¿Hay un lugar para el erotismo en el cine?

El cine erótico que barría en taquilla en los 70 ya no existe, y cada vez es menos habitual el erotismo en las películas convencionales… ¿Qué está pasando?

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04 de septiembre de 2016

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  • El cine es una proyección de los sueños. Y los sueños son eróticos. No todos, pero sí muchos. El cine por tanto, es, también, erotismo. En lo más íntimo vamos al cine a enamorarnos, nuestro corazón se acelera y es posible que en determinadas escenas (no necesariamente eróticas) en el patio de butacas se produzcan erecciones o haya zonas que empiecen a humedecerse. Otra cosa es que nos guste admitirlo. Pero, ¡qué diablos! Está claro que el cine es un arte potencialmente erótico, sino los actores no necesitarían ser magnéticos, no necesitarían ser guapos, no necesitarían ser deseados… Pero lo son, son Brad Pitt o Charlize Theron.

    Por eso el cine ha potenciado su erotismo hasta la década de oro, cuando a finales de los 60 y principios de los 70 hubo una gran explosión de películas puramente eróticas, y generalmente destinadas al público masculino. Si intentamos catalogarlo (aunque es difícil) llegaríamos a la conclusión de que no era porno porque no había sexo explícito pero tampoco era cine convencional porque todo giraba alrededor de tramas y personajes enormemente sexualizados.

    Lo que les interesaba a las productoras no era catalogarse en un género u otro, sino pasar la barrera de la clasificación X, es decir, ser aptas para mayores de 18 y no ser pornografía. De esta forma podían estrenarse en cines comerciales. De ahí éxitos de taquilla como Emmanuelle.

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    Pero la época dorada del cine erótico pasó a la historia con la llegada del vídeo, que provocó el auge de la pornografía y un descenso de la producción del cine erótico. Fue un buen golpe pero no el definitivo. El cine erótico sobrevivió e incluso Hollywood parió unas cuantas obras maestras donde los códigos del thriller se mezclaban con el sexo, películas como Fuego en el cuerpo o El último tango en Paris… Y así hasta los noventa, la última década en la que el erotismo formó parte de los dos circuitos, el del vídeo con películas de serie B protagonizadas por sex symbols como Shannon Whirry o Shannon Tweed y el de Hollywood en el que se estrenaban películas como Instinto Básico o el mito adolescente titulado Crueles intenciones. Los noventa, con la Lolita de Adrian Lyne, o la tremenda Herida de Louis Malle fueron los últimos años dorados del erotismo en el cine. Llegó Internet y las puertas del porno se abrieron de par en par. Y ese sí que fue el final. Digamos que Internet fue para el cine erótico lo que fue el sonido para el cine mudo.

    Asumiendo que el corazón del cine es el erotismo, el corazón del erotismo es la transgresión (de los deseos más profundos de cada uno) y claro, el porno no tiene límites mientras que el cine convencional, sí. Y con todos los seres humanos a un clic de dar rienda suelta a sus perversiones sexuales en la más absoluta intimidad ¿a quién le pueden interesar las películas pretendidamente eróticas?

    Erotismo e ideas en los 2000

    El cine puramente erótico se había terminado y ya no era tan fácil atraer al público al cine con el gancho del sexo, ya lo tenían en casa. Así que en la primera década de los 2000 los directores que intentaron este subgénero lo hicieron porque tenían algo que contar. Fueron diez años muy buenos para este subgénero que se pueden resumir en una frase sacada de una crítica de Peter Travers a Soñadores:

    “Seduce con erotismo y resuena con ideas”

    Así fueron las películas eróticas del 2000, a continuación un repaso por los mejores títulos:

    SOÑADORES

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    El erotismo llegó de la mano de una bellísima y entonces desconocida Eva Green y de dos jóvenes, Louis Garrell y Michael Pitt, que deciden encerrarse en un piso de Paris en mayo del 68 para explorar los caminos más recónditos del sexo con juegos un poco chungos, para qué negarlo.

    Las ideas vinieron de un fantástico Bertolucci, que como ya hiciera en El último tango en París, realizó un retrato brillante sobre una generación y un mundo en plena ebullición desde el sugerente prisma de sexo para desentrañar lo más perturbador de nuestro ser.

    MULHOLLAND DRIVE

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    El erotismo es esa confusa Naomi Watts enamorándose de Laura Elena Harring sin saber quién es ni a qué juega pero absolutamente abrumada por su voluptuosidad.

    Las ideas brillantes y retorcidas y pretendidamente artificiosas de David Lynch construyen este periplo laberíntico por Hollywood y sus oxidados muros. Nadie, ni Lynch sabe que significa esta obra, pero eso solo la hace más estimulante.

    LA PIANISTA

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    El erotismo es esa Isabelle Huppert que repleta de contradicciones que frecuenta cines porno y tiendas de sexo mientras escapa de su madre y mantiene una salvaje relación sexual con su alumno.

    Las ideas vienen de la perversa mente de Michael Haneke que incomoda al público más que nunca en este drama psicológico que te impedirá tener relaciones sexuales normales por mucho tiempo. Si buscas morbo, date la vuelta… Esta película es el reverso tenebroso del cine erótico. Un mal viaje.

    Y TU MAMA TAMBIÉN

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    El erotismo es Maribel Verdú. Más bella y magnética que nunca. Ella devorando por compasión a dos potros desbocados interpretados por Gael García Bernal y Diego Luna.

    Las ideas vienen de uno de los mejores directores de nuestro tiempo, Alfonso Cuarón. No solo por hacer una película sensible y lúcida sobre la amistad, sobre escapar, sobre crecer y sobre la diferencia de clases, también por describir un país, México, a través del reflejo en las ventas de un coche como nadie antes lo ha hecho.

    SECRETARY

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    El erotismo llega con el primer papel relevante de Maggie Gyllenhaal. Que está encantadoramente perturbadora en el papel de psiquiátrica enamorada y sedienta de sexo.

    Las ideas son un guión divertidísimo y una película que funciona como comedia negra que provoca risas y es un mordaz retrato de lo terrible que son los roles de poder en las grandes empresas, el machismo y el abuso. Una cinta imperfecta, sí, pero tan valiente y desconcertante que se ha convertido en título de culto.

    El erotismo ya no es lo que era

    Tras los buenos títulos cosechados (y alguna estupidez como las Nueve canciones de Michael Winterbottom) en los 2000 llegan años de sequía. Ya no hay ideas, el erotismo es totalmente vacuo y los espectadores huyen de estas propuestas.

    Mientras los mejores (y más salvajes) títulos del género solo son atendidos por la crítica, como Shame, y a veces ni eso, como Nymphomaniac -los expertos catalogaron estas Mil y una noches erótico filosófica como una mala película porno-  el género queda relegado a propuestas tan vacías como la Habitación en Roma de Julio Medem, la gratuita aunque irrevocable belleza de Marine Vacth en Joven y Bonita, o el gran y último sacrilegio hacia el género transformado en fenómeno masivo y titulado Cincuentas sombras de Grey.

    ¿Qué ha supuesto para el género su mayor éxito?

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    Esta película erótica basada en un best seller también erótico. La protagonizan Dakota Johnson y Jamie Dornan.

    Cincuentas sombras de Grey es muchas cosas: es ridícula, es naif, es un telefilm de lujo, es drama y comedia, es terriblemente mala… ¿Tan mala que es buena? No, tan mala que es peor.

    Cincuentas sombras de Grey no es muchas otras cosas: no es morbosa, no es erótica, no es hipnótica, no es transgresora, no es sexy.

    Por lo tanto y debido a su éxito, lo que marcará los años venideros de este género, habrá que acostumbrarse a productos eróticos hechos para espectadores con avidez de historias superficiales y previsibles donde se enseñe un poquito de carne gratuitamente y donde reine la absoluta monotonía sexual de los recién casados de los cuentos de hadas.

    El primer damnificado ha sido Gaspar Noé, que intentó dirigir su propia Cincuentas sombras de Grey  para públicos sofisticados, Love y acabó por estrenar un drama erótico en 3-D que prometía  mucho morbo pero que al final resultó ser un título tan pueril, banal y menos transgresor que las (al menos honestas) Cincuentas sombras de Grey . Peto tampoco vamos a cebarnos, el pobre Noé ni siquiera ha conseguido estrenar su película en España.

    Sí, el futuro es desolador. Habrá que volver a los vídeoclubs y alquilar Emmanuelle.

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    SÓLO PARA ADULTOS 'Cincuenta sombras más oscuras' está cada vez más cerca de sumarse a los clásicos (y 'anticlásicos') de esta lista de adaptaciones calentorras y literarias

    12 cosas que (probablemente) no sabías de ‘Emmanuelle’

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