John Fante: el escritor perdido en Hollywood

'Buenos principios' promete hacerle justicia a uno de los autores más influyentes del siglo XX tras sus muchas desventuras cinematográficas.

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03 de abril de 2020

En los años 30, no eran pocos los grandes escritores, como Faulkner o Scott Fitzgerald, que salían a cuatro patas de Musso’s and Frank Grill tras cobrar el cheque del estudio. Y John Fante (1909-1983) era uno de ellos. Hollywood le salvó de la miseria, mantuvo a su creciente familia, y le financió el golf, el póker y los deportivos. Pero hubiese preferido la gloria literaria gracias a relatos como Mi perro Stupid, adaptado ahora en Buenos principios (estreno en Rakuten TV). 

Se pasó la vida de estudio en estudio, requerido para dar su toque italianini, de hijo de inmigrante, a guiones que no vieron la luz, o lo hicieron con películas como East of the River (Alfred E. Green, 1940) un noir del montón, o Juventud salvaje (Mark Robson, 1944) modesto cine social sobre la chavalada abandonada a su suerte durante la guerra. Fante llegó a colaborar con Orson Welles. Pero en uno de sus proyectos inacabados: It’s All True  una docuficción en cuatro partes, para la que Fante reescribió My Friend Bonito, sobre la amistad entre un toro y un niño mexicano (sic), y aportó el romance de sus propios padres. Pero todo quedó en nada.

La simpática Full of Life (1956) del menospreciado Richard Quine, que se suicidó en los 80 por falta de trabajo, fue la única adaptación de una de sus novelas que Fante vio en vida. Ya en los 70, Robert Towne (el guionista de Chinatown) se puso muy pesado diciendo que iba a adaptar la icónica Pregúntale al polvo, novela que en 1939 pasó desapercibida al estar la editorial envuelta en un litigio con un tal Adolf Hitler por la publicación sin permiso de su bestseller Mi lucha.

Pero Towne tardó demasiado, y Pregúntale al viento (2006) no estuvo a la altura. El irlandés Colin Farrell no colaba como Arturo Bandini, álter ego del escritor. Michel Imperioli hubiese sido más adecuado. Coppola quiso rodar La hermandad de la uva, pero tuvo mucho lío con Apocalypse Now (1979), y se limitó a producir la tibia Espera la primavera, Bandini (Dominique Deruddere, 1989).

Al final de este rosario de calamidades queda Buenos principios, de Yvan Attal, a partir de la hilarante, crepuscular y póstuma Al Oeste de Roma. Aunque esta comedia sobre los matrimonios de larga duración parece más bien una secuela, disfrazada de Fantismo, de aquella deliciosa Mi mujer es una actriz (2001), donde Attal proclamaba su amor por Charlotte Gainsbourg. Cuando, en medio de una trifulca, se dicen aquello de “Hace 25 años que te quiero” resulta imposible resistirse.