[Gijón 2016] Días 4 y 5: Paraísos, profesoras y un cuento digno de escucharse

La sección oficial recibe sus, de momento, dos mejores películas. Y la animación francesa suma una nueva obra maestra que tardará años en igualarse.

Por
24 de noviembre de 2016

ETIQUETAS:

  • ¿De qué se habla en Gijón? De cine. Que puede parecer una obviedad, pero cuando te pasas todo el día viendo películas las conversaciones suelen derivar hacia otros temas para que la cabeza no explote. Y es que por fin hemos podido ver en sección oficial varias propuestas que tienen donde rascar, abordando temas interesantes desde puntos de vista con una mirada particular. No está mal, considerando que hemos cruzado ya el ecuador del festival.

    ¿Qué películas has visto? Paradise de Andrei Konchalovsky, film presentado a concurso en Venecia y ganador del premio al mejor director en el certamen italiano. El responsable de Tango y Cash (1989) abandona sus temas habituales e intenta hacer una Ida (Pawel Pawlikowski, 2013) contando una historia del holocausto en blanco y negro, 4:3 y un uso muy concreto de los planos fijos, con entrevistas entremedias de los hechos sucedidos en el pasado. Con una estructura narrativa que no sigue una continuidad definida, saltando entre tiempos y cruzando la historia de hasta tres personajes, su trabajo como narrador es eficiente mientras que da cierto espacio a lo que quiere contar y no lo ahoga en los límites de la pantalla, forzando alguna imagen concreta para buscar esa secuencias que le vaya a acercar al público por su dureza y ‘veracidad’. Es una película construida en los márgenes de lo que entenderíamos como “cine de prestigio”, no muy natural, pero sería injusto negar que en su intento por alcanzar ciertos momentos de grandeza, muchas veces los logra. Está bien interpretada, es interesante en todo momento por lo que cuenta y cómo lo hace, y aunque no añade ninguna página extra a la historia del cine sobre el holocausto y sus consecuencias directas o indirectas, por lo menos aguanta el visionado sin caer en lo risible hasta un tercer acto en el que sobran unos cuantos planos explicativos y bien mascados, por si alguien tenía dudas de la posición del director con respecto al tema a tratar. No es una película a desestimar, pero tampoco nos lleva al paraíso.

    Con The Teacher, Jan Hrebejk (El amor en tiempos de odio, filme nominado al Oscar en 2000) denuncia el abuso de poder en el contexto de la checoslovaquia de 1983, uno ejecutado por una profesora sobre su alumnado de jóvenes entre 12-13 años, y lo hace con un planteamiento bastante atípico. Todo arranca con un montón de adultos llegando en autobús a la escuela, y organizando una reunión para hablar sobre qué harán con su nueva profesora. No sabemos qué ha ocurrido más allá del testimonio de un par de padres, y jugando con esa incógnita y mostrándonos la historia en dos tiempos vamos descubriendo la verdad sobre el asunto. Pese a la gravedad del tema, Hrebejk es inteligente al optar por un enfoque bastante distendido, siendo capaz de mostrarnos las cosas con algo de humor negro aquí y allá y sobre todo, una galería de personajes que tienen bastante que aportar en cuanto a formas de ser y estar. Dirigida sin muchos alardes, pero con una atmósfera conseguida, es una película que tiene potencial para funcionar de maravilla en las salas, un crowdpleaser con su toque de denuncia y contexto sociopolítico en el que destaca la interpretación de Zuzana Mauréry como esa profesora que se cree con derecho a moldearlo todo a su gusto sin que nadie pueda llevarle la contraria.

    Y con los dos filmes anteriores comentados, ambos de sección oficial y de momento los mejores que hemos visto en ésta, toca hablar ahora de Animaficx. Pudimos ver dos producciones animadas, radicalmente opuestas en técnicas, estilo y sobre todo calidad. Por un lado, Manang Biring de Carl Joseph Papa, la primera película hecha con rotoscopia en la historia de Filipinas. Y ahí acaban sus méritos por decirlo de alguna forma porque es una de las cosas más locas que hemos visto en bastante tiempo, y tenemos que meditar si eso es algo que podamos decir a favor del film. Básicamente cuenta la historia de una mujer a la que les diagnosticado un cáncer, pero que quiere sobrevivir al menos hasta la Navidad para poder encontrarse con su hija y su nieto, pues lleva casi dos décadas sin verlos. Para costearse la quimioterapia, decidirá hacer todo tipo de cosas, entre las que se incluyen robarle droga a un camello para venderla en una discoteca. La premisa como podéis intuir da para unas cuantas risas, algunas de forma consciente y otras no pretendidas por su director, y es ahí donde todo se va al garete. El supuesto mérito de la rotoscopia se cae por su propio peso cuando tras varios minutos se nota que aquí no existe un trabajo de animación, pues es básicamente una película filmada con actores a la que se le ha aplicado algún efecto en Windows Movie Maker o un smartphone de última generación. Los fondos son paupérrimos, a los personajes se les desdibujan los contornos y ni siquiera las líneas tienen una continuidad. Así que quitando una secuencia onírica de apenas un minuto, que da esperanzas de algo mejor y que nunca llega, Madang Biring es un esperpento que por lo menos no se hace cargante porque siempre estamos interesados en qué locura se le ocurrirá el director -y guionista- para llevar las cosas más al extremo.

    Todo lo contrario sucede con La jeune fille sans mains de Sébastien Laudenbach, una adaptación de un cuento de los hermanos Grimm que hace de la sencillez su mejor arma. Con una duración ajustadísima de apenas 75 minutos, sin excesos ni metraje inflado, es un cuento nada edulcorado que remite a El cuento de la princesa Kaguya de Isao Takahata en la pureza de su puesta en escena y narrativa deudora de la narración tradicional, un film virtuoso, que hace mucho con muy poco y que está contado con un clasicismo muy de agradecer. La particularidad del film y uno de sus puntos más llamativos es incuestionablemente su propuesta visual, realizada con apenas algunos trazos simples y nunca con detalle extremo, de forma que al mismo tiempo demuestra que una película de animación no necesita acercarse al realismo o a la definición, ni a la cualidad pictórica, para transmitir sensaciones ni mucho menos para que la validez de la narración dependa de este factor. Con muy poco se puede decir mucho, y con una historia tan sencilla se pueden extraer numerosas lecturas. Total, la mejor adaptación animada que se ha hecho jamás de un cuento de los Grimm si tenemos en cuenta que lo sigue a piesjuntillas y no se planea dárselo mascado a la audiencia. Y si no el mejor de todos, puede mirarle frente a frente a la Blancanieves de Disney, película seminal e importantísima para el medio, que encuentra aquí un complemento ideal.

    ¿Con qué imagen te quedas? Con las familias rotas de Paradise y La jeune fille sans mains. Con cómo la pérdida de un miembro en ambos casos transforma la vida de sus hijos y de quienes les rodean y de la búsqueda de esa figura que venga a reemplazar o complementar la que se ha perdido. Ambos films, cada uno de forma muy diferente al otro, presentan ideas visuales muy competentes al respecto del tema.

    ¿Qué te has perdido? La luz incidente de Ariel Rotter, film argentino que ha encantado por aquí pero que al estar en una de las secciones paralelas se nos había pasado por alto. La gente no se explica por qué no está en sección oficial, así que esperamos poder descubrir pronto si merecía o no formar parte de la selección a concurso. También Tower de Keith Maitland, un documental animado que gira en torno al primer tiroteo universitario de la historia de EE UU, mezclando imágenes de archivo con ficción.

    [Gijón 2016] Días 6-7: Manchester frente al cine y Palmarés del Ficx

    Finaliza otra edición del Ficx con una subida en la calidad media de las producciones presentadas, incluyendo entre ellas alguna película que llegará a los Oscar sin dificultad.

    [Gijón 2016] Día 3: Doncellas coreanas y zombis que viajan en tren

    Nuevo cine gallego y dos de las producciones surcoreanas más aplaudidas del año. Una pista: una de ellas es una obra maestra. Coged papel y boli, y apuntad su título.

    [Gijón 2016] Día 2: La Tortuga Roja, otras bestias y dónde encontrarlas

    Studio Ghibli se salda otra obra maestra en una jornada sólida, con tres producciones de un nivel que esperemos que le resto de festival pueda mantener.