el otro conflicto dentro de la sociedad palestino-israelí: la guerra de prejuicios sociales que se libra en las calles de Tel Aviv. Allí residen sus tres protagonistas, Laila, Salma y Nur, palestinas con pasaporte israelí que viven y visten como cualquier occidental, y son juzgadas por ello. La película, premiada en el Festival de San Sebastián, se estrena el 25 de noviembre en cines. Hemos podido hablar con su directora sobre el filme y la necesidad de romper con los estereotipos.

¿Cómo nace Bar Bahar?

Estaba terminando mis estudios en la Escuela de Cine Minshar de Tel Aviv, preparando el que sería el proyecto final de carrera. A medida que avanzaba en el trabajo, me daba cuenta de que estaba escribiendo algo único y empecé a pensar en una obra más grande. Era 2011, el comienzo de la Primavera Árabe. Existía entre la población ese pensamiento de que algo iba a cambiar, de que esta tercera generación en el mundo árabe, entre ellos yo, empezaba a gritar: “¡Basta! ¡Basta de patriarcado! ¡Basta de dictadura!”. Soy una de esas palestinas que vive en Tel Aviv, ciudadana israelí, separada del mundo árabe. Pertenezco a esa minoría sobre la que la gente no sabe. Quería capturar lo que pasa a mi alrededor. 

Y reflejar a esa minoría desconocida.

¡Exacto! Pasa lo mismo en todos lados. Tel Aviv, Amán, El Cairo, Berlín. Hay toda una generación árabe en todas esas ciudades que piensa de diferente forma que sus familias, que la sociedad. Quería poner el foco sobre esas mujeres palestinas jóvenes, nunca antes vistas en el cine, y mostrar todo lo que hay en lo más profundo del mundo árabe. En la última escena de la película, las tres protagonistas, destrozadas, están frente al espectador, y antes de despedirnos de ellas, se quedan congeladas por unos segundos. A través de esta escena congelada, quiero dejarlas atrapadas unos días o un tiempo en la mente de los espectadores. Y así tal vez consigamos cambiar algo en la mente de las personas.

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Es como si estas protagonistas quisieran enfrentar los prejuicios, tanto los de la gente con la que se topan como los de los espectadores, a base de tabaco, drogas y alcohol. 

Hay chicas como Laila en Europa y es algo normal, pero cuando la vemos a ella fumando o drogándose, la juzgamos porque es árabe. Todavía nos enfrentamos a esos prejuicios, de que las mujeres árabes tenemos que ser de una manera determinada. La gente piensa que todas llevamos velo y salimos cubiertas. ¡Es absurdo! Pero nosotras somos seres humanos, como el resto. Tenemos deseos, sueños. Odio cuando me preguntan: “¿Es Salma realmente lesbiana?”. Me vuelve loca. No son extremas, son como cualquier chica que conozcas.

¿Y qué hay del papel de los hombres en la película?

Cada uno de los personajes masculinos representa una manera de ver las cosas diferente en nuestra sociedad. Está la familia musulmana religiosa, la cristiano liberal, o el chico que cree tener una mente abierta y resulta que no es así. Sin embargo, ellos no son los malos de la película. Nunca hablo de buenos y malos, eso no existe, son tonterías de Hollywood. He querido crear personajes de carne y hueso. Cuando ves la debilidad de los personajes, es eso, una debilidad. El hombre que no puede enfrentarse a su familia por algo que quiere, es débil. No estoy juzgando, sólo mostrando. No creo que haya buenos o malos, que sea blanco o negro.

Bar Bahar evidencia un cambio en el cine que nos llega de Palestina, hasta ahora centrado en la ocupación.

Fue al comienzo de nuestro cine palestino, lo necesitábamos. Es sin duda una narrativa importante, pero no es el único problema al que nos enfrentamos. Tenemos muchos otros que no hemos resuelto. Y, por supuesto, el punto de vista femenino que no hemos tenido hasta ahora para contar historias es muy importante en este proceso de maduración.

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Algunas de las protagonistas han admitido que recelan de la reacción de sus familias al ver la película. 

Es normal. Tiene que ver con que aún somos un cine muy joven y no estamos acostumbradas a representarnos a nosotras mismas en pantalla grande. Cuando ves algo que no son los típicos personajes estereotipados, a veces no diferencias al personaje del intérprete. Durante el rodaje había temor a que la gente juzgara a las actrices como si los personajes que interpretan fueran ellas.

Precisamente por lo novedoso del filme, ¿pensaste en el impacto que tendría?

Por supuesto. Ni siquiera la sociedad árabe sabe sobre este otro mundo. Incluso los israelíes liberales, cuando ven un palestino cerca, lo miran como a un forastero. Palestinos, israelíes y el mundo entero nunca vio a esta gente joven hasta ahora. Bar Bahar se estrenará el 5 de enero en Israel y Palestina, y tenemos mucha curiosidad por ver cómo reacciona el espectador. Tuvimos una premiere local en el Festival de Cine de Haifa, y ganamos tres premios. Fue una proyección increíble, estábamos como en casa. Ojalá sea así en todas partes.

Bar Bahar. Entre dos mundos se estrena el 25 de noviembre.