Los videojuegos que pixelaron el cine de terror

Despedimos las celebraciones de Halloween con un repaso a las películas de terror que se convirtieron en videojuegos con los que morirse de miedo

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04 de noviembre de 2018

Halloween, los caramelos, el Truco o trato… todo eso va quedando atrás hasta el 2019 y aunque nos guste alargar las fiestas todo lo posible, hoy es el últimos día en el que podemos salir disfrazados de momia sin que nos miren como si hubiésemos perdido la cabeza.

¿qué tal si lo pasamos jugando?

Plan 9 del espacio exterior (Ed Wood, 1959)

Parece una idea muy loca y no tengas ninguna duda de que lo es. Antes de que Tim Burton popularizara a Ed Wood y a su Magnum Opus, Plan 9 del Espacio Exterior, ya se había lanzado un videojuego basado en “la peor película de la historia del cine”. Y como adaptar su demente trama era imposible para los desarrolladores, decidieron hacer un videojuego basado en su rodaje ¿Y cómo era eso? Bien, ¿recuerdas la historia de la película Burton, en la que se contaba cómo Ed Wood había aprovechado unos segundos que tenía rodados con Bela Lugosi para hacer una nueva película  y la historia de cómo utilizó al quiropráctico de su mujer como doble, tapándole la cara. Pues de ahí parte la idea de este videojuego de 1992, ya que el malvado quiropráctico ha robado las latas con el negativo original y planea incluir más metraje en el que se le vea la cara, así como colorear el material ya rodado.

Tú, un detective privado, debes recuperar las latas y  revisar todo el material para borrar cada una las libertades creativas que se ha tomado este despechado doble de Bela Lugosi.

¿Lo mejor del juego? Que con él se incluía un VHS con la película original.

La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974)

Wizard Video, una distribuidora de pelis de terror  fundada por Charles Band hizo unos pinitos en el mundo de los videojuegos, intentando convertir algunos de sus éxitos de videoclub en juegos para la (por entonces) todopoderosa Atari 2600.

En este programa lanzado en 1983 controlabas a Leatherface, que perseguía con la sierra eléctrica a los turistas que entraban en su propiedad, cuidándose de que no se le acabara la gasolina con la que hacía funcionar a su característica arma. Semejante idea, la de ponerte en la piel “del malo” creó muchísima controversia y hubo grandes almacenes que se negaron a vender el juego por lo violento que era (podrían flipar si supieran en lo que iba a convertirse el negocio un par de décadas después).

La noche de Halloween (John Carpenter, 1978)

Junto con La Matanza de Texas, Wizard Video lanzó un videojuego basado en La Noche de Halloween. La adaptación de la película de John Carpenter (Y de la fallecida Debra Hill) era algo más amable que la de la otra película, pues en este caso tomabas el control de una niñera que a toda costa debe evitar que Michael Myers (llamado simplemente Homicidial Maniac en el juego) acabara con la vida de los niños a los que cuidaba. El juego tenía una mecánica bastante rara pero aunque fuera por la música valía la pena la experiencia.

Alien (Ridley Scott, 1979)

Hay cierta duda sobre si fue Alien, el octavo pasajero o Poltergeist  la primera película de terror convertida en videojuego, ya que ambos programas fueron lanzados en 1982 (si bien el caso de Poltergeist fue para un sistema muy marginal como el ordenador TSR-80). Sea como fuere,la historia de Alien comienza cuando la antigua división de videojuegos de la Fox creó un juego basado en la película de Ridley Scott que no era otra cosa más que una versión del Pacman reconvertida para que en el espacio nadie pudiera oir tus gritos. Esto era algo más que normal en la época, en la que muchas veces se cogía una idea ya existente y se le ponían motivos de la película en cuestión.

El juego de 1982 solamente fue el principio de una larguísima lista de videojuegos basados tanto en las películas de la saga como en aventuras independientes. Entre todos ellos destacan programas como el viejo (y loquísimo) Aliens de los salones recreativos (¡tenía aliens voladores!), los Alien 3 de consolas de 16 bits, el Alien Trilogy de PlayStation o el muy reciente y escalofriante Alien: Isolation que protagoniza la hija de la Teniente Ripley.

Viernes 13 (Sean S. Cunningham, 1980)

El juego que ahora se estrena no ha sido el único en adaptar la famosa saga inciada en 1980. El honor de ser el primer programa que pixelaba la máscara de hockey recayó sobre un videojuego de 1986 creado por la compañía británica Domark cuando la franquicia cinematográfica iba ya por su sexta entrega. En este juego para ordenadores domésticos asumías el control de un excursionista que, en mitad de Crystal Lake, tenía que poner a salvo a sus amigos antes de que Jason Vorhees hiciera picadillo con ellos ¿Para qué complicarse más?

Algunos años más tarde, en 1989, se lanzó otro juego para la consola NES y que está considerado como uno de los peores videojuegos que jamás se puudo ver en el sistema de Nintendo. Tan ridículo se considera que frecuentemente ha sido frecuente objeto de mofa porque en él, Jason Vorhees era de color morado.

Posesión Infernal (Sam Raimi, 1981)

Caso raro donde los haya, en 1984 se lanzó para Commodore esta versión de la película de Sam Raimi en la que el jugador debía deambular por la cabaña en el bosque un poco al estilo del famoso videojuego Atic Atac. Existió una versión del juego para los ZX Spectrum, pero en lugar de comercializarse, se incluyó “de regalo” en la cara B de la Cassette del Cauldron (un juego con temática parecida) con la idea de subir las ventas de este.

Poltergeist (Tobe Hooper, 1982)

A finales de los años 70, la compañía Tandy lanzó un ordenador doméstico conocido como TSR-80 Color Computer cuyo objetivo era  hacerse hueco en un mercado dominado por el PET y el Apple II. Su catálogo de juegos era bastante pequeño comparado con el de sus rivales pero entre ellos, destacaba la adaptación oficial de la película de Hooper, un raquítico programa dividido en tres subjuegos (hoy, difíciles de comprender)  en los que había que rescatar a la pequeña Carol Anne.

Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984)

El pobre Freddy Krueger corrió un poco de mejor suerte que su compañero Jason, pero tampoco se cubrió de una gloria que le haya permitido pasar a los anales del videojuego. Su historia se remonta a 1989, cuando se comercializó una versión de Pesadilla en Elm Street para PC y ordenadores Commodore en la que elegías un personaje y tenías que recorrer la ciudad mientras Freddy te perseguía, intentando matarte.

Aunque se trataba de una propuesta muy entretenida, el Freddy digital que todo el mundo recuerda es el que aparecería un año más tarde, en 1990 para la consola de 8 bits de Nintendo.  El proyecto originalmente consistía en  hacer que el jugador controlara a Krueger y persiguiera adolescentes, pero ante el miedo de que sucediera lo mismo que con el juego de La Matanza de Texas, se optó por un desarrollo que no difería demasiado del anterior juego para ordenadores.

Igual que pasó con el programa basado en Viernes 13, el Freddy de videoconsola tenía unos colores rarísimos que hacían que más de un aficionado se riera. Tal ha sido la popularidad de estas versiones tróspidas de Freddy y Jason que hace años se lanzaron unos muñecos basados en ellos.

Noche de Miedo (Tom Holland, 1985)

¿Alguna vez soñaste con ser Chris Sarandon? Pues hablando de controlar a villanos, en la adaptación a Amiga y Atari ST de Noche de miedo, el jugador se ponía en la piel del vampiro, que se despertaba en su casa y tenía que enfrentarse a los protagonistas de la película. Un juego rarísimo que se lanzó con el estreno de la secuela y que hoy visto resulta de lo más atractivo. Eso sí, no te desesperes si lo juegas, lo terminas y no pasa absolutamente nada. Se dice que los programadores llegaron tan exhaustos a terminarlo que ni siquiera se preocuparon de darle un final.

Razas de Noche (Clive Barker, 1990)

En 1990 y paralelamente al estreno de la película, Ocean Software (la compañía con más tradición en convertir películas en juegos) lanzaba el primero de los tres programas que debían adaptar la obra de Clive Barker. El juego fue un lanzamiento por todo lo alto, tal y como correspondía a sus desarrolladores (que acababan de romper el mercado con RoboCop y Batman: The Movie) y se programó para los ordenadores más populares del mercado.

Llegó a lanzarse el segundo de los juegos, una especie de mezcla de arcade y película interactiva llamado NightBreed: The Interactive Movie, pero jamás llegó a ver la luz el tercer videojuego que debía haber cerrado la trilogía.

Aracnofobia (Frank Marshall, 1990)

El productor Frank Marshall daba el salto a la dirección para dirigir Aracnofobia, una película de 1990 sobre una plaga de arañas que asolaba una localidad de Estados Unidos. La cinta fue la primera producción de Hollywood Studios, un sello dependiente de Disney a través de cuya división de software desarrolló un juego inspirado en la película. En él, el personaje interpretado por John Goodman debía exterminar la plaga de arañas de una serie de ciudades. Ya fuera por la película o por lo divertido que era, el videojuego tuvo cierta popularidad y fuer versionado para Amstrad, Commodore 64, Amiga y PC.

Drácula, de Bram Stoker (Francis Ford Coppola, 1992)

Como la superproducción que fue, el lanzamiento del Drácula de Coppola llevó asociados una serie de videojuegos de diferentes tipos que aparecieron para todos los sistemas conocidos. Así, la famosa película se convirtió en diferentes juegos de plataformas, en un curioso juego para Mega-CD o en un shooter en primera persona para PC.

Cuidado si lo intentas jugar, no sea que lo confundas con uno de los dos millones y medio (y nos quedamos cortos) de videojuegos que se inspiran en la novela original de Stoker.

Pumpkinhead 2 (Jeff Burr, 1994)

Apuntándose a la moda del archiconocido DOOM se lanzó un juego de la secuela de Pacto de Sangre, aquella aterradora película dirigida por Stan Winston y que inauguró una saga que se ha ido diluyendo y olvidando con el paso de los años. El juego, conocido como Bloodwings: Pumpkinhead’s Revenge alternaba una parte en modo primera persona con fases en las que había que interactuar con imágenes de la película (toda una virguería que podían permitirse gracias al CD-ROM).

Son muy conocidos los dos finales que podían salir una vez terminada la aventura y en los que quedaba claro que estábamos ante un videojuego que no estaba hecho muy en serio.

Abierto hasta el Amanecer (Robert Rodríguez, 1996)

En el año 2001 se lanzó una secuela a la película de Rodríguez que nos contaba que el personaje de George Clooney había sido finalmente encarcelado. Una vez que los vampiros deciden asaltar la prisión, el antiguo ladrón debía de hacerles frente hasta conseguir escapar. Fue un juego con bastantes malas críticas que no acabó de ser popular, pero lo más divertido que tenía era que, al igual que con Pumpkinhead, sus  desarrolladores se lo habían tomado con bastante sentido del humor.

El Proyecto de la Bruja de Blair (Eduardo Sánchez, Daniel Myrick, 1999) 

Seguramente los recuerdes de nuestro especial de secuelas insensatas. A raíz del descomunal éxito de la película, la compañía Gathering of Developers creó unas continuaciones del videojuego Nocturne que al msimo tiempo eran precuelas de El Proyecto de la Bruja de Blair y que además, incluían referencias a Twin Peaks. Es con diferencia, una de las ideas más raras que jamás se han hecho en el mundo de las adaptaciones de películas en videojuegos.

La Tierra de los Muertos Vivientes (George A. Romero, 2005)

Es toda una pena que hubiera que esperar hasta la cuarta parte de La noche de los muertos vivientes para ver un juego oficial basado en una de las sagas más conocidas del cine de terror. El lanzamiento se produjo en paralelo al estreno de la nueva película y bajo el nombre Land of the Dead: Road to Fiddler’s Green se presentaba una especie de precuela en la que el protagonista tenía que abrirse camino hasta Fiddler’s Green, el complejo en el que viven los supervivientes del estallido zombi y en el que comienza la acción de la cinta.

 

 

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