Jaime Maestro (‘Animal Crackers’): “Cuando vimos cantar a Ian Mckellen supimos que funcionaría”

Hablamos con el cineasta y animador valenciano, quien codirige la película junto a Scott Christian Sava y Tony Bancroft ('Mulán').

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24 de julio de 2020

2019 nos trajo grandes logros para el cine de animación patrio con reconocimientos internacionales en el festival de Annecy, o incluso en la gala de los Oscar, para títulos como Klaus o Buñuel en el laberinto de las tortugas. La llegada de los servicios de streaming a España han permitido una nueva ventana para directores españoles como Jaime Maestro, quien presenta ahora al mundo Animal Crackers de la mano de Netflix, un filme que el valenciano ha codirigido junto a Scott Christian Sava y Tony Bancroft (Mulán).

La carrera de Maestro ha ido in crescendo desde que en 2013 el animador ganara el Goya por su cortometraje El vendedor de humo y, ahora, desde su propia empresa (La Tribu) ha sido responsable de gran parte de la animación de esta nueva película, de la que ahora habla para CINEMANÍA.

¿Cómo es el proceso de creación en una coproducción internacional de este calibre? ¿Cómo llegó el proyecto a tus manos?

A Scott [Christian Sava] le conozco desde hace años, ya que hemos trabajado juntos muchas veces. Estábamos trabajando en un proyecto pequeño para una serie de Shaquille O’Neal, cuando me ofreció la posibilidad de hacer un teaser de esta película para mostrárselo a unos inversores, prácticamente al principio del proyecto. Acepté encargarme del teaser como una oportunidad para traernos la película a España, con la única condición de que sí salía adelante se haría en Valencia y diciéndole que luego no me liara para irme a China o a dirigirla o coproducirla en otro país. En ese sentido, Scott siempre fue muy leal y se mantuvo firme, confiando en que lo hiciéramos aquí.

¿Cómo ha sido trabajar también con Tony Bancroft (Mulán), un gran titán de la industria internacional de animación?

Scott y Bancroft se conocían también desde hacía años y habían trabajado juntos en algún proyecto. Scott le ofreció dirigir la película y Tony dijo que sí. De hecho, en la primera conversación que tuvimos para el teaser él ya estaba dentro. Imagina cómo fue el primer Skype con Tony (se ríe). Me dice Scott: ‘tienes que hablar con el que será el realizador de la peli, Tony Bancroft, el director de Mulán’. Y fenomenal, muy bien. La verdad es que en el primer Skype te intimida, ostras es un pez gordo de la industria, pero la verdad es que Tony lo puso facilísimo desde el principio. Ha sido un referente a la hora de tomar decisiones y resolver dudas.

A pesar del cariz infantil de Animal Crackers, trasciende un mensaje muy maduro sobre la pugna por los sueños vitales más allá de los deseos familiares, que a veces no sale bien y germina en una vida monótona y disconforme. ¿Qué subtexto tratabais de entregar realmente a los espectadores?

Esto no es una conversación que haya tenido con Scott directamente pero, yo que le conozco desde hace mucho tiempo, sé que Owen es Scott. Hay mucha gente que se puede sentir representada en ese sentido. Estás destinado a hacer ciertas cosas, pero la vida te lleva a hacer otro tipo de cosas. En el fondo creo que va por ahí, porque la parte más más superficial es la más infantil: el tema de las galletas y los animales. Creo que sí que trata un poco de luchar por tus sueños y tener en fe lo que haces, para lo que has nacido en tu vocación.

El título ya estuvo presente en Annecy y fue estrenado con un gran éxito en China, pero ha tardado bastante tiempo en que podamos verla en España. ¿A qué se debe?

La inversión llegó en un momento en el que había movimiento en China para producir películas internacionales y la preventa de las entradas fueron muy bien. La distribución internacional se cerró con una minimajor, que garantiza que van a mimar la película un poco más. Sin embargo, la empresa tuvo la mala suerte de que entró en bancarrota y eso taponó todos los estrenos a nivel internacional. En China se estrenó porque la película fue producida allí y los inversores lo querían recuperar y, de hecho, en los primeros acuerdos ya estaba así estipulado.

Después, Scott perdió el control de la película y cuando consiguió recuperarla las ofertas llegaban a la baja. Scott lo hizo bien y no cayó en la desesperación, y así llego Netflix al rescate. Al final de la jugada creo que ha caído en el mejor lugar donde podía haberlo hecho hoy en día. Esto por una parte gararantiza muchísimos visionados y al resto nos deja un pie dentro de la plataforma, ya que te ven como parte de la casa. Eso una gran ventaja.

En la versión original en inglés tenéis un elenco de lujo capiteaneado por intérpretes como Emily Blunt, Danny DeVito, John Krasinski, Ian McKellen o Sylvester Stallone, entre otros. ¿Cómo surgió la oportunidad de que estos se sumaran al proyecto?

La película fue creciendo y se fue montando sobre la marcha a todos los niveles. Siempre pongo de ejemplo el símil del cortometraje de Wallace y Gromit, donde el perro va montando las vías del tren sobre la locomotora, al mismo tiempo que esta avanza. Así fue todo el tiempo. Fue una experiencia fascinante pero, por otra parte, agotadora. Terminé la película exhausto a todos los niveles: personal, físico, artístico… Pero estuvo muy bien.

Muchas películas de animación están intentando alejarse del legado musical casi autoimpuesto por Disney, pero vosotros lo abrazáis y es uno de los grandes logros del título, con momentazos con canciones como Don’t Stop Me Now de Queen. ¿Cómo fue crear la banda sonora?

Las partes musicales son las que más disfrutamos, porque se crearon cien por cien en España. Las primeras versiones de storyboard se hicieron en Estados Unidos y luego nosotros sobre la marcha tuvimos que rehacer cosas. Todas las secuencias musicales estaban completamente abiertas. Yo no soy muy fan especialmente de tener personajes cantando en las películas, pero sí que creo que un buen tema musical ayuda a empujar uN título en un momento dado, donde igual necesitas un pequeño desahogo.

El tema de Queen fue una petición mía que, por suerte, funcionó. Le pasaron la película a Brian May de lo que llevábamos, la vio y dijo que sí. Imagina que gozada siendo tan fan de Queen como yo, y que él lo pudiese ver. Hay guiños como los del guitarreo del león que hace la vez de Brian May y, además, la guitarra es la suya. Los fans de Queen se darán cuenta.

De hecho, detrás de la parte musical hay grandes nombres…

A nivel musical hay un casting muy alto, el autor de la banda sonora es Bear McCreary, el compositor de The Walking Dead. De hecho, él estaba encantado porque decía que por fin sus hijos iban a poder ver un trabajo que había hecho, porque casi todo lo que hace es de terror. Luego están Queen, Michael Bublé, Howard Jones (creador del tema de Regreso al futuro) y la única canción que canta uno de los personajes, que es la de Horatio, la componen los autores de la canción de Phineas y Ferb.

Nos la jugábamos mucho con un personaje cantando, pero cuando fuimos a Londres y vimos a Ian Mckellen ponerse a cantar como si no hubiese un mañana, ya sabíamos que iba a funcionar. Mckellen entró a la cabina de grabación muy frágil, con su fular y su sombrerito, y allí se quitó todo como si fuese Superman, y se transformó de repente en otra persona. Fue de las experiencias más chulas de la película.

¿Teniáis alguna influencia clara para el título? La animación y los personajes recuerdan a Magadascar, pero también a títulos circenses como Dumbo, e incluso de acción real como El gran showman

La animación te obliga a buscar referencias de absolutamente todo. Teníamos que diseñar una localización desde cero, lo que te permite llegar donde la imaginación te deje pero, por otra parte, estás obligado a pensarlo absolutamente todo. El estudio estaba plagado de pósters de circo, de libros, de películas… Mucho material para inspirarnos. Por ejemplo, vimos mucho El circo del Sol, el primer montaje de la canción de Queen fue todo con referencias, no hubo storyboars, la mayoría fueron propuestas del editor Ximo Romero, que luego estuvo en Klaus. También existía una base de lo que pudimos encontrar en los orígenes del circo de los años 30 y 40.

Por otro lado, Madagascar 3 se estrena cuando nosotros estábamos produciendo la película. La secuencia de Firework de Katy Perry nos ayudó también a darnos cuenta de que molaría tener algo parecido. Sin embargo, su animación era un poco extrema y buscábamos algo menos histriónico, más suave y creíble.

Por otra parte, La Tribu también ha participado en la creación de la animación de Zapatos Rojos y los siete trolls que está cosechando un gran éxito en la cartelera en pleno desconfinamiento. ¿Cómo recibistéis esta gran acogida?

Es curioso porque La Tribu [su estudio creado tras realizar Animal Crackers] arranca con Zapatos rojos. Cuando terminamos la película quisimos tomar un periodo de descanso, teníamos ofertas para dirigir fuera y quise hacer un último intento en Valencia. En mitad de este proceso de reflexión llegó la oferta de Jin Kim, otra de las leyendas de Disney (Frozen, Rapunzel), al que conocía de Annecy. Eso precipitó todo otra vez, aunque con la experiencia de lo bueno y los malo de Animal Crackers.

Durante un año trabajamos en parte de su animación unas 25 personas y cuando la entregamos perdimos la pista. Hace unos meses fuimos al cine y vimos el cartel, y a la semana el confinamiento por la COVID… Los avatares del destino han hecho que haya coincidido el anuncio de Animal Crackers en Netflix con que Zapatos Rojos sea la primera película de animación tras el desconfinamiento. La vi el otro día y la verdad es que es un trabajo muy digno, a nivel de animación tiene un nivel muy alto, dirigida a un público más infantil. Está muy bien resuelta. Plantea un debate que igual en Occidente está más superado sobe la importancia del físico, pero que en países asiáticos como Corea es muy importante para las nuevas generaciones.

Zapatos rojos y los siete trollsKlaus o Buñuel en el laberinto de las tortugas han demostrado que nos encontramos en el momento idóneo para dar un empujón al cine de animación patrio, en cuya promoción trabajas arduamente. ¿Hacia qué futuro crees que se dirige el cine de animación en España? 

Creo que la animación es la eterna promesa siempre. En Valencia la animación sigue sobreviviendo a pesar de que cae Canal Nou, pero seguimos produciendo. Llega la COVID y también seguimos produciendo. Igual sí que falta un pequeño empujoncito a nivel industrial y de tejido empresarial, donde no nos obligue a gente como a mí a hacernos empresarios para poder levantar películas, como le pasó a Sergio Pablos (Klaus). Creo que el cine de animación será potente en España cuando haya directores de animación que tengan la oportunidad de desarrollarse sin tener que consumirse en crear una empresa y en pelear contra molinos de viento gigantescos.

Sin embargo, las plataformas han supuesto un nueva paradigma…

Netflix ha cambiado las normas del juego. El paradigma audiovisual ha cambiado porque los creadores o el lado artístico tienen acceso directo con el que necesita el contenido, eso lo que hace es poder pegar un salto de gigante y evitar un montón de intermediarios que al final hacían casi imposible que se levantase un proyecto de animación. Ahora, Netflix es una plataforma que se vuelca mucho en el trabajo creativo y ofrece mucho margen, y eso también cambia las reglas del juego con respecto a sus competidores.

HBO antes no hacía animación y ha puesto la mirada ahora en ello con proyectos como Primal. Apple TV, Amazon… todos los streamers están necesitados, porque saben que al final quien ve la televisión son las generaciones jóvenes que han crecido con la animación, y ya no lo ven como algo raro de dibujitos sino que empiezan a demandar contenidos un poco más de adultos, algo que acompañe a su generación como Rick y Morty. A mí me gusta la animación, no hace falta que todo sea Peppa Pig o Pocoyó. Esto es algo que en Japón lleva décadas súper naturalizado con el anime y el manga como algo cultural, donde puedes ver a personas de ochenta años leyendo manga en el metro, algo que aquí va llegando poco a poco. Esto hace ser optimista con respecto a la demanda de contenidos y las nuevas apuestas que hacen las plataformas como Netflix, que ya lo intentan con proyectos como Love, Death and Robots. Contenidos que irán virando hacia propuestas más sesudas e interesantes con el tiempo.

También nos consta que desde La Tribu estáis trabajando en diversos proyectos en la actualidad. ¿Qué puedes adelantar de ellos?

Ahora mismo, en La Tribu trabajamos en una nueva película para Sony Pictures que se llama Wish Dragon, que imagino que se estrenará a finales de año. Por otra parte, también estamos trabajando en la primera película propia de La tribu, aunque por el momento no podemos decir nada. Además, tenemos entre manos un proyecto con Scott sobre una serie a punto de comenzar, lo cual nos permite una aproximación hacia un contenido más adulto.

Finalmente, y una de las preguntas más importantes: ¿si tuvieras que seleccionar una de las galletas mágicas de Animal Crackers para convertirte en una animal cuál sería y por qué?

Tengo miedo a las alturas, pero seguramente hace años hubiera dicho que un águila. Sin embargo, como desde hace bastante tiempo soy vegetariano, sería raro. Por ello, elegiría una grulla, porque estuve leyendo que vuelan hasta casi once kilómetros de altura. ¡Una barbaridad! Me parece un animal muy bonito para elegir y sobre todo para no hacer daño a otros animales. Si tuviera que ser un animal por un día elegiría algo extraordinario. No hay nada más extraordinario que volar.

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