‘Historias de miedo para contar en la oscuridad’ demuestra que Guillermo del Toro es el mejor productor

Hablamos con el cineasta mexicano sobre su labor de producción en la película del noruego André Øvredal.

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14 de agosto de 2019

Guillermo del Toro ama producir. Ha sido el mecenas de autores como Juan Antonio Bayona (El orfanato) o Andy Muschietti (Mamá) y ahora, con Historias de miedo para contar en la oscuridad, brinda la oportunidad de brillar a escala mundial al noruego André Øvredal, conocido por Trollhunter o La autopsia de Jane Doe.

“Mi labor como productor es muy fácil. Tengo una regla: no hacerle a nadie lo que no me haría a mí mismo. Si tengo que ser duro con el director, lo soy. Solo si se lo ha ganado o veo que lo necesita. Le debo decir: ‘Mira, soy más gordo y más viejo que tú. He visto esto, pero es tu decisión’. Y a partir de ahí, lo protejo de diferencias creativas. Solo estaré ahí si me necesita. En 1997, alguien (los Weinstein) se pasó de la raya conmigo en Mimic. Nunca lo olvidaré. Y Dios me prohíba hacer lo mismo”, nos explica el cineasta mexicano.

El idilio entre Del Toro y los relatos de Historias de miedo para contar en la oscuridad nació en la adolescencia del cineasta, cuando se enamoró de las textos de Alvin Schwartz y las ilustraciones de Stephen Gammell. Tanto es así que, tras el secuestro de su padre en México y a pesar de encontrarse en una delicada situación económica, no pudo evitar comprar los dibujos originales de la obra.

Ahora, más de 20 años después, ha reunido las historias que más le atraían de esa compilación de relatos cortos de terror para niños y las ha unido para crear una trama que se desarrolla en 1968 en el pequeño pueblo de Mill Valley (Pensilvania), donde un grupo de amigos descubre un libro perdido cuyos espeluznantes relatos comienzan a cobrar vida.
“Pensé en dirigirla yo, pero el estudio la quería para una fecha en concreto y yo estaba ocupado, así que pensé en producirla y buscar a la persona ideal. André lo es. Fue el primer nombre que me vino a la cabeza y el único que me interesaba. Dijo que sí de inmediato. Es curioso, porque nuestra relación empezó por Twitter”, comenta Del Toro entre risas.

“Es un cineasta muy elegante y sus películas son terriblemente entretenidas. Para mí, hay dos tipos de terror: el existencial y perturbador, y el que te entretiene con sustos y con diversión. Sus películas son divertidas y en los momentos que peor lo pasas siempre transluce la humanidad”, señala.

Del Toro, que asegura emplear el terror como herramienta ideal para reflejar la realidad social, es consciente de que el género está en boga hoy en día -destaca especialmente a Jordan Peele-, aunque cree que se trata de un ciclo más.

“He sido cineasta durante más de 25 años y he visto cómo daban por muerto al género y cómo ha resucitado varias veces. Es un poco como las pantalones de campana que uso desde los 60. A veces están de moda y a veces desaparecen, pero yo los llevo siempre con orgullo”, afirma el doble ganador del Oscar por La forma del agua. “El Oscar es un honor increíble, pero no hay que perder la perspectiva. Las películas viven mucho más que en ese momento. Hay que seguir haciendo lo que tú quieres”, concluye.

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