[Goya 2019] ‘El Reino’: la Gürtel llega al cine

Cristina Cifuentes, 'El Bigotes' o Marjaliza fueron algunos de los asesores de esta película sobre la corrupción que compite por la Concha de Oro

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30 de enero de 2018

Fue en primavera de 2016. Que Dios nos perdone estaba en posproducción y los medios seguían titulando con la trama Gürtel. Bárcenas, Correa, El Bigotes y otros personajes que hoy vuelven a estar en primera plana reaparecían en telediarios y secciones de información nacional por enésima vez desde que en 2009 estallase la trama. Sin embargo, todavía nadie había contado en el cine nuestra Tangentopoli particular.

Hasta que Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña, director y guionista de El Reino,además de Que dios nos perdone y Stockholm no se hicieron esta pregunta, en España la corrupción solo había sido llevada a la gran pantalla por cintas independientes como B (David Ilundain, 2015) y Todo el mundo lo sabe (Miguel Larraya, 2014) o de manera tangencial en Cien años de perdón (Daniel Calparsoro, 2016).

“Recuerdo que le propusimos a nuestro productor, Gerardo Herrero, la idea de hacer una película sobre corrupción en una semana plagada de casos de la trama Gürtel. Pero ya antes nos parecía evidente que había que hablar de la corrupción”, explica Rodrigo Sorogoyen, ganador en el Festival de San Sebastián del premio del jurado al mejor guion (Que dios nos perdone) y del Goya al mejor cortometraje (Madre). Enseguida, Isabel Peña y él perfilaron un protagonista que no sería “un juez o una víctima”, sino el corrupto.

“Queríamos saber qué piensan estos políticos y cómo encaran estas situaciones”, añade sobre un personaje que siempre imaginaron con la voz y el rostro de Antonio de la Torre, del que se habían quedado prendados al trabajar en su anterior filme. “Antonio es expansivo, carismático, gracioso, culto, pero a la vez muy cercano. Su personaje tenía que ser así, un político de la calle al que el espectador podría haber votado en un momento dado”, cuenta sobre Manuel López-Vidal, un político corrupto al que su partido quiere hacer pagar con la cárcel sus desmanes y los de todos los demás.

De hecho, aunque el personaje tiene algo de Alfonso Rus –“ese hombre corriente que podría ser el tío al que te encuentras en una boda y te enseña un truco para ahorrarte un dinero”, dice el director–, su arco en El Reino tiene algo del extesorero del PP, Luis Bárcenas, condenado recientemente a 33 años de prisión por blanqueo y delitos fiscales. “En ese momento nos planteamos qué pasaría si Bárcenas tirase de la manta. El Reino es eso. Un político al que le dicen que va a pagar el pato él y se rebela diciendo que si paga él, pagan todos”, recuerda sobre su película que viene a llenar un vacío incomprensible: “¿Cómo es posible que no se haya hecho una película sobre estos últimos años de corrupción en España?”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para escribir El Reino fue fundamental un periodo de investigación y documentación en el que Sorogoyen y Peña leyeron mucha prensa y libros. Libros como Gürtel la trama (David Fernández) o Yonquis de dinero (Sergi Castillo Prats), que hacía un repaso por diez figuras de la corrupción en la Comunidad Valenciana, desde Rita Barberá, el neohippy Marcos Benavent, Francisco Camps y el recientemente detenido por cohecho y blanqueo de capitales Eduardo Zaplana.

También Uno de los suyos, relato en primera persona de José Luis Peñas, quien en 2007 detonó el caso Gürtel a partir de grabaciones y pruebas recolectadas en sus últimos dos años como mano derecha de Correa. “Cuenta en primera persona absolutamente todo, empezando por los sudores cuando llevaba la grabadora encima”, explica Isabel Peña de un texto que fue esencial en su elección del punto de vista desde el que está contado El Reino, el del corrupto, aunque a su alrededor se congregan otros políticos interpretados por Josep María Pou, Nacho Fresneda, Ana Wagener, empresarios como Luis Zahera y hasta una periodista de curioso parecido a Ana Pastor y a la que da vida Bárbara Lennie.

“Aunque nos documentamos mucho, la trama política no era lo más importante. No nos importaba qué robaban estos políticos porque probablemente ni ellos los supiesen”, explica Sorogoyen recordando una conversación en la que Granados le dijo a Antonio de la Torre que no sabía por qué estaba imputado. “Han hecho tantas cosas que no entienden por cuál les imputan. No digo que no supiesen que estaba mal, pero no saben exactamente de qué se les acusa. Además, se les ha enseñado que no es tan grave, que no es malo del todo. Esa fina línea es lo que más nos interesaba”, dice el director. “En los libros y en nuestras conversaciones con políticos comprendimos esa sensación de impunidad que alcanzaban, el punto en el que pensaban que nada de lo que hacían iba a ser medido por el mismo rasero que el resto de los mortales. Lo que ha pasado con Cristina Cifuentes es un ejemplo más”, añade Isabel Peña.

Sin duda, los políticos, a los que Peña, Sorogoyen y Antonio de la Torre recurrieron ya con un primer borrador de guion escrito, fueron de gran ayuda. “Se lo dábamos a leer y hablábamos sobre cosas concretas”, recuerda Peña. “Estos encuentros nos servían para documentarnos pero también para observar cómo son los políticos, y sobre todo, cómo todos, absolutamente todos, quieren seducirte –añade el director–, y dentro de esa seducción, nos contaban anécdotas de corrupción”.

Solo un encuentro tuvo lugar antes de la escritura del guion, con el ex político socialista Eduardo Madina, con el que se tocaron temas más generales: “impunidad, responsabilidad política, etc”. Después vinieron el ex vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba –“cuyas notas técnicas fueron pormenorizadas”–, la periodista Ana Pastor, Álvaro Pérez Alonso (El Bigotes) y David Marjaliza. “Marjaliza reflexionaba mucho sobre cómo cuando estás dentro no te das cuenta de lo que estás haciendo, pero sí que al final de la conversación se mostró arrepentido”, recuerda Peña sobre un proceso de documentación que les aportó sensaciones, palabras, expresiones… y alguna historia, tan increíble que excluyeron del guion por inverosímil.

Junto a ellos, en los agradecimientos del director que figuran en los créditos de El Reino, figura también Cristina Cifuentes, cuyo asesoramiento anterior al escándalo que terminó con su dimisión tiene ahora algo de profecía autocumplida. “Le gustó el guion pero pensaba que nos habíamos pasado con la corrupción y que todos los personajes eran corruptos cuando no era así realmente”, sonríe Sorogoyen.

Pero el mejor momento a la hora de documentar El Reino, director y guionista coinciden, fue cuando ambos, junto a Antonio de la Torre –“muy implicado en la labor de documentación”–, tuvieron la oportunidad de asistir a un juicio de la Gürtel. “Solo la sala de espera antes de acceder al juicio era brutal. Estaban enemigos acérrimos invitándose al café de plástico. Era un ambiente de colegio, de estar esperando para entrar en clase de matemáticas”, explica Peña.

“Nos pareció fascinante, loco y, a la vez, muy humano”, añade Sorogoyen que recuerda que aquel día fueron la comidilla del juzgado, sobre todo Antonio de la Torre, que calmó la suspicacia de El Bigotes asegurándole que la película que tenían entre manos era ficticia. Tanto, que intercambiaron los números de teléfono y quedaron a comer unos días después. “Le dijo a Antonio de la Torre una frase que hemos metido en la película: ‘No me llames, solo mensajes”, recuerda Sorogoyen.

El Reino se estrenará el 28 de septiembre.

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