La historia es la misma (las películas, no)

A primera vista, ninguno de estos filmes se parecen en nada entre sí. Pero la cosa cambia si te fijas en sus argumentos.

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13 de marzo de 2014

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  • A veces, viendo esta ola de remakes y reboots que nos invade, uno piensa que al cine no le quedan historias que contar. Algo que, tras repasar los ejemplos que te presentamos a continuación, bien podría ser cierto: desde la tentación de adaptar hechos reales hechos reales hasta las ansias de recaudar a costa del morbo, por no hablar de coincidencias y casualidades mil, todos estos 18 filmes se fijaron en las mismas premisas, enfocándolas de formas radicalmente distintas. Y, como verás, mientras que uno de los miembros de la pareja tuvo buenas críticas o incluso es considerado hoy en día como un clásico, el otro pasó sin pena ni gloria quedando condenado al olvido. Oye, nadie dijo que contar con un buen punto de partida asegurara tener un clásico entre manos…

    Uno de los nuestros Mi querido mafioso (1990)

    La historia: Estas dos películas, que para colmo se estrenaron con un mes de diferencia, están basadas en las andanzas de Henry Hill, aquel mafiosillo de poca monta que (tras delatar a sus compañeros criminales) le contó su vida al periodista Nicholas Pilleggi. El cual, mira tú por dónde, estaba casado con Nora Ephron, la guionista de Mi querido mafioso. Parece que la conexión está clara…

    Las diferencias: Por un lado, tenemos ese thriller laberíntico y ultraviolento que todos conocemos, con Robert De Niro, Ray Liotta y Joe Pesci en el reparto y Martin Scorsese detrás de la cámara. Por otro, una comedia dirigida por Herbert Ross (Footloose) en la que Steve Martin encarna a Hill (rebautizado aquí como Vinnie Antonelli) y Rick Moranis al sufrido agente del FBI que se encarga de su programa de protección de testigos. No hace falta decir que la diferencia en tono y temática entre un filme y otro son abismales (de su calidad, mejor hablamos otro día), pero todo tiene una justificación: mientras que su esposo Pilleggi registró las confesiones de Hill sobre su carrera criminal, Ephron aprovechó para consultar al ex gangster sobre su vida fuera de la famiglia, y sobre los rigores de habitar en un pueblo donde le ponen kétchup a los espaguetis.

    300 (2006) y El león de Esparta (1962)

    La historia: Las películas que recrean hechos históricos desde puntos de vista diversos u opuestos son legión (o, si se prefiere, falange de hóplitas). Pero pocas de ellas tienen un vínculo tan estrecho como el que une a estos dos filmes, ambos centrados en la batalla de las Termópilas, donde, como sabemos, un reducido contingente de espartanos le dio p’al pelo al Imperio Persa. ¿Quieres saber de qué se trata? Pues sigue leyendo…

    Las diferencias: Con cinco añitos escasos, cierto chavalín de Maryland llamado Frank Miller vio El león de Esparta en un cine de barrio. Experiencia que, según confiesa, no sólo le contagió un amor incondicional por los aspectos más brutos de la Antigüedad clásica, sino que también le inspiró para escribir y dibujar, casi cuatro décadas más tarde, cierto cómic que recreaba los hechos de las Termópilas de forma (digamos) bastante personal. Es de suponer que el confeso amor de Miller por este péplum habrá animado a muchos admiradores de 300 a verlo, llevándose el inevitable chasco: lejos de ofrecernos espectacularidad digital, acelerones de imagen marca Zack Snyder y el torso de Gerard Butler, la película de 1962 se atiene rigurosamente a las leyes del género, con sus espadas, sus sandalias, sus cascos emplumados y su tono ampuloso.

    Zodiac (2007) y El asesino del zodiaco (1971)

    La historia: El caso del asesino en serie más críptico y terrorífico de la historia de EE UU era carnaza pura y dura para los guionistas de Hollywood. Sin ir más lejos, su historia inspiró el argumento de Harry el sucio, y dio pie a David Fincher para levantar su película más compleja. Pero, como todo cinéfilo sabe, nunca hay que subestimar los poderes de la serie B…

    Las diferencias: Zodiac es una película laberíntica, documentadísima y que olvida la truculencia en favor de una mirada a los efectos psicológicos del caso en las personas que lo investigaron. ¿Hallaremos esas mismas virtudes en El asesino del zodiaco? Venga ya… Estrenado seis meses antes de Harry el sucio (y, por tanto, un año después de que el psicópata matase a su última víctima conocida), este trabajo de Tom Hanson es un thriller de bajo presupuesto que se pone por montera los hechos registrados, aprovechando el morbo de un caso reciente para atraer al público a los cines de programa doble. Los aficionados al exploitation, eso sí, alaban su falta de complejos, así como su capacidad de ofrecer buenos sustos contando con un presupuesto cercano a cero.

    The Bling Ring (2013) y The Bling Ring (2011)

    blingring_2011

    La historia: Gracias a Sofia Coppola, todos conocemos la historia de aquellos pijos de Los Ángeles que desvalijaron las casas de Paris Hilton, Orlando Bloom, Lindsay Lohan y otras celebrities allá por 2006. Dejando de lado las veleidades arties de la hija de Francis Ford, ¿a que la historia parece hecha a medida para un telefilme de sobremesa?

    Las diferencias: En el mundo anglosajón, las tv movies del canal Lifetime son el equivalente proverbial a nuestros añorados Estrenos TV: sus señas de identidad son la calidad discutible, los medios reducidos, el sensacionalismo y el puro y duro marujeo. Pues bien, ¿adivinas qué emisora produjo la primera versión de The Bling Ring? ¡Exacto! Así, mientras que Sofia nos ofreció estilización arty y reflexiones sobre la cultura de la fama, aliñado todo ello con lujo, poderío y Emma Watson, la producción televisiva queda como un rutinario trabajo “basado en hechos reales” que, si bien hace más hincapié en el suspense y la investigación policíaca, presenta un abismal déficit de ironía y humor. Y no te vamos a engañar: la ausencia de Emma también duele.

    Cuento de hadas y Fotografiando hadas (1997)

    La historia: Seguramente, si te hablamos del “fraude de las hadas de Cottingley” te encojas de hombros y preguntes “¿lo qué?”. Pero si te decimos que este presunto caso paranormal (con dos adolescentes victorianas vendiendo fotos, presuntamente auténticas, de parientes de Campanilla) involucró a personajes como Harry Houdini y Sir Arthur Conan Doyle, lo mismo estás de acuerdo en que la cosa da para una película. O tal vez hasta para dos…

    Las diferencias: Entre estos dos estrenos, ambos del mismo año, media la misma distancia que entre el chocolate puro sin leche (salvado del empalago por su punto de amargura) y esos pastelitos con mucho más azúcar refinado que cacao. En el primer apartado figuraría Fotografiando hadas, modesto éxito de crítica que fue nominado a Mejor Película en Sitges  y que (pese a jugar con la ambigüedad de su premisa) se permitía buenas dosis de drama, ironía y escepticismo. Por contra, y pese a contar con Peter O’Toole (como Conan Doyle) y Harvey Keitel (como Houdini), Cuento de hadas se esforzó por convertirse en un producto no apto para diabéticos. Y lo logró.

    El exorcismo de Emily Rose (2005) y Requiem (2006)

    La historia: El caso de Anneliese Michel, joven alemana presuntamente poseída que murió tras un exorcismo, es de esos susceptibles de herir muchas sensibilidades. Y, por lo tanto, resulta campo abonado para cineastas con ganas de polémica.

    Las diferencias: Producción hollywoodiense de presupuesto mediano, buena repercusión mediática y actores de prestigio (Tom Wilkinson, Colm Feore, Laura Linney), El exorcismo de Emily Rose apostaba por la fórmula del thriller y no dejaba nunca claro (del todo) si la muerte de su protagonista de debió a la superstición o a la mano del Maligno. Requiem, por el contrario, deja claro desde el principio que la chica (rebautizada como Mikaëla para la ocasión) padece de una forma grave de epilepsia, y que sus contactos diabólicos no tienen nada de sobrenatural. Si el lector quiere dejarse de sutilezas y tirarse a la piscina, aconsejamos que se decante por Anneliese: The Exorcism Tapes, documental de credibilidad dudosa que apuesta sin complejos por el morbo.

    Pocahontas (1995) y El nuevo mundo (2005)

    La historia: Poco, o más bien poquísimo, se sabe de esta joven amerindia que vivió entre los siglos XVI y XVII: sólo que tuvo un amorío con un soldado inglés, que se caso y tuvo hijos con otro colono y que viajó a Inglaterra, país en el que moriría a los 21 años.

    Las diferencias: Veamos: ¿cómo de opuestas pueden ser una producción Disney y una obra de Terrence Malick? Un análisis de estos dos filmes nos permite hacernos una idea: no es sólo que en la película de 2005, con Colin Farrell y Christian Bale en el reparto, se hallen rasgos autorales como la mirada obsesiva a la naturaleza y el desarrollo glacialmente lento, sino que en ella los árboles no hablan y, para colmo, nadie canta Colores en el viento. Para que las diferencias se notasen todavía más, Malick optó por una argucia muy sutil. Y es que el nombre de la heroína no es pronunciado ni una sola vez durante los 150 minutos que dura El nuevo mundo.

    Psicosis (1960) y Ed Gein (2000)

    La historia: Las macabras andanzas de Ed Gein, un granjero de Wisconsin aficionado a la necrofilia, han inspirado películas como La matanza de Texas y El silencio de los corderos. Pero el contraste entre los dos filmes que nos ocupan es, pensamos, el más revelador.

    Las diferencias: Por un lado, podríamos decir que Ed Gein es un biopic bastante apañado, insistiendo en el hecho de que (pese a sus poco salubres costumbres, y al hecho de que asesinara a dos personas) el protagonista era un individuo profundamente patético. Por otro, el guión de Robert Bloch para Psicosis tomaba sólo los aspectos más elementales del caso, convirtiendo a Gein en un tal Norman Bates y aprovechando su condición de “inspirada por” para añadir truculencia y suspense. Y, sin embargo, el filme de 1960 ha quedado como un clásico inmortal del terror, mientras que su homólogo de 2006 sólo presenta atractivo para los entusiastas del género. La clave de la diferencia es, por supuesto, la mano como director de Alfred Hitchcock.

    The Chameleon (2010) y El impostor (2012)

    La historia: Aquello de que la realidad supera a la ficción deja de ser un tópico ante historias como la de Frédéric Bourdin. Este estafador francés, entrado ya en la veintena, logró hacerse pasar en 1997 por Nicholas Barclay, un chaval de Texas que había desaparecido tres años antes en circunstancias muy misteriosas (y, a juzgar por algunas fuentes, también muy sórdidas).

    Las diferencias: El hecho de que The Chameleon sea un largo de ficción y El impostor un documental (con muchas dramatizaciones, eso sí) debería ser suficiente para marcar la diferencia entre ambas películas. Pero todavía hay más: el filme de 2010 es un thriller que convierte la historia en un duelo de ingenios entre el estafador y un agente del FBI, mientras que la cinta de 2012 se conforma con exponer de forma más o menos objetiva una historia de por sí delirante. Así las cosas, y pese a sus defectos (que los tiene), El impostor gana por la mano.

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