Keiichi Hara: entre el existencialismo y los niños

Tras firmar obras maestras como 'Colourful' y 'Miss Hokusai', uno de los directores más valiosos del anime actual estrena en España 'The Wonderland'.

Por
27 de diciembre de 2019

Cada artista tiene sus obsesiones particulares. Temas, tonos o formas que tocan en todas sus obras. Y en ese sentido, cuando hablamos del director japonés Keiichi Hara, tendríamos que hablar de su obsesión por la biografía de personas singulares y su necesidad de hacer las paces consigo mismos.

Hara, nacido el 24 de julio de 1959 en la ciudad de Tatebayashi, en la prefectura de Gunma, una pequeña ciudad en la región de Kantou, siempre tuvo claro que quería trabajar en el anime. Por eso, tras graduarse en la Tokyo Designer Gakuin College, se apuntó a una actividad de búsqueda de trabajo donde le enseñarían cómo funciona el interior de un estudio de animación. Esto, que puede parecer algo poco notable, en realidad habla mucho sobre el carácter de Hara. Porque incluso si la visita era guiada, no pudiendo salirse del grupo, él decidió que lo más sensato era ignorar los requerimientos de su guía, escabullirse y perderse por el interior del edificio hasta encontrar a la persona que buscaba. Uno de los directores artísticos de la compañía.

Tras encontrar al director de arte, Hara hizo lo que tocaba en esas circunstancias: le suplicó que le dejara trabajar allí. Y esta persona, sorprendido por la audacia de ese joven recién graduado, decidió hacerle una prueba. Algo que se saldó con el cineasta enseñándole su trabajo unos días después y, gracias a ello, ganándose su contrato.

Eso fueron sus idiosincráticos comienzos, poco que ver con los temas que le obsesionarían después en su cine. En cualquier caso, no llegaría su primer proyecto de envergadura hasta que, entre 1983 y 1986, se encargó de la dirección de la mítica serie Doraemon. Un trabajo soñado en el cual estuvo bajo las órdenes de Tsutomu Shibayama, el encargado de Doraemon durante básicamente toda su vida, dando forma al personaje de su admirado Fujiko Fujio, seudónimo que ocultaba a los dos creadores del gato cósmico. Algo que se saldó con una obscena cantidad de episodios y cinco películas en su haber.

Para el común de los mortales encargarse de Doraemon sería el cénit de su carrera, pero no para Hara. Entre 1987 y 1989 se encargaría de la popular adaptación de Esper Mami, otro de los mangas de Fujiko Fujio y que llegaría a atesorar 119 capítulos, y en 1996 entraría a sustituir a Mitsuru Hongo como director de Shin Chan, haciéndose cargo tanto de la serie como de todas las películas que se produjeron del personaje durante su periodo al cargo. Algo que concluyó en 2004 cuando, tras ser sustituido por Yuji Muto (responsable todavía hoy del niño más incordiante de Kasukabe) se lanzaría a intentar conquistar un nuevo terreno donde aún no había hecho todo: el del cine.

Dentro del cine, Keiichi Hara ha tenido una carrera larga y fructífera, incluso si aún no ha conseguido salir del terreno de culto. Ese espacio donde es bien conocido para el connoisseur, pero no consigue llamar la atención más allá de él. Esto es algo que se puede apreciar en la primera de sus películas no asociadas a ninguna franquicia anterior, donde por fin se atrevió a tocar temas un poco más delicados: El verano de Coo.

El verano de Coo, estrenada en 2007, es una encantadora película sobre un chico de primaria que se encuentra lo que cree que es un fósil, pero, tras llevárselo a casa, descubrirá que en realidad ese fósil tiene vida y es, en realidad, un bebe kappa, una mítica criatura japonesa que vive en los ríos del país, ocultándose a ojos humanos. De la relación entre el chico, Kôichi, y el kappa, Coo, surgirá un entendimiento mutuo que les llevará a emprender un viaje en busca de la familia de Koo, dando lugar a una película muy vistosa y querida, tanto por crítica y público, al saber calibrar a la perfección lo delicado de los temas existenciales que toca con lo desenfadado de su premisa.

Tras el éxito de El verano de Coo habría que esperar hasta 2010 para que Hara estrenara su segunda película, Colourful. Mucho más dramática, con tintes de misterio, vuelve a tocar lo sobrenatural para narrarnos la historia de un alma que, al ser juzgado en el más allá, se decide que no ha cumplido los requisitos para ir ni al cielo ni al infierno y por eso le brindan una segunda oportunidad, permitiéndole volver ocupando el cuerpo el cuerpo de un chico de catorce años que se ha suicidado. De este modo, el antihéroe tendrá que resolver dos misterios: por qué se suicidó ese chico y cuál fue ese pecado tan terrible que cometió antes de morir como para verse obligado a renacer en esas condiciones.

Muy celebrada, habiendo ganado el premio de la academia japonesa a la excelencia, es la película más querida de Hara, además de la más exitosa. Todo un hito en su carrera que, aun hoy, no ha conseguido superar.

Eso se vio claro en 2013 cuando dirigió su primera película de acción real, Hajimari no michi, una película biográfica sobre el director japonés Keisuke Kinoshita, director de películas de época especialmente conocido por la primera versión de La balada de Narayama. Para su desgracia, si bien Kinoshita es apreciado como uno de los directores fundacionales del cine japonés, su trabajo no generó gran revuelo ni dentro ni fuera de las fronteras de Japón, pasando tan desapercibida como el grueso del cine del propio Kinoshita en la actualidad.

Dos años después, en 2015, Keiichi Hara volvería a la animación con la película que más repercusión ha tenido hasta el momento: Miss Hokusai. Adaptación del manga de Hinako Sugiura, narra la vida de la hija de Hokusai, el famoso grabador de ukiyo-e, la cual era también una pintora excepcional, incluso si, especialmente fuera de Japón, se ha visto solapada por la fama de su insigne padre. Todo ello da forma a una película tierna, poética y con momentos excepcionales, que no abusa del gimmick del ukiyo-e, para firmar la que si no es la mejor película de Hara, sí es, al menos, un ejemplo de todo lo que es capaz de hacer cuando tiene un material interesante con el que trabajar como es la obra original de Sugiura.

Qué será de The Wonderland, su última película hasta el momento en llegar a nuestras carteleras, es un misterio. Con diseños de personajes de Ilya Kuvshinov, uno de los ilustradores más de moda actualmente, y una historia de fantasía sobre aceptar tu pasado y quién eres en un mundo hostil que no tiene en consideración tus necesidades, parece que tendremos una obra que reúne todo el espíritu de Hara. Es decir, entretenimiento familiar con un filo existencialista para recordarnos que se puede hacer cine profundo sin que por ello deje de ser apto para todos los públicos.