Los mejores planos secuencia de Alfonso Cuarón

De México al espacio exterior, ida y vuelta: la cámara del director de 'Roma' es de las que se mantienen abiertas hasta el amanecer (y más allá).

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21 de diciembre de 2018

Todos los directores de cine (los buenos, queremos decir) tienen un rasgo distintivo, tanto en lo temático como en lo formal. Y, en esto último, Alfonso Cuarón lo tiene muy claro: lo suyo son esos planos secuencia en los que no se permite a sí mismo ni un mísero corte, ni un juego de montaje. El director mexicano, cuya Roma podría suponer su regreso triunfal a los Oscar, es de los que le hacen la vida más sencilla a su montador, algo que puede verse claramente en estas 10 escenas.

Grandes esperanzas (1998)

El segundo trabajo made in Hollywood de Cuarón (tras La princesita, 1995) sigue siendo una de sus obras menos valoradas, pero además de un festín de histrionismo por parte de Robert De Niro nos dio este besazo bajo la lluvia por parte de Ethan Hawke Gwyneth Paltrow. Jamás vimos una adaptación de Charles Dickens con tan pocos cortes.

Y tu mamá también (2000)

La primera película del mexicano en lograr un reconocimiento unánime (nominación al Oscar incluida) tiene muchas virtudes, entre ellas este momentazo a trois entre Gael García Bernal, Diego Luna y una Maribel Verdú que enciende la chispa. Quienes hayan visto Adieu Philippine (Jacques Rozier, 1962) reconocerán sus fuentes de inspiración.

Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004)

Tal vez Cuarón asumiera este filme como un encargo que le llegó vía su amigo Guillermo del Toro, pero eso no quita que El prisionero de Azkaban sea la película más creativa visualmente de la saga potteriana. Para probarlo, este recorrido por las interioridades del Caldero Chorreante, incluyendo ese póster de un Gary Oldman muy chillón.

Paris je t’aime (2006)

Dentro de esta película colectiva, en la que también participaron Olivier Assayas, Sam Raimi, Isabel Coixet, los hermanos Coen y otra plétora de directores a cual más dispar, Cuarón dirigió el episodio correspondiente al parque Monceau. Ojo, porque nada en este encuentro entre Nick Nolte Ludivine Sagnier es lo que parece.

Hijos de los hombres (2006)

Palabras mayores. Ignorada en su día, esta adaptación infiel de la novela de P. D. James ha quedado, además de como una profecía inquietante, como la primera obra maestra inobjetable firmada por Alfonso Cuarón. Algo que se debe tanto a su guion como a las dos proezas técnicas que puedes ver abajo: tanto la persecución en el coche (ay, Julianne Moore…) como la batalla en el campo de refugiados son dos fascinantes ejemplos de cómo una cámara puede aferrarse a los personajes sin soltarlos ni a tiros.

Gravity (2013)

Ni siquiera los Oscar (siete estatuillas, por si hiciera falta recordarlo) pudieron permanecer indiferentes ante la odisea espacial de Cuarón, George Clooney Sandra Bullock. Dado que la película entera está realizada sin cortes (en apariencia, claro: el CGI ayudó lo suyo a la hora de montarla), nosotros nos quedamos con su comienzo y con su final. Recordemos que, en este último, Cuarón quiso plasmar una metáfora de la evolución de las especies, nada menos: “Ella está en las aguas fangosas, casi como en el líquido amniótico o como un anfibio en la sopa primordial. Se arrastra fuera del agua, de forma no muy distinta a las primeras criaturas que evolucionaron. Después se pone a cuatro patas. Y después de estar a cuatro patas permanece encorvada hasta que adopta la posición erguida. Fue la evolución de la vida en un solo plano”.