Las mejores escenas de Paul Thomas Anderson (o por qué es un absoluto genio)

PT Anderson ha vuelto con El hilo invisible y ha dejado perplejos, de nuevo, a los espectadores, no es la primera vez, ni será la última… ¿Es el mejor de su generación?

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04 de febrero de 2018

La última interpretación de Daniel Day-Lewis se la ha llevado Paul Thomas Anderson y no podemos estar más contentos de que así haya sido. El hilo invisible es una película sobre amar, es a ratos ligera como una comedia y a ratos grave con un drama y al mismo tiempo no es ninguna de las dos cosas. Para contarnos de qué están hechas las obsesiones de los seres humanos Anderson se ha ido, de nuevo y como ya lo hizo en The Master a 1950, esta vez a Londres. Y como protagonista ha elegido a un famoso modisto llamado Reynolds Woodcock que junto a su hermana viste a la realeza, a estrellas de cine y a todo lo que se considerara glamour en aquella época. Un día aparece Alma, una joven que se convierte en su musa y su amante… Y en ese momento todo cambia.

Lo importante aquí, claro es el cómo está rodada. La mirada de Paul Thomas Anderson. Su análisis de la condición humana, su sensibilidad y amor hacia sus personajes… ¿Estamos ante el mejor director de su generación?

Este ranking de sus mejores escenas es la prueba de que sí (o casi).

ESTE PLANO/CONTRAPLANO DE THE MASTER

Estamos hartos de ver esta herramienta de montaje en las películas. El plano/contraplano es una cosa muy común pero cuando de verdad alguien la usa con el objetivo de dotar su historia de un valor dramático real esta puede convertirse en una de las mejores escenas de una película o qué se yo, de una filmografía entera. En esta sesión de preguntas y respuestas entre Joaquin Phoenix y Philip Seymour Hoffman, Anderson elige meticulosamente cada corte y finalmente deja que la tensión dramática se acumule en un primer plano de Freddie Quell, el personaje interpretado por Phoenix. Es una escena de mucha fragilidad, un personaje quebrado y Anderson quiere que eso se contagie al espectador. Por supuesto lo consigue.

ESTA HILARANTE Y CRUEL COREOGRAFÍA EN PUNCH-DRUNK LOVE

Que sea un plano secuencia es lo de menos. Esta escena es absolutamente maravillosa y una de las mejores de su cine. Barry entra en la casa de una de sus hermanas para celebrar su cumpleaños. Está nervioso, se mueve con dudas, entra y sale, escucha a sus hermanas hablar de cómo se burlaban de él cuando era pequeño. Él está ansioso y Paul Thomas Anderson traslada esa ansiedad al espectador a través de una coreografía en la que los personajes entran y salen de plano apretujando al protagonista. El director desnuda al mejor Adam Sandler a través de una escena maravillosamente planificada, llena de observaciones pasivo-agresivas.

ESTE PLANO SECUENCIA EN LA PISCINA DE BOOGIE NIGHTS

Escena inolvidable dentro de la filmografía de Anderson, la cámara entra en una fiesta en la piscina llena de estrellas porno, productores, actores, directores y amigos: Conversaciones sobre drogas, sexo, estatus, dinero, Julian Moore sacándose un chicle de la boca, gente metiéndose por la nariz, la cámara acompañando a una invitada debajo del agua, Reed cayendo de espaldas en la piscina… Colores. Música. Gente. Una escena con ambiente vibrante.

ESTA ESCENA DE BIGFOOT COMIENDO HIERBA EN PURO VICIO

La escena quizá más graciosa de toda la filmografía de PTA. Primero la aparición del personaje de Josh Brolin tirando la puerta abajo, el plano contraplano de Joaquin Phoenix fumadísimo mirando a Brolin sin tener ni idea de lo que está ocurriendo. Y luego el maravilloso primer plano de Bigfoot comiéndose toda la marihuana. Levantándose ante Doc como un gigante. La lágrima de éste derramándose por la cara. Es una escena extraña y hermosa donde dos hombres opuestos en el bando ideológico de la contracultura de los 60 se marcan un duelo antológico. Cualquier cosa puede suceder en las películas de Paul Thomas Anderson.

ESTE MONÓLOGO DE TOM CRUISE EN MAGNOLIA

La mejor interpretación de Tom Cruise es demasiado decir pero por ahí anda la cosa. ¡Los hombres son una mierda! El discurso de  un personaje frustrado con su especie. Es un monólogo bestial y Anderson lo cuenta a través de una cámara que se adapta al rostro de Tom Cruise de una manera muy sencilla. La maestría del director aquí consiste en darle todo el poder a su estrella. Cruise devora la escena mostrando las fisuras de un personaje que es un gran hijo de puta.

ESTE SERMÓN DE ELI EN POZOS DE AMBICIÓN

Pozos de ambición está considerada como la mejor película de Paul Thomas Anderson y sin duda uno de los motivos es la relación entre los personajes de Eli y Daniel Plainview, Paul Dano y Daniel Day-Lewis respectivamente. La escena del bautizo es brutal. El pulso con el que Paul Thomas Anderson acerca y aleja la cámara mientras Dano desata una especie de furia en la que grita, golpea y humilla al personaje de Day-Lewis provocan un efecto poderosísimo en el espectador. Una descarga de extraña violencia que culmina de la forma más ambigua posible con Daniel susurrando algo al oído de Eli. Así fabrica PTA la intriga entre sus personajes.

LA INTRO DE PURO VICIO

Primero el plano del mar, ‘Gordita Beach, California 1970, un primer plano de una joven hablando del  fin del verano del amor, el apartamento de Doc, su ex, exuberante, atravesando la puerta para pedirle ayuda, un dialogo y muchos elementos en escena, él la acompaña al coche, ella se va y su despedida nos dice que aún queda algo de amor entre los dos, él se queda solo mirándola y comienza a sonar Vitamin C, de Can. Una canción entrecortada que encaja perfectamente con la atmósfera confusa creada por Anderson en esta película que evoca a El largo Adiós de Altman o a clásicos como Perdición.

LA INTRO DE POZOS DE AMBICIÓN

La palabra fatalidad se podría definir con esta escena. Paul Thomas Anderson consigue, sin diálogo (por eso es un maestro) contarnos la historia de Plainview. De cómo cava en la tierra buscando oro, de cómo se cae al pozo y se rompe la pierna, se arrastra hasta encontrar ayuda… Chillidos y cadenas de sonidos atonales al principio y al final de la secuencia. La mejor introducción posible para una historia muy chunga sobre la codicia y la avaricia del ser humano.

LA ESCENA FINAL DE BOOGIE NIGHT

Después de toooda la película con los genitales de Dirk Diggler en la cabeza del espectador Paul Thomas Anderson decide revelar el secreto. Sí, ese entusiasmo por el miembro de Dirk Diggler no era ninguna broma. Mark Wahlberg entra en el camerino susurra una oración y se saca la prótesis. Es una escena muy sencilla pero que revela la increíble confianza de un director que durante dos horas de metraje está flasheando al espectador con deslumbrantes montajes y diálogos. Al final todo se reduce a un pene enorme.

LA ESCENA FINAL DE POZOS DE AMBICIÓN

Y cómo no, terminamos con la escena más difícil, violenta, extraña, verborreica, exagerada e increíblemente rodada… La manera en la que PTA consigue que Daniel Day-Lewis no parezca absolutamente ridículo es brillante. El movimiento de la cámara es exquisito y ver a un monstruo devorando a otro es fascinante. Hay una acumulación del terror casi insoportable y de repente llega la línea culminante de diálogo, lo que convierte a esta escena la mejor de toda su filmografía: I DRINK YOUR MILKSHAKE. Un meme en toda regla. Las habilidades narrativas del director nos dejan con un final en el que existe un maravilloso equilibrio entre lo espeluznante y lo cómico. La crítica más mordaz hacia el capitalismo del que todos somos cómplices.

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