Jóvenes, guapos y carne de asesino en serie. ‘Viernes 13’ cumple 40 años

El inicio de la influyente saga se estrenó en Estados Unidos un viernes, pero un 9 de mayo de 1980. Repasamos los datos más curiosos de la película de Cunningham.

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08 de mayo de 2020

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  • La fórmula era sencilla. Chicos sin camisa sacando pecho, chicas ligeras de ropa o sin ella y alguien utilizándolos de carnaza fácil para sus atroces asesinatos. ¡Ah! Y un campamento de verano, Crystal Lake. Muy probablemente si Viernes 13 se hubiera estrenado hoy en día en cines (bueno, mucho antes de la actual crisis sanitaria) casi nadie hubiera pagado el precio de una entrada para ir a verla. Pero hace 40 años, estrenada en Estados Unidos un viernes, aunque un 9 de mayo de 1980, la película dirigida por Sean S. Cunningham se convirtió en toda una llena-salas. Una de esas películas que nadie quería perderse.

    Tampoco es que fuera ninguna maravilla, pero junto a La matanza de Texas (1974) de Tob Hooper y La noche de Halloween (1978) de John Carpenter dio forma a todo un subgénero, el slasher, y su influencia a lo largo del cine ha sido enorme. Basta recordar que hasta ahora entre secuelas, reinicios, remakes y crossovers (el de Freddy contra Jason en 2003) la saga posee una docena de títulos más documentales y la televisiva Friday the 13th: The Series (en España se tituló Misterio para tres), de a finales de los ochenta y con algunos episodios dirigidos por David Cronenberg.

    Pero nos quedamos en el punto de cuando todo empezó. Por cierto, en España sí que se estrenó un día 13 (de agosto), pero era jueves. Vamos con algunas de sus curiosidades, bajo la advertencia de que pueden contener más de un destripe (aunque pocos).

    Pero, ¿dónde está Jason Voorhees?

    Y empezamos con un spoiler gordo (para quiénes aún no la hayan visto). De hecho su guionista, Victor Miller, la había concebido con esa ricura de psycho killer llamado Jason nacido con una deformidad (hidrocefalia) como “una víctima y no un asesino”. Así que el verdadero asesino en serie de esta primera entrega no era él. En las sagas siguientes ya le pusieron las pilas (sin que a Miller le gustara la idea). En la segunda parte aparecía con la cabeza convenientemente tapada, y no fue hasta la tercera cuando pudimos empezar a verle de nuevo en acción con el rostro oculto por su inconfundible máscara de portero de hockey.

    El presupuesto era de risa

    En la película aparecen dos jeeps. Pero es mentira, en realidad se utilizó el mismo vehículo. Una muestra de la falta de presupuesto que incluso obligó a cortar y retomar el rodaje en varias ocasiones por falta de liquidez. Su protagonista, Adrienne King, aseguraría tiempo después que en la famosa escena de la canoa en mitad del lago incluso se puede apreciar el cambio de color en las hojas del paraje que la rodea. Pero una vez estrenada, su inversión de unos ajustados 550.000 dólares (más gastos de promoción) se convirtieron en el sueño húmero de cualquier productor de Hollywood, casi multiplicando por 110 cada centavo puesto. Recaudó en los cines de todo el mundo nada menos que 59,7 millones.

    ¿Una película de moral conservadora?

    Hormonas alteradas, sexo, drogas blandas, alcohol, diversión y jóvenes que desoyen los consejos de los adultos. No deja de resultar curioso que a una peli que destaca por su sadismo, sangre y desnudos algunos la acusaran de transmitir un mensaje con moralina tipo “los pecadores que han tenido sexo deben ser castigados”.

    ¡Hummmm…! Bueno esto pensaron. Y sí que Cunningham diría, quizá en un tono más en broma que en serio, que en ese momento su hijo adolescente le causaba quebraderos de cabeza y esta había sido su oportunidad de vengarse de adolescentes ociosos y descerebrados, pero nos quedamos con las palabras de Debra Hill (productora y guionista de varias de las películas de John Carpenter, la saga Halloween entre ellas): “Hay gente que ve lecturas con mensaje moral o sociológico dentro de una simple historia de terror que no tenía en su agenda aleccionar sobre nada de esto”.

    Poniendo el contador en marcha: ¿cuál fue el número de muertos?

    La primera película no fue especialmente sangrienta. De hecho varios asesinatos ni siquiera se mostraron en escena (sí los cadáveres). Pero en total se contabilizan 10 personajes muertos. Prácticamente fue la que menos tuvo, solo superada en este ranking por los 9 de la segunda parte. La que más, las 23 muertes de Jason X de 2001 (aunque un par de ellas fueran accidentales). La mayor parte del resto de entregas venideras se moverían entre 18 y 19.

    Sí que hubo una muerte real

    Los responsables contrataron para los imprescindibles efectos de maquillaje a Tom Savini (una de las leyendas en su campo) porque les había encantado su trabajo en Zombi: El regreso de los muertos vivientes (1978) de George A. Romero. Y prescindiendo de maquillajes o trucos, suya fue la idea, no prevista en el guion, de la escena con la serpiente. Se le ocurrió a raíz de una experiencia real propia durante el rodaje, cuando una serpiente se coló en su cabaña. En las escenas filmadas no hubo trampa ni cartón, ni en el fatídico destino del ofidio invasor. Por suerte, para el resto de personajes, Savini sí que decidió aplicar su arte con el maquillaje.

    ¿Qué fue de su protagonista, Adrienne King?

    Adrienne King interpretó con 24 años a Alice. La final Girl de Viernes 13 prácticamente no tenía experiencia en cine. Solo había participado como bailarina, y sin acreditar, en Fiebre del sábado noche y Hair, y poco más. Luego aparecería en la segunda entrega y, a partir de allí, se acabó. Bueno, en 2010 volvería a participar en otros proyectos menores, como cortometrajes (uno de ellos Untitled Friday The 13th fan Film, el pasado año) o largometrajes de escasa repercusión (como La habitación de las mariposas de 2012). También ha intervenido en el filme de terror The Dead Girl in Apartment 03 de próximo estreno (algún día de estos). Adrienne prefirió dedicarse a sus otras pasiones, el baile y la pintura.

    ¿Y del resto del reparto?

    Kevin Bacon es el único integrante del reparto que haría carrera y sería famoso. Y la única con un currículum labrado era Betsy Palmer a quien el guion le había parecido, literalmente “una basura”, pero aceptó participar para ganarse los 10.000 dólares con los que comprarse un coche nuevo, y pensando que la película de marras quedaría rápidamente olvidada (¡qué equivocada estaba!). Su interpretación de la Señora Voorhees le valdría una nominación… a los razzie a la peor actriz de reparto. Betsy trabajó ante las cámaras hasta 2007, y falleció en 2015 a los 88 años.

    Para el resto del grupo o fue su única película (por ejemplo, para Jeannine Taylor que interpretó a la novia del personaje de Bacon) o poco más hicieron, aunque alguno siguió algo más activo en esto de la interpretación. Y ¿recordáis la secuencia del susto final? Pues el actor infantil que hizo de Jason con tan solo 10 añitos, Ari Lehman, acabaría formando con el tiempo su propia banda de punk metal llamada, en homenaje a su personaje, precisamente First Jason.

    La primera víctima

    Como no podía ser menos, fue uno de los monitores del campamento y además masculino. El honor de ser la primera víctima de Viernes 13 (y toda la saga) recayó en Willie Adams. Era uno de los asistentes de cámara durante el rodaje y parece que daba con el perfil buscado de joven víctima. Su personaje fue el de Barry (duró poquísimo), dispuesto a darse el lote con su amiguita, a escondidas, de noche y descuidando sus labores como cuidador.

    ¡Ay! Y esa musiquilla…

    El músico Harry Manfredini es uno de los grandes compositores de bandas sonoras de género de terror y fantástico de serie B. Su mayor inspiración siempre ha sido el maestro Bernard Herrmann, y para Viernes 13 se basó sobre todo en los instrumentos de cuerda de Psicosis. Pero lo más llamativo eran los susurros que se oían mezclados con la música, tipo “chi-chi-chi-kah-kah-kah”, o más bien como “ki,ki,ki, ma, ma, ma” y que, a su manera, daban una pista sobre el autor de los asesinatos. Se supone que sonarían a Jason diciéndole a su madre “Kill, Kill, Kill, Mom, Mom, Mom” (Mata mamá, mata). “Se me ocurrió la idea de tomar el ‘ki’ de ‘kill’ y el ‘ma’ de ‘mommy’, los pronuncié de manera muy ruda, pero clara y rítmica, en un micrófono y luego los filtré a través de una máquina de eco de los años 70 que teníamos por allí”, explicaría el compositor.

    ¿Se puede visitar el campamento real?

    Pues sí. Existe la posibilidad de que uno pueda darse un garbeo, aunque el aforo es limitado, por Crystal Lake. El campamento real se llama No-Be-Bo-Sco y está en Hardwick, en el norte de Nueva Jersey (solo los baños que aparecen en la película tuvieron que construirse expresamente). Y, claro, allí también se puede comprar merchandising de recuerdo. Hay gorras, camisetas, sudaderas, bolis, objetos firmados, fotografías y también, ¡yujuuuu!, trozos de madera enmarcadas del muelle o agua embotellada del lago.

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