Gerardo Olivares: “El faro de las orcas’ ha marcado a Maribel Verdú”

El director de 'Entrelobos' vuelve a combinar ficción y naturaleza para plasmar esta historia de amor en el fin del mundo.

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16 de octubre de 2016

Lola es una madre coraje, de esas que son capaces de irse al fin del mundo por sus hijos. Literalmente, al fin del mundo. Cuando su hijo Tristán, autista, se emociona al ver a un guardafauna interactuar con las orcas, Lola hace las maletas y ambos se desplazan a ese lugar recóndito de la Patagonia para conocer a Beto. Tras el éxito de Entrelobos, el director Gerardo Olivares vuelve a dirigir una película basada en hechos reales, El faro de las orcas, en la que ficción y naturaleza se unen para contarnos esta emotiva búsqueda de los valores de la vida, de la mano de Maribel Verdú y el argentino Joaquín Furriel (Cien años de perdón).

Hemos hablado con Olivares y esto es lo que nos ha contado sobre su nueva producción, que se estrena en cines el 16 de diciembre.

¿Qué destacarías de El faro de las orcas?

Es una historia de amor entre el ser humano y la naturaleza en el fin del mundo. La historia de amor entre los protagonistas, entre el niño y la orca, entre Beto y el niño. Por otro lado, también demuestra que, si te quedas en tu zona de confort, nunca te va a pasar nada. Si esta mujer no hubiera tomado la determinación de llevar a su hijo autista a Argentina, su vida no hubiera cambiado. Uno de los personajes, Marcela, que vive en la Patagonia, le dice a Lola: “Yo era una chica bien de ciudad, y nunca pensé que en un lugar tan perdido iba a encontrar la felicidad”. Hay que arriesgar en la vida para que la vida te sorprenda.

¿Cómo te embarcas en este proyecto?

Mi productor, de José María Morales, me habló de Beto Bubas, el protagonista de la película, cuando yo estaba en Mongolia rodando La gran final. Él acababa de coproducir La puta y la ballena en la Patagonia, y allí conoció a Beto. Le pareció que ese hombre tenía una historia fascinante detrás, y la quería llevar al cine. Era un guardafauna que tenía una relación muy especial con las orcas, y un niño con autismo se había emocionado tras ver una foto suya acariciando a los animales. Yo en ese momento estaba en otro tipo de cine, más pequeñito, más de autor. A raíz del éxito de Entrelobos, vimos que una película donde la naturaleza es esencial podía funcionar bastante bien en taquilla. 

Entrelobos, El faro de las orcas, y Hermanos del viento (sin estrenar en España). Cualquiera diría que estás haciendo una trilogía sobre niños y naturaleza. 

Sí, todas tienen esa relación estrecha entre niños y naturaleza. La fórmula funciona. El faro de la orca es una historia basada en hechos reales, como Entrelobos. Pero Hermanos del viento fue el encargo de una productora austríaca. Ha coincidido todo en el tiempo y ha quedado una trilogía, pero me da mucho miedo que me encasillen. Estoy escribiendo otra historia que no tiene nada que ver ni con niños, ni con águilas, ni con lobos, ni con orcas [ríe]. Pero sí con la naturaleza, porque es una historia que se desarrolla en el desierto del Sahara.

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Viajar a otros países también es una constante en tus trabajos. 

No lo concibo de otra manera. En España se ha empezado a viajar hace relativamente poco. El tipo de cine que se hace aquí son historias muy locales, y no lo critico. Pero de un tiempo a esta parte empiezan a hacerse filmes fuera. Katmandú, un espejo en el cielo También la lluvia, de Icíar Bollaín, se han rodado en Nepal y Bolivia respectivamente. Saliendo encontramos nuevas fuentes de inspiración. Yo tuve la suerte de empezar a viajar cuando en España no se viajaba. Me di la vuelta al mundo en un camión durante casi 5 años. Toda esa experiencia luego te permite hacer películas como La gran final, 14 kilómetrosEntrelobos.

El rodaje de El faro de las orcas te ha llevado a la Patagonia y Fuerteventura.

Sí, con todas las dificultades que eso conlleva. Esta película se ha rodado en muchos sitios diferentes, pero todo tenía que parecer que estaba en el mismo lugar. Hay secuencias donde un plano está rodado en un continente y el contraplano en otro, y el sol tiene que estar en la misma posición para que las sombras que proyecte sean exactamente iguales. Estoy bastante acostumbrado a rodajes de guerrilla, con equipos pequeños, en ambientaciones complicadas. La verdad es que fueron peores los ocho días que estuve en Madrid. Nunca había rodado en un plató, y me pareció un lujo. No tienes que estar preocupándote por la luz, o por si se nubla y si llueve. Pero me di cuenta de que no soy un director de plató. Disfruto en la naturaleza, en los espacios abiertos. 

¿Cómo ha afectado toda esta logística al elenco?

Para los actores era un reto, pero sé que Maribel [Verdú] ha dicho que en su vida le han marcado tres películas: Belle Époque, La buena estrella y El faro de las orcas. Ella, el día que despegábamos de la Patagonia, estaba sentada a mi lado y me agarró la mano. Se puso a llorar porque sabía que no iba a vivir fácilmente una situación igual en lo que le queda de carrera profesional. Fue un rodaje muy especial, entre otras razones por la soledad y el aislamiento del lugar donde estábamos. El domingo, nos bajábamos a la playa y estábamos allí, rodeados de naturaleza. Pasaban pingüinos, que es el animal favorito de Maribel, e incluso tiene uno tatuado. Nunca había visto un pingüino de verdad. Estaba muy emocionada.

¿Querías a Maribel Verdú desde el principio para interpretar a la protagonista?

En principio, la película estaba planteada para ser rodada en inglés, con una actriz internacional, pero al ser una historia que iba a transcurrir en Argentina, decidimos hacerla en castellano, y la primera opción española era ella. Es un personaje que le pega mucho. Maribel está en esa edad en la que muchas mujeres llevan ya 15 años casadas, el marido ni las mira, han perdido la ilusión por el amor. Una edad un poco de desencanto amoroso.

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¿Y qué hay del joven actor Joaquín Rapalini Olivella, que interpreta al niño autista? 

Cuando lo vi, supe que tenía que ser él. Era un niño, que nada más gritar corten, no paraba de hablar. Cuando ves la peli y luego el making of, parecen dos personas totalmente diferentes. Eso te muestra lo buen actor que es, y cómo pudo meterse en el papel de un niño con autismo. Es verdad que lo estuvimos preparando y lo llevamos a que viera a una psicóloga especializada en niños con autismo para saber sus patrones comunes. Me gustó mucho trabajar con él, porque tengo ya experiencia trabajando con niños.

Roberto Buba estuvo involucrado en el proyecto. ¿Pudiste hablar con la mujer que inspiró el papel de Maribel Verdú?

No, la mujer ha querido mantenerse al margen de la película, pero Beto me pasó una serie de cartas que ella le envió en su momento, tanto antes de ir a verlo como después. Esas cartas me sirvieron para construir el personaje. Buba sí estuvo muy involucrado en la película, porque además hace de doble de Joaquín Furriel en muchas escenas de acción, a caballo, en el agua, etc. Es muy amigo mío, y el hecho de haberlo tenido cerca era una ventaja, sobre todo cuando trabajamos en la recreación de la orca en animatronic. Me daba miedo que combinar imágenes de orca reales con animatronic cantará en algún punto, que no fuera creíble, pero todas las escenas en las que intervenía esta técnica estaban muy bien planificadas, sabíamos que teníamos el tiempo justo para rodarlas.

¿Cómo encaras ahora el estreno de la película?

Salimos en una fecha muy mala. Estuvimos comiendo con 35 exhibidores y decían que era la peor semana del año para estrenar. En un principio, íbamos a hacerlo el 25 de noviembre, coincidiendo con el día que estrenamos Entrelobos; yo creo mucho en esa suerte de destino. Pero justo pusieron La reina de España para ese viernes. El problema del 16 de diciembre es que tiene que funcionar muy bien el primer fin de semana para que los cines te la aguanten. Porque si no, el día 23 llega toda la traca de las Navidades. Hay que entender que un director, cuando hace una película, se deja la vida. Cada proyecto que hago es como si me desgarraran una parte de mi cuerpo. Pero hay tantos factores que no dependen de ti, desde el marketing o el plan de comunicación, hasta qué fin de semana se estrena. Hay una especie de desequilibrio entre la pasión del director y el productor, y todos esos aspectos incontrolables de alrededor.

El faro de las orcas se estrena el 16 de diciembre. 

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