Conoce todos los cameos eurovisivos de la nueva película de Will Ferrell para Netflix

De Loreen a Conchita Wurst, hasta seis ganadores del certamen hacen acto de presencia en 'Festival de la canción de Eurovisión: La historia de Fire Saga'.

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29 de junio de 2020

Quién nos diría que a los norteamericanos les acabaría encantando Eurovisión. La nueva película producida, escrita y protagonizada por Will Ferrell sobre el certamen musical europeo está triunfando en Netflix (especialmente en Estados Unidos). La película llegaba como un gran homenaje a los seguidores del festival, introduciendo la presencia de grandes estrellas que son reconocidas en su historia.

En una de las escenas de Festival de la canción de Eurovisión: La historia de Fire Saga, Sigrit (Rachel McAdams) y Lars (Ferrell) se encuentran en mitad de una fiesta en la que tiene lugar un medley eurovisivo, con canciones de ABBA incluidas. De la sueca Loreen a la austriaca Conchita Wurst, nadie ha querido perderse la oportunidad de aparecer en la película.

John Lundvik

El sueco quedaba en quinta posición en 2019 con Too late for love, con acompañamiento coral The Mamas, representantes de Suecia en Eurovisión 2020 y 2021. Además, este era el encargado de componer la canción para Francia en 2020 (pese a que el festival ha sido cancelado). Entre sus trabajos cuenta con la realización de melodías para series como Empire.

Anna Odobescu

La moldava no conseguía pasar a la gran final en 2019, aunque conquistaba el corazón de los espectadores. Su espectáculo de arena hacía que los eurofans se quedarán con el recuerdo de Odobescu y su canción Stay.

Bilal Hassani

Bilal Hassani rompía moldes con su look andrógino en la edición eurovisiva de 2019. Su canción Roi, acerca de su propia vida y su lucha por visibilizar a la gente diferente, se situaba en el décimo sexto puesto en 2019. A pesar de ello, el francés se ha convertido en toda una revolución con millones de views en YouTube.

Loreen

Hablar del Eurovisión de la última década, es hablar de Loreen. La cantante sueca de ascendencia bereber es una de las representantes más admiradas y apreciadas por el gran público. Su canción Euphoria ha dado la vuelta al mundo, situándose entre lo más escuchado en la listas de reproducción internacionales y convirtiendo en una celebridad a la ganadora de Eurovisión 2012. La cantante intentaría regresar al festival en 2017 con Statements, una melodía que presentó al Melodifestivalen (la preselección del país nórdico), esta vez sin éxito.

Jessy Matador

Una de las grandes sorpresas de la película de Netflix entre los asistentes a la íntima celebración de Alexander Lemtov (Dan Stevens) es la de Jessy Matador. El representante francés de 2010 con Allez Ola Olé no conseguiría pasar de la mitad de la tabla de votaciones (año en el que ganó la alemana Lena), pero situaría esta canción como un gran hit internacional.

Alexander Rybak

Otro de los niños mimados de Eurovisión es sin duda Alexander Rybak. El cantante noruego se alzaba con la victoria con Fairytale en 2009, acompañado de su reconocible violín. A pesar de ello, el festival prohíbe que los instrumentos suenen en directo, por lo que Rybak ha demostrado en ocasiones su disconformidad. El nórdico de origen bielorruso regresaría al festival en 2018 con That’s How You Write A Song. 

Jamala

Jamala se transformaba en una de las ganadoras más criticadas al hacer uso de una canción que rozaba el tono político (algo censurado en el festival). De esta forma, 1944 hacia alusión a la deportación de los tártaros de Crimea en los años 40 por parte de la Unión Soviética. Algo avivado por el conflicto reciente entre Rusia y Ucrania por este territorio, lo que otorgaba su victoria en 2016. Una controversia que tendría más capítulos cuando Jamala causara el abandono de la representante ucraniana de 2019, Maruv, bajo presiones políticas.

Elina Nechayeva

La cantante estonia Elina Nechayeva enamoraba en 2018 con La Forza, una canción con la que demostraba sus dotes de ópera. Su vestido gigante e iluminado (un clásico del festival) hacía que esta terminara en la sexta posición.

Conchita Wurst

Aunque Conchita Wurst se diera a conocer para muchos como la mujer barbuda del festival, lo cierto es que Thomas Neuwirth (su nombre original) ha conseguido abrirse un hueco en el mercado gracias a su imponente voz. El cantante austriaco conseguía la victoria con Rise like a phoenix en 2015. Su compromiso con el colectivo LGBTI siempre estuvo presente, y más tras confesar en 2018 que era VIH positivo. Sorprende su aparición en la película como Conchita, puesto que este lleva años intentando dejar esta imagen icónica atrás.

Netta Barzilai

Netta protagonizaba una de las ediciones más polémicas del festival al alzarse con la victoria. Su ‘baile de la gallina’ y la posibilidad de que Israel celebrara el festival no gustaba a muchos. Pese a todo, Netta conseguía el primer puesto en 2018 y se llevaba el festival a Tel Aviv al año siguiente. Su versatilidad y su gusto por las mezclas ha convertido a la intérprete israelí en una apuesta segura en el panorama musical actual.

Salvador Sobral

El portugués Salvador Sobral maravillaba a medio mundo con su victoria en 2017, obteniendo el récord de mayor número de votos hacia un representante en toda la historia de Eurovisión. Su íntima y delicada canción Amor Pelos Dois, y la fragilidad del luso, conquistaban a los eurofans. El cantante no aparece en el medley eurovisivo, pero sí al piano en otra de las secuencias de la nueva película de Netflix.

  • Nola Darling (1986)

    Rodado en 12 días con 175.000 dólares de presupuesto, esta comedia sexual sobre una joven orgullosamente promíscua (Tracy Camilla Johns) y sus tres amantes lanzó la carrera de Lee y generó una serie en Netflix (2017-2019) también dirigida por el cineasta. La frase: “Es una cuestión de control, sobre mi cuerpo y sobre mi mente. ¿Quién iba a poseerlos: ellos, o yo? No soy mujer de un solo hombre, y punto”.

  • 'Haz lo que debas' (1989)

    El calor del verano puede convertir Brooklyn en una olla a presión, sobre todo si un pizzero cabezota (Danny Aiello, en un rol escrito pensando en De Niro) se enfrenta con su poco fiable repartidor (Lee) a cuenta de un salario impagado y unas fotos en la pared. Nominada a dos Oscar (guión y actor de reparto –Aiello–), Haz lo que debas sigue siendo la cinta más celebrada de su autor, gracias a los dilemas (¿irresolubles?) que plantea su historia y a su ritmo vibrante y poliédrico, como si al Godard de los 60 le gustasen el soul y el funk en vez de los Rolling Stones, que regala momentazos como el montaje de insultos raciales o los créditos con Rosie Perez bailando el Fight the Power de Public Enemy. Los Obama, que vieron el filme en su primera cita, dan fe de su poder estimulante. La frase: “Mi gente, mi gente, ¿qué puedo decir?. Decid vosotros lo que podáis. No puedo creer lo que he visto. ¿Vamos a vivir juntos? Juntos, ¿vamos a vivir?” (Mister Senor Love Daddy –Samuel L. Jackson–).

  • Cuanto más, mejor (1990)

    Hijo de un músico de jazz, Lee dedicó su primer filme de los 90 a la gran música estadounidense narrando las andanzas de un poco escrupuloso trompetista (Denzel Washington, en su primera colaboración con el director). La cinta fue acusada de antisemitismo por la Liga Antidifamación. La frase: “Si los músicos de jazz tuviéramos que depender del público negro para comer, nos moriríamos de hambre”.

  • Fiebre salvaje (1991)

    ¿Un alegato en pro del amor, una soflama en contra de las relaciones interraciales o un ejemplo de cómo a las mujeres siempre les toca pagar el pato? Dejémoslo en que el trabajo de Samuel L. Jackson (interpretando a un adicto al crack nada más salir él mismo de rehab) es monumental. La frase: “En los viejos tiempos, los ‘hermanos’ siempre iban a por chicas [negras] como vosotras, pero ahora no basta ni con tener la piel clara”.

  • Malcolm X (1992)

    Bill Cosby, Janet Jackson y Magic Johnson fueron algunos de los donantes que apoyaron a Lee cuando Warner le escatimó el presupuesto para su biopic del líder afroamericano (Denzel Washignton, nominado al Oscar). Nelson Mandela honró al filme recitando un discurso de Malcolm en su memorable intervención final. La frase: “Yo era especial. El único negro de la clase. Me trataban como a una mascota. Como a un caniche rosa”.

  • Crooklyn (1994)

    Para rodar el tremendo comienzo de esta película autobiográfica, con Delroy Lindo y Alfre Woodard como trasuntos de sus progenitores, Lee tuvo que enseñar a varios niños la rayuela y otros pasatiempos de su infancia: su viejo vecindario se había vuelto tan inseguro que los críos nunca habían jugado en la calle. La frase: “Pongo a Dios por testigo de que quiero lo mejor para ti y para los niños. Pero voy a hacerlo a mi manera”.

  • Clockers (1995)

    Esta adaptación de la novela de Richard Price sobre camellos adolescentes iba a correr a cargo de Scorsese, pero, cuando este prefirió dirigir Casino, Lee tomó el relevo. Aunque el de Little Italy no se pasó por el set pese a figurar de productor ejecutivo, recomendó a Harvey Keitel como protagonista. La frase: “¿Por qué te importa tanto esta mierda? Para la mayoría de los polis, que los negros maten a otros negros no es nada importante”.

  • La marcha del millón de hombres (1996)

    Tras la poco apetecible Girl 6 (sí, la del teléfono erótico), Lee volvió a la militancia con un filme sobre el polémico evento organizado por la Nación del Islam en octubre de 1995. Allí es donde se dirige un grupo de manifestantes (entre ellos, los habituales Ossie Davis, Isaiah Washington y Thomas Jefferson Byrd) cuyas disputas sirven como metáfora de la lucha afroamericana, sus contradicciones y sus puntos flacos (entre ellos, la homofobia, el machismo y el antisemitismo). La frase: “¡Esta va por James Baldwin y Langston Hughes!” (el homosexual Randall –Washington– antes de sacudirle a Flip –Andre Braugher– harto de sus comentarios soeces).

  • Cuatro niñas (1997)

    En septiembre de 1963, una bomba del Ku Klux Klan mató a cuatro chiquillas en una iglesia de Birmingham (Alabama). Tras plantearse reconstruir el hecho y sus consecuencias, Lee optó por el documental: acabó llevándose su segunda nominación al Oscar. La frase: “Gente como [el político colaborador del KKK] Bull Connor no puede existir si los que mandan no le dan su aprobación”.

  • Una mala jugada (1998)

    Un presidiario (Denzel Washington) accede a manipular a su hijo baloncestista (Ray Allen, en un papel escrito para Kobe Bryant) a cambio de su libertad. Este drama repleto de cameos (entre ellos, Michael Jordan y Scottie Pipen) es uno de los mejores filmes de la etapa intermedia de Lee. La frase: “Déjame decirte una cosa, hijo: o dejas atrás ese odio, o acabarás convertido en otro negrata más. Como tu padre”.

  • Summer of Sam (1999)

    De joven, Lee conoció de primera mano el pánico provocado por el asesino en serie David Berkowitz (apodado ‘el Hijo de Sam’) en la Nueva York de 1977. Esta película usa dicho miedo para narrar historias cruzadas de frustración sexual, con Adrien Brody como chapero punk. La frase: “¿A mí me llamas puta? Tú, cabrón, te has follado a mi prima. ¿Pensabas que no lo sabía? ¡He podido oler su chocho en tu puta cara!”.

  • Bamboozled (2000)

    Lee entró en el siglo XXI con esta relectura de Network en clave racial donde un ejecutivo de TV (Damon Wayans) aspira a sabotear a sus jefes resucitando los tópicos racistas de los minstrel shows… y acaba con un éxito entre manos. La cinta fue muy criticada en su momento, pero ahora le salen fans por todas partes. La frase: “¡No quiero tener nada que ver con negros en una semana por lo menos!” (Delacroix –Wayans–).

  • La última noche (2002)

    Manda narices: la película más lograda de Spike Lee en lo que llevamos de siglo es un trabajo con reparto mayoritariamente blanco… y, para colmo, con guion de David Benioff, uno de los creadores televisivos de Juego de tronos. En la desmoralizada Nueva York posterior al 11-S, un traficante (Edward Norton) pasa sus últimas y amargas horas antes de ir a prisión buscando consuelo en su perro, su novia traidora (Rosario Dawson) y sus dos amigos, un broker (Barry Pepper) y un profesor (Philip Seymour Hoffman) que fantasea con una alumna. La frase: “Que le den a toda la ciudad y a todos quienes viven en ella, de los adosados de Astoria a los áticos de Park Avenue, de las casas baratas del Bronx a los lofts del Soho. (…) Que un terremoto la arrase, que el fuego la consuma, que arda hasta hacerse putas cenizas y que luego las aguas sepulten todo este nido de ratas”.

  • Plan oculto (2006)

    ¿Un encargo? Pues sí: antes de caer en manos de Lee, este guion estaba destinado a Ron Howard. ¿Una gran película? Pues también: el estilo del cineasta se adapta estupendamente a una historia de atracos perfectos y el reparto (Clive Owen, Denzel Washington, Jodie Foster…) es de campanillas. La frase: “Me llamo Dalton Russell. Presta atención a lo que te diga, porque elijo bien mis palabras y nunca repito las cosas”.

  • Infiltrado en el KKK (2018)

    Tras casi cuatro décadas de carrera y al menos dos obras maestras, Spike Lee por fin consigue un Oscar (al guion adaptado) con la historia real de un policía negro (John David Washington) que se la dio con queso a la organización racista. La frase: “Me alegra hablar con un auténtico americano de raza blanca” (David Duke –Topher Grace–, líder del KKK, charlando por teléfono con el muy negro Washington).

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